viernes, mayo 20, 2005

Y aún dicen que el pescado es caro

Lo lógico sería que los ingleses tomasen mucho pescado. Son un pueblo de marineros y navegantes, cuya flota hace no tanto dominaba los océanos de la Tierra. Viven en una isla rodeada de mar, a tiro de piedra de los caladeros del Atlántico y del mar del Norte.

Pues no es así: en Inglaterra no se come casi pescado. En Bristol, ciudad de tradición marítima por excelencia, hay sólo cinco pescaderías, y estamos hablando de una población de 380.000 habitantes. Algunas (pocas) veces puedes comprar pescado fresco en mercados callejeros, pero casi siempre la única opción es ir a un supermercado. Allí, salvo en los más grandes, que suelen contar con un modesta modesta sección de pescadería, el pescado fresco sólo lo venden empaquetado en bandejas.

La selección no suele ser muy amplia, aunque los precios suelen ser razonables. El salmón es muy popular y fácil de encontrar, seguido del bacalao (cod). Venden también bastante pescado ahumado: abadejo (haddock) y caballa (mackerel). Si tienes suerte, quizás encuentres atún (tuna), sardinas o trucha (trout). Imposible encontrar merluza (hake).

Todo esto pese a que uno de los platos nacionales sea el fish and chips. Este plato consiste en un filete de bacalao o abadejo con un grueso rebozado frito y acompañado de patatas fritas. Es una comida típica para llevar (take away), que se suele comprar en locales especializados, donde también venden comidas estilo hamburguesa o perrito caliente. El fish and chips también se encuentra en los menús de muchísimos pubs, y a menudo es el plato de los viernes en muchos comedores de empresa. Es una especialidad bastante poco sofisticada (como suele ocurrir con la comida inglesa) que puede ser deliciosa pero también incomible, según el sitio.

En cuanto a marisco, el panorama es más desolador aún. Es fácil encontrar envases de gambas peladas frescas (prawns) , que cuando las estás cocinando empiezan a soltar todo el agua y se vuelven minúsculas. También hay king prawns, que son como las anteriores pero más grandes (y caras). Menos comunes son el cangrejo (crayfish) y los calamares. Suele ser bastante fácil encontrar mejillones envasados (mussels) para hacer al vapor. Y poco más, salvo que recurras a las conservas o los congelados (donde tampoco hay mucha variedad). En las pescaderías de los supermercados de las que hablaba antes, si tienes mucha suerte, a veces hay almejas (clams), bígaros e incluso nécoras o bogavantes, aunque a precios descabellados.

No sé cuál es el motivo de esta pobreza gastrónimica. Me imagino que es cultural; por el motivo que sea, a los ingleses no les gusta el pescado. Supongo que tiene que ver con el tradicional subdesarrollo culinario de este pueblo. Tampoco ayuda la imagen del pescado como comida poco ecológica que el pensamiento medioambientalista ha extendido recientemente. Pese a todo, ultimamente creo notar una popularización de este tipo de comida en muchos restaurantes de moda. Quizás el creciente interés de los británicos por la cocina y el buen comer haga que cambien las cosas.

Más en Parquestrit: Mi comida de hoy, Curry Nights, La cruzada de Jamie Oliver.

3 comentarios:

Xesús Fraga dijo...

El sushi, en cambio, ha causado furor y goza de popularidad y cierto prestigio algo snob, ¿no?

Juan Villamota dijo...

Sí es verdad, no suele ser difícil encontrarlo en muchos delis como comida para llevar...

De todos modos no he visto mucha gente qeu lo tome, y en cualquier caso donde esté una buena merluza...

Xesús Fraga dijo...

Tienes razón: está hasta en M&S y Pret a Manger, pero lo que es verlo por la calle, nada. De todas formas, algo debe de estar cambiando, cuando en las novelas encuentras a personajes con estas recetas:
http://www.ianmcewan.com/bib/articles/fishstew.html
El guiso tiene muy buena pinta; la novela es excelente.