miércoles, septiembre 26, 2007

Cómo volverse a España (II): la mudanza

Mucha gente que se va a pasar una temporada al extranjero se va con lo puesto. No fue ese mi caso cuando me fui a Inglaterra hace siete años. Como el viaje lo hice en coche, pude llenarlo hasta arriba con todas mis cosas, a las que se les unieron, días más tarde, unas pocas cajas que envié por mensajero.

Al cabo de seis años y pico, mis posesiones se habían multiplicado, de modo que no tuve más remedio que plantearse enviarlo todo en cajas. Tanteé las empresas de mensajería más famosas como DHL y UPS, que ofrecen servicios no urgentes que cobran por peso. Me dijeron, sin embargo, que no trabajaban para particulares. Así que tuve que recurrir a las empresas clásicas de mudanza o removals.

Mi primer impulso fue buscar empresas prestigiosas en Internet. Me salieron varias de aspecto sólido, muchas de ellas con atractivos servicios web de petición de presupuesto y contratación. Sin embargo, la mayoría operaban desde Londres, y te cobraban un extra por ir a recoger cajas a otras ciudades. Pronto me di cuenta de que lo que tenía sentido era buscar una empresa local de Bristol, o al menos una empresa de ámbito nacional con sucursal en esta ciudad, tuviesen o no sitios web atractivos. Uno a menudo se olvida de que aún hay vida más allá de Internet.

Di con varias empresas con sucursales cercanas, las llamé y pedí presupuestos. Las empresas de mudanzas cobran por volumen total, no por peso. Tuve que estimar el número de cajas, y a partir de ello el volumen resultante en pies cúbicos (curiosa unidad de medida). Al final la empresa que me inspiró más confianza y la que me ofrecía el presupuesto más atractivo fue Fox Removals.

Normalmente estas empresas se ocupan no sólo del traslado de las cajas, sino de su empaquetado previo. Yo, sin embargo, como no tenía muebles que enviar sino simplemente ropa, posesiones variadas y libros, muchos libros, decidí ocuparme yo mismo del empaquetamiento. Un requisito de la empresa era uqe las cajas fueran de tamaños regulares, así que compré (a través de Internet) unas par de docenas de cajas de dos tamaños: unas planas para libros y cosas pesadas, de 42x42x21, y otras de forma cúbica más grandes para ropa y objetos más livianos, de 42cm de lado.

Llenarlas fue un auténtico suplicio que me llevó más de una semana. Otro de los requisitos de la empresa de mudanza era que las cajas tenían que ser suficientemente ligeras como para que una persona las pudiese manejar con seguridad. Por más que lo intenté, no logré que me dieran una cantidad absoluta en kilos, de modo que decidí ceñirme a un límite de 20 kg por caja, que me pareció razonable. El tener que preocuparme de equilibrar el peso, distribuyendo objetos ligeros con pesados, fue verdaderamente engorroso. Lo peor es que al final, harto de empaquetar, descarté un buen número de cosas, pensando o bien en dejarlas atrás o en llevarlas en el coche. Más tarde lo lamentaría.

En este punto ya puedo comenzar a dar consejos. El primero es este: ya que haces el esfuerzo mete en las cajas todo lo que puedas, aunque suponga excederte del presupuesto inicial y tener que comprar más cajas. Otro consejo es: si tienes muchas cajas, mejor que las empaqueten los de la empresa de mudanzas por ti. Esto tiene la ventaja añadida de que si se rompe algo, el seguro te lo cubrirá; si lo empaquetas tú, sólo te cubre la pérdida de cajas. El seguro, por cierto, es opcional, pero muy recomendable de comprar, ya que no cuesta mucho. Otra práctica muy recomendable, pese a lo pesado que es, es hacer un inventario detallado de qué va en cada caja. Posteriormente, cuando estés desempaquetando, lo agradecerás.

Las cajas vinieron a recogerlas el día acordado. Aparecieron dos empleados de la empresa: el conductor y un forzudo que se ocuparía de acarrearlas. El edificio donde vivía no tenía ascensor, de modo que el espectáculo de verle resoplar y sudar como un cerdo a lo largo de los varios viajes que tuvo que hacer tres pisos arriba y abajo fue bastante incómodo. Pude ver que mis temores de que las cajas pesasen demasiado habían sido exagerados: el chaval, para hacer el menor número de viajes, apilaba las cajas de 20kg de dos en dos y las transportaba como si fuera la mochila del cole.

La recogida fue un par de semanas antes de que abandonara el país; escogí esa fecha para que no se me juntara todo los últimos días. Las cajas fueron a parar a un almacén donde estuvieron esperando a que hubiese un nuevo camión disponible con destino a España. Este fue uno de los puntos en los que sentí más inquietud. La empresa de Bristol no me pudo asegurar hasta muy tarde cuándo enviarían las cajas a su destino. Estaban pendientes de que se lo confirmara el departamento internacional, que estaba esperando a que hubiesen suficientes envíos (aparte del mío) como para que les saliese rentable. Al final, desde el momento que envié las cajas hasta que las recibí en España, pasó casi un mes. En realidad, esta espera tan larga hasta me vino bien, ya que me dio tiempo de asentarme en el país durante un par de semanas.

Pasado ese tiempo, por la mañana del día indicado, me llamaron los transportistas por teléfono para avisar de su llegada en breve. Yo les había dado un plano de Google Maps indicando la localización de mi piso. Esperé en la calle unos minutos hasta que vi acercándose a lo lejos un camión enorme de color verde. Cuando llegaron a mi altura les hice señas y pararon; se bajaron del vehículo dos galeses en bermudas que descargaron mis cosas y las subieron al piso en un periquete. Charlé un poco con ellos; después de un par de semanas viviendo en Madrid, aguantando los gritos y malos modos de la gente, fue agradable volver a hablar en inglés con dos tipos normales.

Al final, la mudanza fue uno de los preparativos de la vuelta a los que tuve que dedicar más tiempo y preocupacion, pero todo salió a pedir de boca. Aún no he desempaquetado todo, pero sólo ha llegado rota una taza, lo cual, creo yo, no está mal.

8 comentarios:

Nacho dijo...

Cuando dices que llevaba cajas como la mochila del cole creo que no has visto últimamente las mochilas que llevan los chavales. Igual pesan más que las cajas del forzudo de las mudanzas.
Saludos.

Elsinora dijo...

Me viene genial la informacion. Yo regreso a España a mediados de octubre, despues de 2 años en Londres. Ando precisamente buscando compañías para que me manden los trastos. Mi mudanza no será tan grande, pero tiene lo suyo...

Di dijo...

Con éstos posts tan buenos acerca de como volverse se va a acabar yendo todo el mundo y me voy a quedar solita en Inglaterra!!!!No se lo pongas tan fácil, joooo ;-P

Jorge dijo...

Di, tranquila que sola sola no te quedas :-D

Enhorabuena Juan por los posts sobre la mudanza, me los voy a guardar para cuando se me acabe la hipoteca. [Modo Iluso On]

Mrs.Doyle dijo...

Me temo que este comentario llega tarde, pero por si te vuelves a ver en ese trance: lo más económico es el envío por cargo, en avión.

Juan Villamota dijo...

Mrs. Doyle, en efecto el consejo me llega tarde pero quizás a alguien que llegue a esta página buscando información le sea útil. ¡Gracias!

Anónimo dijo...

oye por cuanto puede salir el viaje ese asta bristn
estoy pensando en acer un viaje para 10 personas asta alli en concreto para glastonbury 2008

cesarcurado dijo...

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