jueves, junio 01, 2006

Cheese Rolling Festival 2006

Como ya hablaba semanas atrás en la anotación sobre danza Morris, Inglaterra no es un país famoso por su abundancia de tradiciones populares. Algunas de ellas, sin embargo, son dignas de formar parte de la primera división mundial de eventos extravagantes.

Ligera pendienteEstoy hablando del Cheese Rolling Festival. El pasado lunes estuve cerca de Gloucester, a un poco menos de una hora al norte de Bristol, presenciando su edición anual. Este evento, celebrado en medio del campo, consiste en una serie de carreras en las que los participantes han de intentar atrapar un queso que se lanza cuesta abajo por la ladera de una colina, en concreto Cooper's Hill, cerca del pueblo de Brockworth. La pendiente, como se puede ver en las fotos, es muy pronunciada, y el queso, un double gloucestershire de tres kilos, tarda apenas segundos en alcanzar velocidades endiabladas. Las posibilidades de atraparlo son nulas y todo queda en una mera excusa para que las decenas de participantes de cada carrera se lancen temerariamente monte abajo con ánimo de llegar los primeros a la meta y llevarse el premio: el propio queso. No he encontrado en Internet mucha información sobre la historia del festival, pero parece que se celebra desde hace siglos.

Toñas para todosTirarse colina abajo detrás de un queso no es algo que inspire pensamientos solemnes, y como os imaginaréis, el carácter del Cheese Rolling es bastante festivo y humorístico. Tampoco recomiendo que asista quien vaya buscando presenciar una gesta deportiva elegante y grácil: con una pendiente así es imposible mantener el equilibrio, y los concursantes no tardan en tropezar y rodar cuesta abajo como peleles, dando violentas volteretas y cabriolas. Parte del espectáculo consiste también en ver cómo la línea de forzudos situados en meta frena a los participantes. Sin lugar a dudas, y a juzgar por el aspecto y las efectivas técnicas de placaje empleadas, deben de ser del equipo de rugby de los alrededores.

Equipo de recogida de despojosComo se puede ver por lo testimonial del premio (un simple queso), se trata de un evento muy familiar y --bendito sea-- prácticamente virgen de toda comercialización. Cuando llegué me esperaba encontrar el lugar completamente tomado por los mercadillos, puestos de comida, mesas de charities y carpas de los patrocinadores, como suele ser habitual en Inglaterra en este tipo de acontecimientos. Me quedé muy sorprendido de que sólo hubiese un modesto remolque vendiendo los tentempiés ingleses típicos de estas ocasiones (perritos calientes, hamburguesas, chips), una mesa donde unas viejecitas vendían DVDs caseros sobre el evento y poco más. La organizacion consistía simplemente en unos cuantos cordones y vallas, un par de carpas de primeros auxilios, varias ambulancias y un puñado de periodistas y cámaras atrincherados detrás de un parapeto de paja junto con el exiguo equipo organizador, el más visible de los cuales era el locutor de megafonía. Para participar no hace falta inscribirse en ningún lado; simplemente tener poco aprecio por la propia integridad física. Encontré absolutamente liberador que, en estos tiempos en los que el espíritu comercial contamina todas las expresiones de cultura popular aún se puedan encontrar eventos tan espontáneos como éste, y mucho más en Inglaterra.

PúblicoPero el que sea un festival de carácter fresco e informal no significa que no atraiga multitudes. Ya según me acercaba en coche al lugar se veían colas y colas de gente dirigiéndose al evento. Al llegar a la colina en cuestión el sitio ya estaba lleno hasta la bandera, a pesar de ser una hora antes del comienzo. Encontrar un sitio donde apostarse con buenas vistas no fue fácil: la acusada pendiente, unida al hecho de que estaba todo embarrado por las lluvias de los últimos días, hacía difícil encontrar sitio donde sentarse o permanecer de pie sin tener que hacer malabarismos. El público también tuvo que soportar estoicamente los caprichos del clima de ese día: sol deslumbrante, lluvia y granizo alternados en el transcurso de menos de una hora.

EspontáneoHubo un total de cinco carreras, cada uno de cuyos quesos fue lanzado ceremoniosamente por una personalidad local. La última carrera tuvo que repetirse, ya que los participantes se lanzaron colina abajo antes de que se hubiese soltado. Entre queso y queso se organizaban carreras colina arriba, menos espectaculares pero indudablemente más trabajosas para los participantes. También hubo un buen número de espontáneos que aprovechaban los descansos entre carreras para lanzarse colina abajo. Los equipos médicos tuvieron que atender a unas cuantas personas, pero un número bastante menor del que uno se hubiese imaginado.

En resumen, fue una experiencia absolutamente fantástica. Os recomiendo que visitéis el sitio web de la BBC sobre el festival, en donde encontraréis la crónica de la edición de este año y de los dos anteriores, vídeos y fotos incluidas. Menos información encontraréis en el sitio web oficial. He subido a Flickr una selección de las fotos que tomé del evento (junto con otras que tomé en Painswick, un pueblo cercano), y aquí abajo encontraréis un video de una de las carreras (aquí hay otro). El bólido que se ve atravesando la imagen en los primeros segundos es el queso. De todos modos, en mi reportaje gráfico multimedia no se aprecia muy bien la temeridad que es participar en la carrera, ya que mi visibilidad se limitaba a la zona de la meta, donde la pendiente es menos empinada. Recomiendo que veáis los vídeos de la BBC, en especial el de la primera carrera.



Más información: Cheese Rolling Festival (BBC), Sitio Web Oficial del Cheese Rolling Festival

Marquesinas inglesas

Muy interesante la reflexión de Borja en su blog sobre el hecho de que en Inglaterra las marquesinas de las paradas de autobús estén orientadas hacia la acera en vez de hacia la carretera. En contra de todo indicio, parece que hay una lógica detrás.

domingo, mayo 28, 2006

Horarios y cafeterías

Llevo ya varios años viviendo en el Reino Unido y todavía no me he acostumbrado a los horarios. Durante la semana más o menos me las apaño, comiendo a la una y cenando sobre las siete o las ocho, aunque muchas veces echo de menos poder ir al centro después del trabajo y que las tiendas estén abiertas.

Es durante los fines de semana cuando lo llevo peor. Muchas veces me descuido y duermo hasta tarde, sobre todo si he salido por la noche el día anterior. Eso significa desayunar no más pronto de las once, por lo cual el almuerzo se retrasa hasta las las tres o incluso las cuatro. Dado que las tiendas cierran a las cinco, si quiero bajarme al centro a comprarme algo o simplemente a pasear, o bien salgo después de comer, con lo cual apenas me quedan un par de horas para hacer lo que tenga que hacer, o bien salgo después de desayunar y como fuera.

Desde luego, lo anterior no tiene mucho de problema; porque un día se coma a deshora no pasa nada. Pero hay otras veces que las costumbres horarias inglesas sí que son fastidiosas. Uno de estos ejemplos es que en el Reino Unido es muy complicado encontrar cafeterías que abran más tarde de las cinco o las seis. Es algo realmente frustrante, sobre todo en esos días de invierno que se ha estado dando vueltas por la ciudad todo el día y se mataría por una taza humeante de café con leche para resucitar y entrar en calor. En Bristol hay unos cuantos sitios donde sí se puede ir, afortunadamente: los de más soleras son el Boston Tea Party, en Park Street, o el Watershed, abajo de la misma calle. Pero en ciudades más pequeñas e incluso en muchas zonas del centro de Londres es imposible. Después de las cinco, la única posibilidad si se quiere ir a tomar algo son los pubs. Y sobre esas horas, a mí una cerveza no me entra.

Cafetería inglesaDebe de ser que para los británicos el café es algo de tomar por la mañana. Al fin y al cabo, los ingleses no son de tomar café. Por ello, en el Reino Unido hay muy pocas cafeterías como Dios manda, de esas a lo europeo, con camareros que te van a atender a la mesa. Casi todas siguen el horripilante modelo Starbucks, donde has de ir a un mostrador a pedir tu carísimo caffè latte (que a menudo te servirán en vaso de papel), luego a algún mueble a unos pasos de distancia a recoger la cucharilla y el azúcar, y finalmente a la mesa. Muchas de estas cafeterías hacen las veces de tienda de sandwiches, vendiendo diariamente almuerzos a los trabajadores que bajan a la calle durante el descanso de las comidas.

SnifffSí, echo muchísimo de menos los cafés españoles. Hasta en la cafetería más cutre suelen servir cafelitos más ricos que los que encuentro aquí. Pero no sólo por el café; es la experiencia acompleta de la cafetería española tradicional la que añoro. Los camareros antipáticos, los asientos forrados de escay, los paneles por encima de la barra con fotos de platos combinados. Y los utensilios de la liturgia cafetera. Las bolsas de azúcar decoradas con textos o dibujos educativos (banderas del mundo, dioses griegos, hechos históricos). O esos entrañables servilleteros que dispensan esas servilletas malísimas que ni secan ni nada pero con los que se puede juguetear cuando las conversaciones son aburridas...

jueves, mayo 25, 2006

By Appointment To Her Majesty

Bien por azar, o bien por compartir conmigo el mismo interés por las minucias, quizás alguno de quienes me leéis habréis observado la presencia de pequeños escuditos de distintos miembros de la Casa Real Británica en algunos anuncios en revistas o periódicos españoles. No sé si sigue ocurriendo, pero recuerdo sin duda haberlos visto en el pasado en la publicidad (y quizás en las etiquetas) de algunos productos, sobre todo whiskys y licores como J&B o Gordon's. Estos escuditos siempre han capturado mucho mi curiosidad (junto con esas medallas y trofeos de ferias ocurridas hace décadas que aparecen en muchas botellas de cerveza).

Hace poco me he enterado de qué significan. Esos escudos denotan que el producto en cuestión ostenta una Royal Warrant (que viene a traducirse como "reconocimiento real"). Esta distinción se obtiene tras ser proveedor durante al menos 5 años de la Casa de alguno de estos miembros de la realeza británica: el Duque de Edimburgo, el Príncipe de Gales, la Reina Madre o la propia Reina de Inglaterra.

Lo gracioso es que, pese a que estos sellos son empleados por muchas empresas en países como España para dar un aire distinguido y pomposo a sus productos, en el Reino Unido los Royal Appointments son algo más pedestre, ostentado por productos tan poco glamourosos como el Fairy o la pasta de dientes Macleans.

En la Wikipedia hay una lista con algunos de los poseedores de Royal Warrants. Si tenéis verdadera curiosidad, en el sitio web de la asociación de poseedores de Royal Warrants hay un buscador de empresas que ostentan esta distinción.

martes, mayo 23, 2006

El problema con Alemania

Hoy el suplemento diario del Guardian G2 ha sido un monográfico sobre Alemania, supongo que con motivo de los mundiales de fútbol que se celebran dentro de unas semanas en este país. Me ha recordado este tema del que tenía pensado hablar en este blog en alguna ocasión: la gran hostilidad, a veces rayana con el odio, que los británicos sienten hacia los alemanes. El suplemento del Guardian trata abiertamente y sin tapujos estos sentimientos.

Esta hostilidad se manifiesta, sobre todo, a través el fútbol. Los partidos entre las selecciones inglesa y alemana son acontecimientos trascendentales en el Reino Unido, y las ocasiones en las que Inglaterra vence al país germano son apoteosis del revanchismo. En particular, hay dos encuentros históricos que son aún recordados a través de DVDs, libros conmemoratorios, camisetas y demás parafernalia: la victoria inglesa en la final del mundial de fútbol de 1966, y el 1-5 que los ingleses le endosaron a los alemanes en 2001 en un partido clasificatorio para el mundial. Esta furibunda rivalidad, por cierto, es unidireccional: los alemanes, desde luego, no se toman los partidos contra Inglaterra con la misma seriedad.

El motivo de esta enemistad es, desde luego, las dos guerras mundiales que los británicos han luchado durante el siglo pasado contra los alemanes. Ambos conflictos bélicos fueron desgarradores para el país, y todavía siguen muy presentes en la psique de sus habitantes, como demuestra la gran importancia que se les da a las celebraciones del Remembrance Day de todos los años. Los británicos siguen viendo a los alemanes como enemigos bélicos. Ahora ya no tanto, pero hace unos años, al poco de venir a vivir al país, me sorprendía que no había semana que no pusiesen por la tele algún documental sobre Hitler, los nazis, o cualquier otro tema relacionando con la II Guerra Mundial.

Otro motivo de rencor es, sospecho, el hecho de que Alemania, tras la guerra, no tardó nada en renacer de sus cenizas y reconstruirse, alcanzando en tiempo récord cotas de desarrollo y bienestar superiores a las del Reino Unido. Mientras, este país se sumía en un declive económico y geopolítico, del que sólo ha podido recuperarse durante las últimas décadas.

Pese a todo esto, he de decir que la gran mayoria de los británicos suelen dejar de lado estos rencores y resentimientos cuando tratan personalmente con los alemanes. Desde luego, la persona más indicada para confirmar esto sería un alemán, pero yo nunca he visto ocasiones en las que se maltratase a un alemán, o se hablase mal de él a sus espaldas por motivos xenófobos. Aunque me han contado de casos en los que coches con matrícula alemana son víctimas de vandalismo, y seguro que más de un ciudadano germano habrá pasado un mal rato en alguna ocasión ante un grupo de ingleses borrachos.

Más información: Especial sobre Alemania (The Guardian)

lunes, mayo 22, 2006

Hasta el cuarenta de mayo...

...no te quites el sayo. O, tratándose del Reino Unido, hasta el 40 de junio. O de julio.

Lo de la imagen es una captura de pantalla del pronóstico del tiempo para Bristol de los próximos cinco días. Pese al aspecto devastador que ofrece, hay hueco para la esperanza. Las predicciones del clima de los días venideros suelen variar incluso a lo largo de una misma jornada.

Por favor por favor que la cosa se arregle para el finde que viene, que tiene bank holiday el lunes.

jueves, mayo 18, 2006

El Airbus A380 visita Bristol

Es curioso lo de la aviación. Desde hace ya varios volar ha dejado de ser una manera glamurosa de viajar, con vuelos baratos que te llevan al otro rincón de Europa por menos de 100 euros. La gente se ha acostumbrado ya a los retrasos, sobreventas, cancelaciones y pérdidas de equipajes, y en aquellos vuelos en los que aún dan comida a bordo suelen ser horribles bazofias que se comen juntando mucho los cubiertos de plástico porque no hay suficiente sitio en el asiento.

Y sin embargo, los aviones siguen fascinando. Hace poco, la retirada del servicio del Concorde convocó una inesperada ola de nostalgia y cariño, que recibió amplio eco en el Reino Unido y en el resto de Europa, todo ello a pesar del carácter elitista de ese aeroplano. Unos cuantos meses después, la imaginación de los europeos se ha vuelto a ver capturada por el Airbus 380, el avión más grande del mundo y orgullo de la industria aeronáutica europea.

Hoy este avión, que creo que aún no está en servicio en ninguna línea comercial, ha sobrevolado Bristol. Se trataba de un vuelo de prueba que partía de Berlín con destino a Londres, en su primera visita al Reino Unido. El A380 no ha hecho el trayecto directo, sino que se ha desviado para sobrevolar el suburbio bristoleño de Filton y la población de Broughton, cerca de Chester, para que los trabajadores de las fábricas que Airbus tiene en estas dos localidades inglesas pudiesen ver de cerca el fruto de su trabajo de años. En la sede de Airbus UK en Bristol se han fabricado las alas del A380 y se ha realizado parte del diseño de este aparato. En Filton, por cierto, no sólo está presente Airbus; Bristol es un importante centro de industria aeronáutica y aeroespacial, con presencia de BAE systems, Rolls Royce y otras empresas del sector.

El A380 ha pasado por Bristol sobre el medio día. A mí me habían avisado ayer del evento pero hoy se me había pasado por completo, y se me olvidó salir a la calle a esperarlo con mis prismáticos a lo planespotter. El A380 me sorprendió estando en la cocina, pero tuve suerte y me dio tiempo de asomarme por la ventana a tiempo para verlo alejándose hacia Filton, a un par de millas de donde trabajo. Se trata de un bicharraco realmente grande.

En esta página de la BBC se pueden ver fotos del A380 sobrevolando Bristol, tomadas por habitantes de la ciudad. En esta otra página se ve otra selección, con fotos tomadas en Londres y otras zonas del sur de Inglaterra por donde ha pasado hoy. La noticia se puede leer aquí.

Parte del A380 se ha fabricado también en España. Espero que este avión tenga a bien de visitar Getafe, y poder dar el mismo placer a los trabajadores que allí han diseñado y fabricado la cola de este aparato.

Más información: Airbus A380 Jet Lands in Heathrow (BBC)

miércoles, mayo 17, 2006

Cocina inglesa (y IV): Postres

Con un poco de retraso desde la última entrada concluyo esta saga sobre los platos más destacados del firmamento gastronómico inglés. Y me voy con un dulce sabor de boca: hoy hablaré de los postres.

La cocina de los ingleses no es particularmente conocida por sus dulces. Es raro, porque es en los postres en donde el saber culinario de este pueblo muestra una variedad y una riqueza ausentes por completo en su repertorio de platos principales. Suelen ser recetas poco sofisticadas, pero al revés que en otros platos, los ingleses realmente han dado el clavo en los postres, encontrando la manera de sacarle el mayor partido a los ingredientes y las preparaciones más sencillas.

Es interesante mencionar algo de vocabulario. La palabra pudding se suele utilizar para referirse a los postres densos y cremosos. Los sponge cakes son los típicos bizcochos, secos y esponjosos. Pie se usa para los pasteles como el de manzana, hechos con un relleno cubierto de masa quebrada u hojaldre. Cake suele usarse para los pasteles más historiados, con rellenos de crema, coberturas de merengue y demás sofisticaciones. A estos se unen la serie interminable de vocablos de origen principalmente francés, que se utilizan principalmente para referirse a las especialidades traídas de otros países: gateaux, tortes, profiteroles, etc.

Algo chocante de los postres ingleses es que no se suelen tomar fríos, sino templados o incluso calientes. Un acompañamiento muy habitual son las natillas (custard), que se suele echar calientes sobre el pudding o cake. Otras veces se suele emplear crema butterscotch , nata o helado.

El la empresa donde trabajaba en Maidenhead, hace un par de años, teníamos una cantina donde tuve la suerte de probar numerosísimos postres típicos ingleses. Desgraciadamente, se me han olvidado muchos de ellos, pero hay unos cuantos de los que sí os puedo dar cuenta, bien porque son bastante típicos y fáciles de encontrar en todos lados, bien porque estaban tan ricos que se me quedaron flambeados en la memoria. Ahí van:

Bread and butter pudding: Ahora pensando quizás debería haber mencionado éste en los comentarios de la anterior entrada, donde Di nos preguntaba sobre nuestros placeres culinarios ingleses prohibidos. El bread and butter pudding posiblemente no sea el mejor de los postres ingleses, ni tampoco uno de los más sanos, pero es uno de mis favoritos. Consiste en trozos de pan de molde con uvas pasas empapados en una mezcla de huevo y leche y pasados por el horno (receta).

Crumbles: El crumble es un postre muy tradicional. Consiste en una base de fruta azucarada con una corteza de masa crujiente parecida a galleta. Al servirse en platos individuales, esta corteza se hace migas, mezclándose con la fruta y las natillas. Este postre está muy extendido y casi todos los pubs suelen tenerlo en el menú (receta).

Sticky toffee pudding: Otro de mis favoritos. Es un bizcocho empapado en jarabe de toffee y, como dice el nombre, muy pringoso. Es también muy dulce, con un regusto a caramelo. Suele servirse acompañado de crema butterscotch. Imprescindible tomarse con un vaso de agua a mano. Es también otro habitual en las cartas de los pubs (receta).

Queen of puddings: Este postre es algo sobrenaturalmente delicioso. Desgraciadamente, no es tan fácil de encontrar, de modo que no he tenido muchas oportunidades de tomarlo. Está hecho con un bizcocho cremoso embadurnado de mermelada y coronado con merengue (receta).

Por supuesto, podría mencionar muchos otros postres y dulces ingleses dignos de nuestro paladar (y caries), como el christmas pudding (y demás dulces navideños), el fudge, el carrot cake y muchos otros.

Y con esto termino esta pequeña serie sobre la gastronomía inglesa. Como decía en la primera anotación, es cierto que la cocina tradicional inglesa no puede competir con otras como la francesa, la española o la italiana, y la cultura culinaria de los ingleses deja bastante que desar, pero eso no significa que la gastronomía británica merezca las mofas y el oprobio a los que se le suele someter. En Inglaterra, si se pone interés, se puede comer muy bien.

martes, mayo 09, 2006

La cocina inglesa (III): Oh no

En la anterior anotación elogiaba algunos platos ingleses que considero que merecen la pena. Si con ella conseguí que alguno de mis lectores se replantease su concepción negativa sobre la cocina inglesa, posiblemente hoy le haga volver a sus ideas iniciales: voy a hablar de algunos de los platos más desastrosos que ha producido el arte culinario inglés.

Fish and Chips: Más de uno se sorprenderá de encontrar este plato aquí, y quizás esté siendo algo severo. Fish and chips no es más que pescado rebozado con patatas fritas, y com0 tal puede estar muy rico. Muchos ingleses del trabajo, con los que voy algunos viernes a comer al pub, suelen pedírselo por delante de otros platos en principio más seductores, como hamburguesas o currys. No, el fish and chips no me disgusta por cómo sabe en sí sino porque me parece una especialidad que rezuma pereza culinaria y falta de carácter, y que para más inri es uno de los ejemplos más famosos de la cocina inglesa. Ningún plato en el que uno de los ingredientes fundamentales sean patatas fritas merece mi respeto (receta).

Corned Beef Hash: Di ya se me adelantaba en los comentarios de la anterior anotación en denostar esta horrible asquerosidad. Este plato, en efecto, es posiblemente una de las cosas más incomibles que he tenido nunca delante de mí en una mesa. Se trata de un revoltijo de de patata y corned beef, a veces escondido dentro de un pastel a modo de pie. El corned beef es el ingrediente culpable de que el plato sea tan horrible. Se trata de una especie de escabeche de carne de vacuno, muy salada y nervosa, que se vende en latas. Puedo confirmar que no hay manera de manipularlo para que resulte algo mínimamente degustable: en una ocasión, en Dublín, tuve la mala idea de pedir un asado hecho con corned beef en un pub del centro y comprobé que, en efecto, se prepare como se prepare, esta cosa está asquerosa. (receta)

Chip Butty: Es un sandwich de patatas fritas. Como lo oís, no es coña. No hay mucho más que decir.



Mushy peas: No es realmente un plato en sí mismo, sino una guarnición que se suele servir con el fish and chips u otros platos. Es un puré espeso hecho con guisantes, con un alarmante color verde fluorescente. No es el tipo de cosa que pondrías en la portada de un libro de recetas para atraer compradores. Evidentemente, sabe a guisantes, sólo que con textura pegajosa.

Beans on toast: Como en los anteriores dos ejemplos, aquí hago trampas. Este plato no es realmente una receta seria de las que servirían en un pub o en una comida familiar, sino un tentempié que la gente prepara cuando no tiene tiempo. Consiste en verter una lata de alubias en tomate (las famosas baked beans) en un par de tostadas. A veces se ralla un poco de queso encima. Según el gusto de cada cual, se puede calentar en el microondas o no. En mi trabajo mucha gente se prepara esto cuando, algún día, a la furgoneta de los sandwiches se le olvida pasar por la oficina.

Y eso es todo. Mientras preparaba esta entrada, me sorprendió que no se me ocurriesen más platos horribles que poner en ella. Lo cual demuestra que la comida inglesa no es tan mala como la mayoría de la gente piensa. En todo caso, de lo que se le puede acusar es de ser bastante burda.

Para no quedarnos, literalmente, con mal sabor de boca, en la próxima entrada trataré de los postres ingleses, dando un dulce final a esta serie dedicada a la cocina inglesa. Sigan conectados.

La cocina inglesa (I)
La cocina inglesa (II): Oh Yes

jueves, mayo 04, 2006

La cocina inglesa (II): Oh yes

En esta anotación de hoy, segunda parte de la serie que comencé anteayer sobre la cocina inglesa, voy a reivindicar una serie de platos ingleses, la mayoría de ellos tradicionales, que pueden resultar deliciosos si se cocinan bien con los ingredientes adecuados.

Roast Beef: Una de las especialidades más famosas de la cocina inglesa, que traducido significa simplemente "ternera asada". Se sirve acompañada de patatas asadas, verdura de temporada y una especie de vol-au-vent vacío llamado Yorkshire pudding, todo ello regado con gravy, que es una salsa espesa a base de cebolla. Variaciones parecidas de este asado se pueden preparar con cordero, cerdo, pollo o pavo, aunque en cada caso suelen llevar distintos acompañamientos. Se trata de un plato típico de los domingos, que se sirve en los pubs con el nombre de "Sunday roast". No diré mucho más de él: Borja ya escribió hace unos meses una excelente anotación en su blog sobre esta alegría dominical (receta).

Bangers and Mash: Los ingleses son muy dados de poner nombres enigmáticos a sus guisos. "Toad-in-the-hole", "bubble and squeak", "pigs in blankets" son buenos ejemplos de ello, y lo mismo bangers and mash, que en realidad no son sino "salchichas con puré de patata". Pero esta insulsa denominación no le hace justicia. El nombre tradicional inglés me parece más acertado: con su sonoridad campechana, que se te llena la boca al pronunciarlo, se describe mucho mejor lo suculento y apetecible del plato.

En efecto, las bangers and mash me encantan. Las salchichas suelen ser gordotas, cocinadas al fuego lento para que queden jugosas por dentro y luego tostadas un poco para que se doren por fuera. Pueden ser de muchos tipos: Lincolnshire, Chipolatas, Cumberland, Toulouse, y un largo etcétera. En muchas carnicerías se pueden encontrar versiones más originales de carne de jabalí o de venado, además de mezclas creativas con ingredientes tales como miel, mostaza o trozos de manzana. El puré de patata es, por supuesto, natural (nada de sobre), y a veces se mezcla con queso o se le añade tomillo u otras especias. Por último, no puede faltar el gravy, de la que ya hablé más arriba. El resultante es un plato delicioso de estos que te alegran el cuerpo (receta).

Steak and Ale Pie: Los pies (pronunciado "pais", no nos confundamos) son otras de las especialidades inglesas más típicas. En español la traducción sería "pastel de carne", pero en ocasiones pueden asemejarse más a lo que son nuestras empanadas. Consisten en envolver un guiso de carne en una masa con forma circular y alta. Esta masa es similar a la masa quebrada de las empanadas españolas, sólo que mucho más blanda. También suelen hacerse con hojaldre (puff pastry), pero muchos ingleses desdeñan de estos pies que los cortas con el cuchillo y se desmoronan. A menudo, en muchos pubs, la cosa es incluso peor, y el hojaldre no es más que una tapa que cubre un recipiente en cuyo interior va el guiso. Esto es un fraude que debería ser castigado con severidad.

Los rellenos más habituales son pollo con champiñones (chicken and mushroom), ternera y riñones (steak and kidney) y ternera a la cerveza (steak and ale), que es mi favorito. Además de estos componentes principales, suelen llevar trocitos de verdura como guisantes, zanahoria o cuadraditos de patata, todo ello empantanado en un delicioso pozo de gravy (receta).

Beef Wellington: Este plato lo probé por primera vez hace poco, y fue un descubrimiento. Desgraciadamente, no es muy común y la mayoría de los pubs no lo sirven. Es, además, una de las especialidades más sofisticadas con los que me he topado en la cocina inglesa. Consiste en un medallón de solomillo embadurnado de foei gras y un adobo de setas recubierto de hojaldre. En realidad, no suena muy inglés y quizás se trate de una receta francesa (la influencia gabacha es inconfundible), pero el Wellington que lleva en el nombre creo que le da derecho a aparecer en esta lista (receta).

Podría mencionar muchos platos más que encuentro interesantes, como el cottage pie, que es un pastel de carne picada cubierto de puré de patata, o los Cornish pasties, que son empanadillas gigantes rellenas de guiso de carne, pero la vida es breve y la paciencia de mis lectores también.

Una cosa que no se me debe olvidar mencionar es que la mayoría de los platos mencionados y muchos otros suelen servirse con un acompañamiento de verduras, casi siempre cocidas al vapor: zanahoria, judías verdes, patatas nuevas, guisantes, brócoli, col, nabo, etc. En muchos pubs se las cuece cruelmente hasta que se les ha escapado el alma, pero en otros saben cómo hacerlo. Se llegan a comer hasta con apetito y gratitud por el peso que nos quitan de la conciencia, magullada por la ingestión de tanto gravy.

En la próxima anotación me ocuparé del otro lado de la moneda: aquellos platos ingleses que, en mi opinión, contribuyen a que la cocina de este país siga teniendo la mala prensa que tiene.

Más información: La cocina inglesa I (Parquestrit), El Asado del Domingo (Reciclando Palabras)

martes, mayo 02, 2006

La cocina inglesa (I)

Cuando Chirac, resentido porque Blair se negaba a renunciar al cheque británico durante una de las últimas cumbres europeas, afirmó que no se podía confiar en un pueblo cuya comida era tan mala, estaba voceando un tópico bien extendido por todo el continente, y mucha gente se sonrió. La cocina británica, en efecto, tiene fama de ser bastante mala, y desde luego no voy a afirmar que sea infundada. Pero no es tan pobre como la mayoría de la gente piensa, y muchos de sus platos pueden resultar deliciosos. En esta anotación y en las siguientes me gustaría dar a conocer lo que sé de la gastronomía británica (que no es mucho, me temo), y tratar de lavar un poco su reputación.

La cultura culinaria de los británicos es más bien pobre, es cierto. Sus hábitos alimentarios son bastante mejorables. Pero es injusto despreciar sin más su gastronomía. En primer lugar, desde hace varios años el buen comer se ha puesto de moda. Los británicos son muy aficionados a ir a cenar fuera de casa, y Londres y otras ciudades como Bristol cuentan con una oferta de restaurantes más que respetable. Hace un año un restaurante inglés fue votado el mejor del mundo en una prestigiosa competición mundial, en cuya lista de finalistas figuraban un buen número de establecimientos británicos. Este año el mismo restaurante, The Fat Duck, ha quedado segundo (detrás de El Bulli del genial Ferrán Adrià). En 2001 fue también nombrado restaurante del año por la guía Michelin.

En segundo lugar, el mismo arte de cocinar se ha ganado últimamente el interés de los británicos. Distintos chefs estrella como Jamie Oliver, Gary Rhodes, Nigella Lawson o Gordon Ramsay compiten en popularidad y ventas de sus respectivos recetarios. Casi todos los dominicales de los principales periódicos cuentan con su sección de gastronomía, en la que publican recetas tirando a sofisticadas. Posiblemente la mayoría de la gente lo único que hace es leerlas, salivar, recortarlas, meterlas en el cajón y no cocinarlas jamás (yo uno de ellos), y lo mismo con los libros de recetas. Pero la gente que sí que se anima a ponerse con las manos en la masa encontrará en los supermercados y tiendas especializadas un abanico de ingredientes de calidad digno de admiración (aunque a un precio). La gastromía es negocio en el Reino Unido.

Se me podría arguir que sí, que vale, que los británicos quizás ahora se preocupan por comer mejor, pero que para ello han tenido que recurrir a las especialidades de otros países y culturas. Esto es cierto: han adoptado muchos platos provenientes de las cocinas italiana, india o china, por poner tres ejemplos. Pero también la misma cocina británica está beneficiándose de un renacer. En los últimos años se han puesto de moda los pubs que sirven platos típicos británicos "de calidad". En Bristol hay unos cuantos de ellos: Picture House, Tinto Lounge y The River son quizás los más recomendables.

La cocina inglesa (dejaré de hablar de británica, ya que no sé mucho de las variedades escocesa o galesa) es poco sofisticada. Nada que ver con los refinamientos de la francesa o la japonesa. Aunque en realidad esto no tiene por que ser un handicap: muchos platos españoles no son precisamente alardes de sutileza (una fabada), sino que triunfan por su combinación de ingredientes deliciosos de muy buena calidad. Con las especialidades inglesas no tiene por qué ser distinto: siendo exigente con las materias primas y cocinándolas con destreza se puede dar lugar a platos deliciosos, y de esto puedo dar fe.

Para dejaros con la intriga y no extenderme demasiado lo voy a dejar aquí por hoy. En mi próxima anotación hablaré de las especialidades de cocina inglesa más típicas, al menos aquí en el sur del país.

Más información: El mejor restaurante del mundo (Parquestrit)

domingo, abril 30, 2006

Shopmobility

Una visión bastante común por las zonas comerciales de las ciudades y pueblos británicos es la de la foto: una persona mayor, o quizás alguien muy obeso, montado en esa especie de cochecito eléctrico yendo de tienda en tienda. Estas personas son beneficiarios de Shopmobility, un programa organizado por una organización benéfica (charity) que busca facilitar las compras por los centros urbanos a quienes tienen problemas de mobilidad por causa de la edad o de de incapacidad física.

Lo curioso es que los cochecitos en cuestión no son simples sillas de ruedas como uno podría pensar, sino verdaderos vehículos con luces y manillar. A veces es gracioso porque ves usándolos ancianitos que son verdaderos locos al volante.


Más información: Sitio web de Shopmobility

jueves, abril 27, 2006

El imperio contraataca

Con el rimbombante nombre de "Unidades Imperiales" se denomina el sistema de pesos y medidas tradicionalmente utilizado en el Reino Unido, que es similar pero no igual al que se usa en los Estados Unidos. Posiblemente fuera del país la más conocida de las unidades que lo forman sea la milla, que equivale a 1.609 kilómetros, y que es empleada, junto con la yarda (0.9144 metros), en todas las señales de tráfico para medir distancias y velocidades. Al principio de conducir por el país esto resulta chocante, ya que los números presentes en las señales parecen demasiado bajos (máximas de 30 para ciudad, 50 para carreteras interurbanas y 70 para autopista). No obstante, en seguida se acostumbra uno a sacar la equivalencia: para obtener el equivalente en kilómetros por hora, basta con sumarle la mitad. De este modo, 40 millas por hora son un poquito más de 60 km/h.

Otra medida bien conocida fuera del país es la pulgada, equivalente a 2.54 centímetros. Esta unidad incluso es de uso común en el resto de Europa en determinadas industrias, como por ejemplo para medir el tamaño de las pantallas de ordenador o de televisión. Pero sin duda la unidad de medida más entrañable es la pinta, equivalente a un poco más de medio litro (568.26125 centilitros para ser exactos). No sólo se utiliza como unidad elemental indivisible a la hora de pedir cervezas en el pub, sino también para vender leche.

Curiosamente estas unidades (la milla, la yarda y la pinta) son, junto al acre (unidad de área para fincas), las únicas cuyo uso es oficial. Para el resto de las aplicaciones y usos se emplea el sistema métrico. En los supermercados los pesos de los productos figuran en gramos o kilos, y en las estaciones de servicio se vende la gasolina en litros. Pero esto no quiere decir que el sistema imperial esté en desuso. Al contrario, es utilizado extensamente por los británicos en la vida cotidiana, a nivel informal. La gente no dirá que ha adelgazado 3 kilos sino "half stone" (1 stone = 6.35 kg), y que ya tienen su peso ideal según su altura de tantos pies (1 pie = 30.48 cm). En muchos mercados callejeros de fruta y verdura te ponen los precios en libras (1 libra = 453.59 gramos). Es algo particularmente confuso si quieres pedir que te pongan tal cantidad en precio en vez de peso. Cuando vivía en Maidenhead, a menudo iba a comprar a un puesto que montaban los sábados en la High Street, y siempre era un fastidio aclararse con los precios que ponían en las etiquetas.

Precisamente en el comercio de las frutas y verduras surgieron hace años un puñado de "mártires métricos" (metric martyrs), que se oponen al uso del sistema métrico, y se niegan a marcar sus productos en estas unidades. Es una de esas muestras de estupidez provinciana con la que te sorprende de vez en cuando este país, que por lo general suele ser bastante razonable y amante del sentido común. Muchos de ellos han sido condenados legalmente por usar básculas no homologadas.

Periódicamente se habla en los medios de si en el futuro el Reino Unido dará el paso y terminará de adoptar por completo el sistema métrico. En la actualidad, es éste el que se enseña en las escuelas. Si lo hace no sería la primera vez, y no sería el más radical de los cambios que han tenido que sufrir en cuestión de unidades de medida. En 1971 los británicos cambiaron del complicado sistema de dividir 1 libra esterlina en 20 chelines y 240 peniques a dividir la libra en 100 peniques. Si algún día los británicos deciden desechar del todo su sistema tradicional de medidas se librarán de inconsistencias similares, ya que en la mayoría de los casos las relaciones entre las unidades que lo forman son bastante complicadas. Por ejemplo, una milla son 1760 yardas, 1 yarda son 3 pies y un pie son 12 pulgadas. Aunque precisamente esta irregularidad les da cierto encanto. No todo tiene que ser múltiplo de diez en esta vida.

Más información: Will we ever go completely metric (BBC)?, Imperial Unit (Wikipedia en inglés)

domingo, abril 23, 2006

Viaje a Argentina (y IV): Ushuaia

En la última etapa de mi viaje a Argentina visité Ushuaia, la ciudad más austral del mundo, situada en la Tierra del Fuego. Al contrario que El Calafate, que debe su existencia al turismo, Ushuaia es una vivaracha población llena de personalidad y con un ambiente realmente auténtico. Fue fundada a comienzos del siglo XX en torno a un célebre presidio, cuyas durísimas condiciones tuvieron que soportar, durante las cinco décadas que estuvo en funcionamiento, desde criminales homicidas hasta presos políticos. Posteriormente la localidad pasó a manos de la Marina argentina, que construyó una base militar aún en servicio. En la actualidad Ushuaia es un importante centro de manufactura electrónica, y su próspera economía se beneficia de su estatus de puerto libre de impuestos.

Una de las cosas que me llamó más la atención paseando por la ciudad es el personalísimo estilo arquitectónico de sus casas y edificios, caracterizado por el uso de planchas onduladas de zinc en tejados y paredes exteriores. Es al parecer un rasgo muy típico de la Patagonia, que le da a la ciudad un aire austero y fronterizo. Otra cosa que encontré llamativa es que es una ciudad muy joven, llena de niños y adolescentes. A pesar de las duras condiciones meteorológicas, se ve que es un lugar en expansión y con mucho futuro. En una tienda estuve charlando con una mujer que me dijo que se había ido a vivir allí desde la ciudad de Rosario, huyendo de la inseguridad y en busca de mejores oportunidades.

Otra cosa que me sorprendió de Ushuaia fue la fortaleza del sentimiento irredentista hacia las Islas Malvinas de sus habitantes. En general, en Argentina el reclamo por la soberanía de estas islas sigue vivo. En todos los planos del país, tanto en la televisión como en la prensa, folletos publicitarios o documentos oficiales, las Malvinas aparecen como pertenecientes a Argentina. En Ushuaia el tema se siente mucho más candente. El mismo aeropuerto de la ciudad está bautizado como "Aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas", y hay una plaza pública con un monumento reivindicando la argentinidad de las Malvinas. La gente se pone pines en la solapa reclamando las islas, e incluso el guía del grupo con el que visité el Parque Nacional tuvo el mal gusto de sacar el tema ante nosotros, despotricando contra los chilenos por haber dado cobertura al Reino Unido durante la guerra ocurrida en los años ochenta. Me imagino que, por la presencia de la base naval, Ushuaia sufrió más que el resto del país durante el conflicto bélico, en el que los británicos reconquistaron las islas después de que estas fuesen brevemente ocupadas por los argentinos. Quizás muchos de los marineros muertos en el hundimiento del Belgrano eran naturales de la localidad.

En Ushuaia la atracción más interesante para visitar es el mencionado Presidio, transformado ahora en museo, pero sin duda el atractivo de visitar la ciudad no es tanto ella misma sino, por supuesto, el entorno en el que está ubicada, encajada entre los Andes y el canal de Beagle. A pocos kilómetros se encuentra el Parque Nacional Tierra de Fuego, cuya excursión tenía contratada. La visita fue, desgraciadamente, bastante decepcionante. El lugar es muy hermoso, sin duda, una combinación de lagos, cauces fluviales y bosques de lenga (el árbol típico de la Patagonia), ñires y guindos. El problema fue que la visita la realizamos en autocar, con apenas un par de paradas de unos 15 minutos para hacer cortas caminatas. Al menos pudimos aprender interesantes hechos sobre la región, como por ejemplo que su fauna autóctona fue diezmada hace décadas por la ocurrencia de la Marina argentina de introducir conejos y castores en el hábitat.

Aparte del Parque Natural, hay más excursiones interesantes que hacer. Se puede hacer un viaje en barco por el canal, pero yo decidí huir del turismo a gran escala e hice una excursión al Glaciar Marcial, situado en la ladera de una de las montañas cercanas. El sendero de subida a través del bosque era duro pero bastante bien señalizado, seguido de un tramo en aerosilla. No me dio tiempo de acercarme al glaciar ya que era tarde, pero pude disfrutar de un chocolate caliente en un refugio de montaña.

Y con esto concluyo mi serie de anotaciones sobre mi viaje a Argentina, que espero que no se hayan hecho demasiado pesadas. Si os habéis quedado con ganas de más, podéis visitar mi carpeta de fotos del viaje en Flickr.

sábado, abril 22, 2006

Viaje a Argentina (III): El Calafate

Mi tercer destino fue el pueblo de El Calafate, situado en el sur de la Patagonia. Esta población está situada a unos cuantos kilómetros de la verdadera atracción de la zona: el Parque Nacional Los Glaciares, donde se encuentra el famoso glaciar Perito Moreno.

Se trata de uno de los glaciares más espectaculares del mundo. Se dice que es uno de los pocos que no está en retroceso. Recientemente fue noticia por motivo de su rotura. La lengua del glaciar avanza del orden de un metro al día. Cada cierto tiempo, este avance hace que choque contra la orilla del lago por el cual se extiende. Progresivamente, el hielo empuja y se arquea, formando una especie de puente que finalmente se derrumba con gran estrépito. La rotura ocurrió unas pocas semanas antes de mi visita, desgraciadamente por la noche, de modo no pudo ser presenciada por el público. A quien le intererese podrá encontrar en este enlace un vídeo que ilustra este fenómeno natural.

En realidad, el glaciar sufre pequeños desprendimientos en su frontal diariamente. Precedidos de un ruido como de trueno, es frecuente observar cada media hora cómo se desgajan témpanos de hierro de la pared de 60 metros de altura, cayendo estrepitosamente en el lago (vídeo). Pero incluso cuando el glaciar está en reposo es un espectaculo grandioso, una mole gigantesca de hielo blanco y azul que se extiende hacia lo lejos perdiéndose en la bruma de las montañas. Para haceros una idea, aquí tenéis el enlace de Google Maps.

En el parque nacional hay una serie de pasarelas con miradores desde donde observar el Perito Moreno. Otra de las posibilidades es hacer senderismo por encima del propio glaciar, aunque yo no me apunté. El Perito Moreno es el más famoso, pero en los alrededores hay otros glaciares, algunos de ellos incluso más grandes. Cabía la posibilidad de visitarlos en barco, pero la idea de pasar varias horas navegando visitando glaciares no me resultó tan atractiva. En vez de eso me apunté a una excursión en 4x4 por un cerro cercano al pueblo, donde pude disfrutar de la belleza del paisaje patagónico.

En cuanto al pueblo de El Calafate, es un lugar agradable, aunque, como es de esperar, vive del turismo y por tanto tiene el ambiente artificial de este tipo de sitios. Cuenta con una única calle principal que parece una pasarela de moda por la que los turistas (un buen número de ellos españoles) lucen sus mejores galas en ropa de abrigo: North Face, Columbia, Berghaus. Hay un montón de tiendas caras y restaurantes, algunos de ellos razonablemente buenos. Quien quiera huir de todo esto, sin embargo, cuenta con un refugio: el Museo de la ciudad, muy modesto pero ofreciendo una muy interesante exposición de fotos de los primeros pobladores de la ciudad.

Tebeos

Me voy a sumar a una campaña de la Cárcel de Papel que propone reivindicar los cómics con motivo del Día del Libro. Al igual que han hecho otros blogueros, estas son mis recomendaciones de lectura. No me voy a poner pesado y me conformo con daros dos:

"El Eternauta", de Oesterheld y Paco Solano. Allá por los años cincuenta se publicó en Argentina esta obra maestra de la historieta, una narración épica sobre una invasión extraterrestre a la Tierra y los esfuerzos por resistir de un grupo de supervivientes de Buenos Aires. Un tebeo enorme en todos los sentidos, que si bien está lleno de emocionantes aventuras, batallas y suspense, nunca deja de mostrar una honda sensibilidad humana. Me lo compré durante mi reciente viaje a Argentina y devoré sus 350 páginas antes de volver a Europa.

"Las Aventuras del Capitán Torrezno", publicado por Ediciones de Ponent. De nuevo otro cómic épico, pero en este caso dibujado a lo largo de los últimos años por Santiago Valenzuela. Narra el asedio de la ciudad de Deneeim, situada en un mundo en miniatura ubicado en el sótano de un edificio de Madrid. Una premisa extravagante que sin embargo funciona y da lugar a un soberbio relato de aventuras aderezado con insólitos toques castizos. Absolutamente adictivo.

Por cierto, es triste pero en el Reino Unido apenas hay industria del tebeo. Casi todo lo que se lee proviene de Estados Unidos. Hay tiendas decentes (en Bristol tenemos Travelling Man en Park Street), pero echo mucho de menos la riqueza que puedo encontrar en España, donde se pueden encontrar traducidas obras provenientes de diversos países y donde no falta creatividad en el panorama del tebeo nacional.

viernes, abril 21, 2006

Feliz Cumpleaños

Hoy es el 80º cumpleaños de la Reina Isabel II de Inglaterra. Desde hace unos días esta noticia ha figurado prominentemente en los medios de comunicación británicos, que se han hecho eco de la sucesión de actos celebratorios, algunos de ellos algo pintorescos.

La Reina de Inglaterra es muy respetada en el país. El motivo es su admirable discreción y sobriedad. Durante los años de su reinado ha logrado mantener un perfil público intachable y falto de estridencias. En un país con una inmisericorde prensa amarilla que durante años se ha dado un festín con los múltiples escándalos que han perseguido a otros miembros de la Familia Real, es un mérito sorprendente. En estos últimos años dicho acoso ha remitido, y la Reina está recogiendo los frutos de su impecable trabajo en la forma de una sólida estima por parte de la población.

La relación de los británicos con su monarquía es muy peculiar. El Reino Unido es la monarquía por antonomasia. Una gran parte de las principales tradiciones e imágenes que contribuyen a la mitología nacional británica están íntimamente relacionados con la monarquía. Quizás por eso el sentimiento republicano es ínfimo en la población, aunque al mismo tiempo, paradójicamente, la institución monárquica es vista con fenomenal indiferencia por ésta. Por ejemplo, la reciente boda de el Príncipe de Gales con Camilla Parker-Bowles recibió menos atención en el Reino Unido que la que algo así hubiese tenido en España. La monarquía británica también carece de esa especie de manto protector del que disfruta la española. Mientras que en España raramente se divulgan en los medios de comunicación noticias negativas o críticas del Rey o de otros miembros de la Casa Real, en el Reino Unido no hay absolutamente ningún tabú o complejo al respecto. Hoy precisamente, en el Guardian, se puede encontrar el siguiente artículo en el que se cuestiona el futuro de la institución. Dichos alegatos sobre lo arcaico que supone seguir manteniendo la monarquía son bastante frecuentes en medios políticos y periodísticos.

"La última campaña del Príncipe Charles busca volver a popularizar la carne de carnero (mutton) en la dieta del país. Mientras se limite a temas como este, todo el mundo sentirá alivio". Un comentario tan desdeñoso sobre el heredero del trono (visto en el Economist hace unas semanas) sería impensable en España. La popularidad del Príncipe de Gales es bastante baja entre los medios de comunicación y los políticos del país por culpa de su costumbre de airear en público controvertidas opiniones sobre temas políticos, medioambientales y hasta de índole médica. Recientemente se vio envuelto en un escándalo por motivo de la publicación de extractos de su diario en los que se quejaba de su condición de "disidente" político. Quien sabe si la tolerancia de los británicos por la institución monárquica seguirá intacta cuando Charles acceda al trono.

Más información: The Queen at 80 (BBC), Special Report: The Monarchy (The Guardian), Por fin se casan (Parquestrit)

jueves, abril 20, 2006

Viaje a Argentina (II): Iguazú

La segunda etapa de mi viaje fueron las Cataratas del Iguazú. Son, al parecer, las cataratas más extensas del mundo, situadas cerca de la llamada triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, formada por la desembocadura del afluente Iguazú en el río Paraná. Son una de las atracciones turísticas más visitadas de Argentina, y posiblemente también de Brasil. Mi hotel estaba situado en Puerto Iguazú, un coqueto pueblo de aire perezoso que, a juzgar por la abundancia de tiendas de recuerdos, debe de vivir del turismo y poco más. El paisaje que lo rodea es de tupido bosque subtropical. Aparte de las cataratas, no hay mucho de interés que visitar en los alrededores.

Las cataratas están situadas en una garganta en forma de U, separando el lado brasileño del argentino. El plan que yo seguí, que debe de ser el que sigue la mayoría de la gente que va allí con agencia, consistió en visitarlas desde el lado argentino el primer día y pasar al lado brasileño en el segundo. El lado argentino tiene el interés de que uno se puede acercar a través de pasarelas elevadas al mismo borde de las cataratas en su punto más espectacular, la Garganta del Diablo, donde hay un mirador desde donde la gente se asoma a hacer fotos y a empaparse con las salpicaduras de polvo de agua, que ascienden varios metros por el aire como si de una humareda se tratase. El lado brasileño, según dicen, ofrece las vistas más hermosas (aunque menos dramáticas, en mi opinión), y la caminata a través de las pasarelas es más entretenida, pero se observa cierta sobreexplotación turística que perjudica la experiencia: en la zona superior de las cataratas hay un mirador con restaurantes al que se accede a través de un ascensor.

Aparte de visitar las cataratas, los Parques Nacionales a ambos lados de la frontera cuentan con senderos por los que se puede pasear y, si tienes suerte, avistar la fauna del lugar: tucanes, monos y coatíes. Estos últimos no son nada tímidos y no es difícil toparse con ellos. En mi caso, desgraciadamente, no tuve la oportunidad de vagar a mi aire por el bosque: iba en un grupo organizado donde todas las visitas y actividades estaban estrictamente planeadas. En la visita al lado argentino, por la tarde, pude apuntarme a un paseo en lancha por el río seguida de un safari en camión todoterreno que no estuvo mal, pero al siguiente día, en el lado brasileño, nuestros pérfidos guías nos metieron a todos en un autocar, nos sacaron del Parque Nacional y nos llevaron a ver la presa de Itaupu, la más grande del mundo. La visita podría haber tenido interés, pero resultó decepcionante por la poca gracia con la que estaba organizada.

Ya desde ese momento empecé a ver en qué consistía el eficaz mecanismo sacaperras de los viajes organizados. Yo siempre había recelado de esta forma de viajar, y ésta era la primera ocasión que contrataba un paquete a través de agencia. Pude comprobar que, en efecto, no me gustan. El funcionamiento es el siguiente: la agencia te reserva los hoteles, los vuelos y los traslados, y además una serie de excursiones básicas. Una vez en el lugar, te das cuenta de que las actividades que has contratado apenas te dan para ocupar la mitad del primer día. Es entonces cuando el guía te propone las excursiones "opcionales", no incluidas en el precio, que son además generalmente las que molan. Desde luego, no estás obligado a contratarlas, pero como estás ahí sin medio de transporte propio y ya metido en el papel de bulto que llevan de un lado a otro es fácil que te sientas tentado de empezar a repartir billetitos de monopoly y apuntarte a las otras excursiones, sobre todo cuando ves que la gente a tu alrededor hace lo mismo.

martes, abril 18, 2006

Viaje a Argentina (I): Buenos Aires

Las pasadas dos semanas, como ya dije aquí, he estado de vacaciones en Argentina. Desde hacía tiempo quería coger unas vacaciones largas, ya que generalmente las escapadas las suelo hacer a lo sumo de una semana (exceptuando en Navidades, que me voy dos semanas y media a España). No tiene que ver con el tema principal de este blog, que es la vida en el Reino Unido, pero no puedo resistir la tentación de escribir unos párrafos sobre mi viaje.

La primera etapa de mi viaje transcurrió en Buenos Aires. Se trata de una metrópoli realmente excitante. No tiene apenas monumentos interesantes para visitar, siendo quizás los únicos que merecen la pena el Cementerio de la Recoleta y la hermosa iglesia colonial de El Pilar que está al lado. Sin embargo, simplemente pasear por ella resulta fascinante. Los porteños se ufanan de que su ciudad se parece a París, aunque en mi opinión se parece más a Madrid o a quizás a cualquier ciudad española. Cuenta con la que parece ser la avenida más ancha del mundo, la del 9 de julio, que pese a su escala desmesurada resulta sorprendentemente agradable para caminar.

Algo que llama bastante la atención es que, aunque ni la gente ni los comercios o establecimientos dan la impresión de que se trate de un país con problemas económicos, la antigüedad y el estado decrépito de muchos de los vehículos que circulan por las calles te recuerda que Argentina no es un lugar tan próspero como debería. En particular, un número sorprendente de taxis son Peugeot 504, un modelo que dejé de ver en España hace más de diez años. Los camiones y furgonetas suelen ser destartalados modelos norteamericanos que contrastan con los automóviles, que en su mayoría son europeos. Pero los vehículos que más llaman la atención son sin duda los autobuses, o colectivos como los llaman allí: moles siseantes pintadas de vivos colores que ruedan por las calles soltando nubes espesas de contaminación. No cabe duda de que la antigüedad de los vehículos es lo que hace que se vean un montón de ellos averiados en las calles, con el capó levantado y su conductor trajinando en el motor.

Buenos Aires tiene un montón de otros detalles peculiares en los que me fijé. El que más gracia me hizo es que se ven ferreterías por todos lados, incluso en las zonas de tiendas de ropa y boutiques. Otra cosa que es muy llamativa es la presencia policial en las calles: cada pocos cientos de metros se ve un policía haciendo guardia. El problema de inseguridad debe de ser real, porque también me fijé en que circulan por las calles un número anormalmente grande de camiones blindados. De todos modos, yo no me sentí inseguro en ningún momento.

Algo que me defraudaron fueron las librerías. Siempre había considerado al pueblo argentino como culto y muy desarrollado literariamente, con monstruos como Borges, Cortázar, Bioy Casares o Sábato, pero me resultó muy triste ver cómo en las tiendas de libros la oferta era bastante pobre, consistente sobre todo en ejemplares de editoriales españolas, caros y generalmente bastante estropeados. El único sitio que me gustó fue la librería Ateneo, situada en un antiguo teatro.

Desgraciadamente, mi estancia en Buenos Aires fue de sólo dos días, en los que me dio el tiempo justo de pasear por los barrios principales del centro (excepto, ay, La Boca). Es difícil que vuelva a esta vibrante ciudad, habiendo tantos otros sitios en el mundo por ver, pero nunca se sabe...

martes, abril 11, 2006

Desde el culo del mundo

Hace unas horas, tras un espectacular descenso al Aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas de la ciudad de Ushuaia, he aterrizado en la Tierra de Fuego, comenzando la última etapa de mi viaje por Argentina. Pasaré dos días aquí haciendo caminatas y visitando del Parque Nacional, y después volaré de vuelta a Buenos Aires, donde pasaré una noche antes de coger el vuelo de vuelta a Europa.

Está siendo un viaje de superlativos. Ushuaia es la ciudad más austral del mundo. Aparte he visitado Iguazú en el norte del país, donde se encuentran las cataratas más extensas del mundo. A continuación estuve en la población de El Calafate al sur de la Patagonia, cerca de donde se extiende el glaciar Perito Moreno, uno de los más dinámicos y grandiosos del mundo. Y por supuesto también he pasado un par de días en Buenos Aires, la ciudad con más ferreterías del mundo.

Tengo un montón de observaciones anecdóticas e intrascendentes que contar, de esas que tanto me gustan; cuando vuelva espero tener fuerzas suficientes para escribirlas en este blog.

viernes, marzo 31, 2006

Vacaciones


¡Me voy de vacaciones a la Argentina! Así que durante estas dos próximas semanas no escribiré en Parquestrit, aunque si pillo ordenador igual os escribo unas líneas con mis impresiones sobre los filetones, el tango, el mate y los remolinos en los lavabos (nota pedante: debido a la aceleración de Coriolis provocada por la rotación de la tierra el agua desagua girando en distinta dirección en el hemisferio norte y en el hemisferio sur. Hay un episodio de los Simpson que habla de ello).

¡Hasta pronto!

jueves, marzo 30, 2006

Ha muerto Stanislaw Lem

[Fuera de tema]

El lunes pasado murió Stanislaw Lem, el gran escritor polaco conocido sobre todo por sus obras de ficción científica, aunque su obra desborda los límites de este género y tiene pleno derecho de ser considerada Literatura con mayúscula.

Lem nació en 1921 en la localidad ucraniana de Lviv, que por aquel entonces formaba parte de Polonia. De familia de médicos, él también comenzó a estudiar esta carrera, aunque el estallido de la guerra y la posterior ocupación nazi le obligaron a dejar los estudios y trabajar de soldador en una fábrica de armamento para los invasores, en la que practicó el sabotaje a pequeña escala, nada difícil porque, en sus palabras "era un pésimo soldador". Posteriormente la ocupación soviética obligó a su familia a trasladarse a Cracovia, donde prosiguió sus estudios. Su primera novela, "El Hombre de Marte", la escribe en 1946.

Su obra más conocida es "Solaris", que fue adaptada al cine por el ruso Tarkovsky en los años 70 como una especie de respuesta soviética a 2001 y más recientemente por Steven Soderbergh, con George Clooney como protagonista, un filme que no tiene que ver mucho con el libro pero que no está tan mal (la versión rusa no la he visto aún).

"Solaris", aunque es bastante buena, no es a mi modo de ver la mejor de sus novelas. Mi obra favorita es sin duda "Diarios de las Estrellas". Es un libro de cuentos protagonizado por el viajero intergaláctico Ijon Tichy, una especie de Gulliver del futuro de quien se narran sus aventuras viajando por el espacio y visitando culturas extraterrestres, cuyas originalísimas peculiaridades Lem utiliza para satirizar los afanes e inquietudes humanas. Es un libro escrito con un tono muy lúdico y muy divertido de leer, aunque bajo la superficie manifiesta una concepción del género humano descarnada y desesperanzada. La traducción, de Jadwiga Maurizio, es muy buena. Hace unos pocos años fue reeditado por Edhasa.

En otro libro, "Congreso de Futurología", aparece también Ijon Tichy como protagonista de una narración delirante y también divertidísima. De un estilo similarmente satírico es "Ciberiada", otro libro de cuentos en el que los protagonistas son robots, escrito también a modo de parábola e igual de divertido que las aventuras de Ijon Tichy.

El resto de la bibliografía que conozco es, sin embargo, de tono serio. Los "Relatos del Piloto Pirx" es otra de las obras recomendabilísimas. Son narraciones puras de ciencia ficción sobre las aventuras de el susodicho astronauta, en las que éste se enfrenta a enigmas y situaciones límite en las que, pese a las apariencias, siempre encuentra una salida racional y científica. Otras novelas de interés son "Edén", que trata sobre la probable incapacidad de comunicarse con razas extraterrestres, y "El Invencible", un trepidante relato de aventuras en un planeta hostil. Otras obras que me gustan menos son "Regreso de las Estrellas", "La fiebre del heno", "Fiasco" y "Un Valor Imaginario", que es un libro de prólogos sobre obras ficticias.

En España los fans de este escritor tenemos suerte de que se han traducido bastante obras suyas. Recientemente Alianza Editorial ha sacado una colección de autor reeditando la mayor parte de sus obras, algunas de ellas agotadas desde hace años. En el mundo anglosajón, sin embargo, es apenas conocido, y hasta hace poco apenas se podían encontrar libros suyos. En general, los británicos (y sospecho que los norteamericanos) no sienten mucho interés por la literatura de lengua no-inglesa. El único diario que ha publicado su obituario es el Daily Telegraph.

Más información: Stanislaw Lem (Wikipedia en español)

martes, marzo 28, 2006

De huelga

Hoy en el Reino Unido se había convocado una huelga de trabajadores públicos para protestar por una medida del Gobierno que retrasa la edad de jubilación de los 60, igualándola a la del resto de los trabajadores, que creo que es 65, aunque se prevé que se retrase hasta los 68.

En un país donde los servicios públicos son más bien escuetos, el impacto de esta huelga no tiene nada que ver con el que hubiese tenido en otros sitios como España. O Francia, que precisamente en estos días está haciendo un ejemplar despliegue de protestontismo por la introducción de un nuevo contrato juvenil con menos garantías laborales. He leído que en zonas del Reino Unido la huelga sí que ha tenido cierta repercusión, sobre todo por el norte de Inglaterra, pero en Bristol no he notado nada fuera de lo común: apenas un puñado de piquetes informativos (literalmente, no como los coactivos de España) repartiendo folletos a la entrada de algunas oficinas públicas.

Más información: Warning of a long pensions dispute (BBC)

lunes, marzo 27, 2006

Ya es primavera en el regadío inglés


O cómo dice el refrán: "Marzo lluvioso y abril lluvioso hacen a mayo lluvioso y lluvioso".

Al menos ya no hace tanto frío y los días son más largos.

jueves, marzo 23, 2006

El alto el fuego de ETA visto desde el Reino Unido

Después de varios meses de insinuaciones irritantes por parte de Zapatero y de alusiones sobreentendidas de diversos políticos a un proceso de paz aún inexistente, ayer al fin se cumplió lo esperado y ETA anunció la declaración de un alto el fuego permantente. Es, sin duda, una buena noticia. Tanto el lenguaje como las formas son distintas a las de las ocasiones anteriores, lo cual unido al irremisible declive de los terroristas durante los últimos años da esperanzas de que esta ocasión sea la definitiva. Hay, sin embargo, toneladas de motivos para ser prudentes y no echar las campanas al vuelo. En particular, el panorama político y mediático de los últimos meses no da muchas esperanzas de que los partidos o los medios de comunicación vayan a afrontar esta nueva situación con serenidad y responsabilidad.

El anuncio del alto el fuego ha recibido una atención bastante moderada en el Reino Unido. Ayer al medio día sólamente la BBC ofrecía cobertura de relieve; en los demás sitios web de los principales periódicos serios había que escarbar bien para encontrar mención al comunicado de ETA. Hoy he echado un vistazo a los mismos periódicos y la noticia figura prominentemente en la sección Internacional de todos (The Guardian, Daily Telegraph, The Times, The Independent), aunque quien lee a menudo la prensa británica sabe que la sección Internacional suele contener noticias de segundo orden (las noticias internacionales que consideran relevantes las suelen sacar a las primeras páginas). Sólamente The Guardian se ha animado a publicar un editorial sobre la noticia, cuya lectura recomiendo por su interés, y también una columna muy jugosa de David Mathieson en la que no es muy amable con el PP. Del resto de los periódicos, sólo el Times incluye una columna de análisis. El resto se limitan a dar una versión detallada pero aséptica de lo ocurrido ayer. En cuanto a la radio, el programa Today de BBC Radio 4, que suele fijar la agenda de actualidad de cada día, ha entrevistado en directo a Begoña Lasagabaster, diputada de EA en el Congreso de los Diputados.

En el día de hoy, la noticia que realmente ocupa todos los titulares es la presentación por parte del Ministro de Economía Gordon Brown del Budget o Presupuesto para el año que viene. En España a la presentación de los Presupuestos Generales del Estado no se le suele dar mucha importancia, pero en el Reino Unido es uno de los momentos estelares del año político, y todos los periódicos suelen publicar cuadernillos detallados analizando al detalle sus distintos capítulos y cómo afectan al ciudadano.

domingo, marzo 19, 2006

De talleres

Durante estas semanas estoy muy ocupado en el trabajo y no voy a poder escribir tan a menudo en este blog, pido disculpas por ello. Realmente marzo está siendo un mes bastante espeso. Al menos la semana pasada logré cumplir con uno de los hitos anuales: la prueba del MOT.

El MOT es el equivalente británico de la ITV o Inspección Técnica de Vehículos española. En España, si no me equivoco, esta prueba se ha de pasar cada dos años para turismos de entre cuatro y diez años de antigüedad, y anualmente para vehículos de más edad. En el Reino Unido, sin embargo, las condiciones son más estrictas: las pruebas son obligatorias a partir del tercer año de antigüedad y han de hacerse cada año. Las facilidades que se dan, sin embargo, son mayores. Mientras que en España la ITV no hay más remedio que pasarla en centros oficiales, de los que apenas hay un puñado en cada provincia, en el Reino Unido la prueba de MOT se puede contratar en cualquier taller privado que esté autorizado para ello, y talleres autorizados los hay a decenas en cada población.

Este año he tenido mala suerte, y a pesar de haber llevado el coche a la puesta a punto antes de llevarlo a la MOT la he suspendido por culpa de los frenos delanteros. Me he visto obligado a cambiarlos y a volver a pasarla, pagando por partida doble las 44 libras y pico que te cuesta contratar la prueba.

En cualquier caso, tampoco me puedo quejar mucho. He tenido suerte y en los seis años que llevo usando mi coche apenas he tenido que llevarlo al taller; solamente para las revisiones anuales, la MOT y alguna otra visita. Suelen ser situaciones en las que me pongo bastante nervioso. En mi vida diaria suelo tratar con muchos ingleses, desde luego, en el trabajo y en tiendas, y tengo que lidiar con acentos complicados y actitudes no muy amistosas, pero en ningún otro sitio me siento tan intimidado como en el taller. Se junta la desconfianza típica que quien no tiene mucha idea de mecánica con el verse obligado a afrontar ejemplares de la Inglaterra profunda de aspecto rudo y acento a menudo incomprensible. Para ser justos, he de decir que no es difícil encontrarse con mecánicos amables y dispuestos a ayudar, pero hay veces que te topas jóvenes rapados con aspecto de hooligans de esos que te imaginas por las noches borrachos en los pubs dándose de toñas unos con otros.

Más información: MOT Testing

jueves, marzo 16, 2006

El Quijote visto desde Inglaterra

Como sé que la gente está aún ávida de la obra de Cervantes aún después de la celebración del Año Quijote, he pensado que os puede interesar lo siguiente: el programa In Our Time de BBC Radio 4 ha tratado hoy el tema "Don Quixote -Spanish romance and the first novel".

De In Our Time ya he hablado con anterioridad aquí: es un programa radiofónico muy bueno presentado por el famoso escritor Melvyn Bragg, en el que cada semana se escoge un acontecimiento histórico, una teoría científica o una idea filosófica especialmente significativa en la historia de la humanidad para que sea explicado y discutido a lo largo de tres cuartos de hora por un puñado de expertos en la materia.

Aún no me ha dado tiempo de escuchar el programa, que ha sido emitido a las nueve de la mañana, aunque tenía buena pinta: siempre es interesante saber cómo se ve una parte tan importante de nuestra cultura como es El Quijote desde otro país. Afortunadamente, el programa está disponible para su reproducción en diferido a través de Internet. También se puede bajar el mp3, y suscribirse al podcast del programa aquí.

Más información: In Our Time (Parquestrit)