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domingo, enero 21, 2007

Space Signpost

Space SignpostUna de las atracciones más curiosas e interesantes de Bristol es el Space Signpost. Lleva instalado desde principio de 2006, aunque yo lo descubrí hace dos meses. Se trata de una estructura metálica de aspecto futurista instalada cerca de Millenium Square, dotada de un terminal con pantalla táctil y un letrero electrónico movible. A través de la pantalla se pueden escoger diversos objetos celestes: planetas del sistema solar, los asteroides y cometas más importantes, e incluso las dos sondas espaciales Voyager I y II. Una vez hecha la selección, un juego de motores orienta el letrero hasta que apunta en la dirección del astro escogido, mostrando la distancia a la que se encuentra.

Plutón está por ahíEl día que lo descubrí estuve un buen rato entretenido, haciendo que el artilugio apuntara de un planeta a otro. Me pareció fascinante poder imaginar cada cuerpo celeste millones de kilómetros en línea recta en la dirección apuntada por el aparato. No sé de quién fue la iniciativa de instalarlo (me imagino que del ayuntamiento) pero me pareció una idea magnífica para excitar la curiosidad de la gente hacia el cosmos.

martes, enero 09, 2007

Vuelta accidentada

Alardeaba en mi entrada anterior de que para volar a Madrid había esquivado los follones que se dieron en la mayoría de los aeropuertos del sur de Inglaterra los días antes de Navidad. Como castigo, en mi vuelo de vuelta del domingo pasado he tenido que soportar un retraso de 6 horas en Barajas, además de un cambio de destino a Cardiff, donde un autocar fletado para la ocasión, en un trayecto de hora y media, nos trasladó a los desdichados viajeros al aeropuerto de Bristol donde tenían que haber aterrizado. Al final llegué a casa a las tres y media de la madrugada, unas ocho horas más tarde de lo previsto.

El motivo de que el vuelo fuese redirigido era que Easyjet había sido una de varias aerolíneas que, desde el jueves de la semana pasada, se habían negado a operar en el aeropuerto de Bristol hasta que sus responsables no solucionaran un problema de seguridad en la pista de despegue (enlace, vídeo). Ésta había sido reasfaltada recientemente, y debido a las intensas lluvias varios pilotos se habían quejado de que los aviones patinaban durante la maniobra de frenado, después de tomar tierra. Por lo visto alguno incluso estuvo a punto de salirse de la pista. Los responsables del aeropuerto (que por cierto era hasta hace poco propiedad de la constructora española Ferrovial) alegaban que no había problema con la pista, y que las autoridades de aviación civil habían certificado su seguridad. Pese a todo, al final se han visto obligados a ceder al boicot, haciendo unos arreglos de emergencia consistentes en trazar surcos en el firme para facilitar que ésta se desagüe. Las aerolíneas han reanudado hoy sus vuelos, y en estos momentos parece que las cosas están volviendo a la normalidad (video)

Como afectado, mi experiencia desde luego ha sido muy desagradable, aunque mi caso no era de los peores. Mi itinerario era simplemente de Madrid a Bristol, mientras que mucha gente o bien venía de otras ciudades españolas, o bien desde Bristol debía continuar su viaje hacia otra ciudad británica, o bien ambos casos. Pese a todo, creo que Easyjet se comportó de forma razonablemente correcta, y es tranquilizador que se tomen en serio la seguridad de los vuelos (el problema era real: una amiga mía voló el miércoles, justo antes de todo el follón, y dice que el aterrizaje fue complicado). Easyjet podría haber cancelado los vuelos directamente y desentenderse de nosotros, pero en vez de eso trataron de buena fe hacernos llegar a nuestro destino, recolocando en otros vuelos a los pasajeros que así lo solicitaban. Una vez en el avión, el comandante nos ofreció disculpas y nos dio una explicación detallada del por qué del cambio de destino y del largo retraso (el avión se había encontrado con niebla en Madrid, y como no tenía combustible suficiente para esperar a que se disipara tuvo que ir a Valencia a repostar).

En este blog he elogiado varias veces el servicio que da Easyjet. Creo que es justo: aunque he sufrido contratiempos y retrasos con ellos, y su servicio de atención al cliente es malísimo, en conjunto el servicio que me llevan dando desde que vuelo con ellos es inmensamente mejor que cuando me veía obligado a viajar con Iberia, con siempre tuve muchos más problemas, agravados a menudo por la indolencia de muchos de sus empleados.

domingo, noviembre 19, 2006

La cámara oscura del Observatorio de Clifton

Observatorio de CliftonA pocos metros del puente colgante de Clifton, en lo alto de una colina, se encuentra una de las atracciones más curiosas de Bristol: el Observatorio de Clifton, en cuyo interior se puede encontrar una de las pocas cámaras oscuras que quedan en el Reino Unido.

Una camara oscura es una instalación óptica consistente en un espacio cerrado en el que se proyectan imágenes del exterior recogidas a través de una abertura, según el mismo principio que hace posible la fotografía. Este tipo de artefactos son conocidos desde hace siglos, y en pequeño formato fueron utilizados por artistas como Da Vinci o Vermeer. En la época victoriana, las camaras oscuras fijas, instaladas en el interior de casetas o edificios, eran una atracción bastante común que se podía encontrar en muchos pueblos costeros de veraneo del sur de Inglaterra.

Observatorio de CliftonLa camara oscura de Clifton fue construida a mediados del siglo XIX por el artista local William West, quien en 1828 arrendó la finca que rodeaba las ruinas de un antiguo molino de viento, reconstruyó el edificio y se trasladó a vivir allí. En la torre también instaló telescopios y aparatos de observación astronómica, e hizo cavar un pasadizo subterráneo, uniéndola con la Cueva de los Gigantes, una gruta ubicada metros más abajo en la pared de la garganta de Avon. West debía de ser sin duda un personaje bastante peculiar; desgraciadamente no he encontrado mucha información sobre él en internet. Parece ser que fue uno de los primeros fotógrafos de la ciudad.

Interior de la cámara oscuraEl monumento ha sobrevivido en razonable estado de conservación hasta la actualidad, y la camara oscura sigue en funcionamiento, abierta al público por el módico precio de dos libras (más una adicional si se desea visitar también la Cueva de los Gigantes, que es bastante más modesta de lo que su grandilocuente nombre indica). El edificio ha sido restaurado recientemente, aunque parece que se han limitado a mantener la integridad de la estructura, ya que su interior sigue siendo bastante poco vistoso. A través de unas puertas de vaivén se entra a una sala a oscuras, ocupada casi en su totalidad por una pantalla cóncava horizontal de algo más de metro y medio de diámetro. En la parte superior de la sala hay una cabeza consistente en un juego de espejos y una lente que proyectan sobre la pantalla imágenes del exterior. Empujando un brazo metálico que cuelga de ella es posible hacerla girar 360º, permitiendo observar todo el paisaje que rodea la torre. La instalación no tiene aspecto de haber sido reconstruida, y posiblemente sea la misma que West montó en el siglo XIX. Aparte de la cámara oscura, el edificio no tiene mucho interés, aunque a través de las destartaladas ventanas de la planta superior las vistas de los alrededores son bastante buenas. Las dos plantas de más abajo están vacías. El que esté todo tan descuidado tiene una ventaja: la visita es bastante informal, sin guías ni guardias encima tuyo: eres tú mismo quien maneja el brazo que hace girar el cabezal, y puedes quedarte todo el tiempo que quieras.

Parece mentira, pero la experiencia de visitar la cámara oscura es bastante asombrosa. Desde luego, la tecnología de hoy nos ofrecen maravillas mucho más espectaculares, pero el aire de complejidad y los elevados precios que suelen tener los aparatos electrónicos de estos tiempos, de algún modo, hacen que parezca natural que sean capaces de obrar prodigios. Por eso, cuando vemos que un mecanismo tan sencillo como el de la cámara oscura es capaz de producir un resultado tan llamativo e inmediato, sin complicadas manipulaciones intermedias, el impacto es mucho mayor.

Imagen proyectadaLa impresión es similar a la de ir al cine, solo que sabiendo que lo que estamos viendo es real y está ocurriendo afuera en ese mismo momento. La vista más interesante es la del puente colgante. También se puede ver al perfil del barrio de Clifton, con sus hileras de casas georgianas. En verano los alrededores del observatorio están llenos de gente, y es muy divertido verlos en pequeñito, paseando, tomando el sol o comiendo de picnic bajo nuestros ojos. Uno se siente una especie de dios vigilando a los minúsculos humanos hormiguear debajo, desprevenidos de estar siendo observados.

Aparte de la de Bristol, en el Reino Unido hay un puñado de otras cámaras oscuras abiertas al público. De ellas, he estado en la de Eastbourne y en Hastings, además de en la de Edimburgo , donde hay instalado un museo de la imagen y la fotografía muy interesante. En España hay una cámara oscura en Cadiz, instalada hace pocos años.

Más información:
The Magic Mirror of Life: an appreciation of the camera obscura
Cámara oscura (Wikipedia)
Breve reseña sobre William West (Bristol Online)
Documento del Ayuntamiento de Bristol describiendo la historia del Observatorio

lunes, agosto 28, 2006

Balloon Fiesta

Como conté hace poco, el verano es la temporada de los festivales en Bristol. Hace unas semanas contaba mi experiencia en Ashton Court. Este año, sin embargo, me he perdido otro de los más pintorescos: la Balloon Fiesta. Afortunadamente, Paulita sí estuvo y nos cuenta su experiencia en esta anotación de su blog, con vídeo incluido (enlace).

Más información:
Sitio web oficial de la Balloon Fiesta de Bristol, Globos sobre Bristol (Parquestrit)

martes, julio 25, 2006

Ashton Court Festival

PanorámicaEstamos ya en pleno verano y llega la sucesión de festivales que se celebran en Bristol durante estos meses. El pasado fin de semana se celebró el de Ashton Court. Este evento intenta dárselas de festival de música en la onda del de Reading o incluso Glastonbury, pero es un quiero y no puedo. La música, sin duda, es la protagonista del festejo, y siempre hay varias carpas y escenarios por los que pasan decenas de grupos locales de los estilos más diversos, pero el nivel suele ser siempre bastante modesto. Los cabezas de cartel suelen ser artistas en el crepúsculo de sus carreras. Este año eran Simple Minds, y la ultima vez que fui era Robert Plant. Afortunadamente, siempre suele haber alguna banda de calidad con la que pasar un buen rato.

FestivaleraDe los dos días en los que se desarrollaba, escogí el domingo para visitarlo. Me presenté sobre el medio día con la intención de pasar el resto del día allí. El clima era excelente: soleado y caluroso, lo cual atrajo a más visitantes que de costumbre. Pasé un buen rato observándolos. La gran mayoría eran más jóvenes que yo: mozos de torsos desnudos, contentos de poder lucir en público los frutos de sus horas de gimnasio, y mozas un poquito más tapadas con partes de arriba del bikins. Me sorprendió encontrarme con un montón de miembros de un colectivo que no suele figurar prominentemente en las calles británicas: el que, a falta de mejor palabra, denominaré "alternativos". Se los veía por todos lados, con su aspecto desaliñado y sus rastas, achinchetados de arriba a abajo y malabareando con sus poi pois y sus diábolos. Pero todas las tribus urbanas, sin excepción, se daban al pasatiempo nacional inglés: beber. Había un par de carpas vendiendo bebidas alcohólicas de calidad bastante buena: cervezas "Bath Ales" y una curiosa sidra de pera. Pero la mayoría de la gente se traía su propia bebida: latas de cerveza y botellas de cocacola de 2 litros rellenas de ponche. Una vez consumido su interior, los recipientes pasaban a formar parte de la capa de mierda que progresivamente fue cubriendo la superficie del parque. Los españoles nos autoconsideramos guarros, pero los ingleses no nos van muy a la zaga.

Spanish Flamenco DressesAparte de la música y la bebida, otra de las diversiones disponibles era pasear por las filas de tenderetes, vendiendo lo habitual de los mercadillos: camisetas de mala calidad con lemas a favor de la marihuana, bisutería diversa y ropa de inspiración étnica. El punto extravagante lo ponía una tienda que vendía vestidos de faralaes (de calidad cuestionable). Había también un puñado de atracciones de feria: norias, sillas voladoras y una espectacular catapulta que lanzaba con violencia hacia arriba un cestillo lleno de incautos humanos.

Puestos de comidaPero lo que más me entusiasmó, como siempre, fueron los puestos de comida. Yo soy un poco tragón, y para mí son siempre uno de los mayores atractivos de los festivales ingleses. Lo que más me gusta no es tanto la calidad (bastante mediocre) sino la tremenda variedad. Decenas de remolques y casetas vendían comida de todo tipo: mejicana, tailandesa, japonesa, italiana, india, y por supuesto las típicas hamburguesas y perritos calientes. Este año, sin embargo, el gran descubrimiento fue la caseta de Pieminister, una empresa bristoleña que fabrica pies (pasteles de carne) de muy buena calidad, con los que provee a un buen número de pubs de la ciudad. El clima no era el más apropiado, pero de almuerzo me puse las botas con un Matador Pie regado de gravy y con una bola de puré de patata encima. Pura poesía.

Escenario principalMe quedé hasta las diez y pico de la noche. Hacia el final de la jornada el nivel de los grupos que tocan sube, y pude disfrutar de la actuación de Babylon Circus, una banda francesa que tocaban una especie de ska mestizo que a ratos me recordaba a Mano Negra. Muy buenos músicos que nos hicieron pasar un buen rato. Después de su actuación me dio tiempo de ir a curiosear unos minutos al escenario principal, donde tocaban Simple Minds. No sonaban tan mal como esperaba, y el cantante Jim Kerr se movía por el escenario con vigor y ganas de divertir al público, pero ya era tarde y quería evitar el mogollón del final del concierto, así que me volví a casa. Tuve que dar un soberano rodeo; otros años había podido cruzar el puente colgante de Clifton y llegar a casa en veinte minutos, pero desde que un par de ediciones atrás éste estuviese a punto de venirse abajo por el peso de los centenares de personas que lo atravesaban se decidió cortarlo en los días del festival.

Este finde que viene seguirá la marcha: se celebra el Festival del Puerto. Es de tintes más modernillos, con espectáculos de luz y sonido y un tono más artistero. El año pasado me encontré un puesto de churros en Queen´s Square. No puedo faltar.

domingo, junio 18, 2006

Georgian House

Hace varios meses escribí una anotación sobre el puente colgante de Clifton que habría de ser la primera de una serie sobre lugares interesantes de Bristol. Ya va siendo hora de que escriba la segunda: hoy voy a hablar de la Georgian House.

Se trata de una casa-museo ubicada en Great George Street, una bocacalle de la céntrica Park Street. La visité por primera vez hace un par de semanas, y me gustó mucho. Se trata de una vivienda que ha sido reconstruida para ofrecer un aspecto similar al que hubiese ofrecido a finales del siglo XVIII, cuando en ella vivía John Pinney, el prospero traficante de esclavos que mandó construirla.

Una buena parte del casco histórico de Bristol, principalmente el barrio de Clifton, es precisamente de esta época: la georgiana. Mucha gente que visita el país da por hecho que todo edificio o antigüedad de aspecto vetusto y "típicamente inglés" es de la época victoriana, pero lo cierto es que una parte importante de la arquitectura más elegante y monumental que se puede encontrar en Inglaterra es del periodo georgiano. El mejor ejemplo de ello es la ciudad de Bath, a pocos kilómetros de Bristol. Es interesante que muchos bristoleños (entre ellos, yo mismo) viven en edificios de este periodo, la mayoría de los cuales han reformados y divididos en pisos. Es por eso que para mí fue particularmente interesante ver el aspecto que una de estas viviendas hubiese tenido en los tiempos en que fue construida.

Drawing RoomLa Georgian House es un edificio de 6 pisos, de los cuales cuatro son accesibles al público. Se pueden visitar el despacho, varios salones, el dormitorio principal y los sotanos, en los que se encuentran los aposentos del ama de llaves, la cocina y una llamativa sala con una especie de piscina en la que el dueño de la casa solía darse baños de agua fría. La mayoría del mobiliario es de la época, aunque no original de la casa. Me llamó la atención darme cuenta de cómo, en esos años, cada hogar era una unidad doméstica bastante autosuficiente, gestionada por el ama de llaves bajo la supervisión del dueño de la casa.

En los paneles explicativos se cuenta que el propietario, John Pinney, formaba parte de la clase media de entonces, y que su hogar no hubiese sido muy distinto del de cualquier otro miembro de la misma clase social de esa época. Si cabe, hubiese presesntado un aspecto más discreto de lo habitual de entonces, ya que Pinney, según cuentan, era de carácter austero y poco amigo de la ostentación. Este hombre hizo fortuna con el comercio de esclavos en el Caribe, negocio del que Bristol era un centro importante en esos tiempos. Esta herencia, por cierto, aún hoy sigue avergonzando a los habitantes de la ciudad y causando polémica.

La Georgian House es de entrada gratuita. Está abierta todos los días de 10 de la mañana a 5 de la tarde, excepto jueves y viernes que está cerrada. A tiro de piedra de una de las zonas más frecuentadas de Bristol, es una visita absolutamente imprescindible y muy recomendable.

Más información:
Georgian House Museum (página del Ayuntamiento de Bristol), Georgian House (Bristol Link)

Más atracciones de Bristol:
Puente Colgante de Clifton