lunes, febrero 12, 2007

Té quiero (y II): el té en la Inglaterra de hoy

Beber té en la Inglaterra de hoy no es una experiencia especialmente refinada, y tampoco está ligada a ninguna momento del día ni a ningún acontecimiento especial. Los ingleses beben té a todas horas, y lo hacen sin ninguna ceremonia: en casa, en el trabajo, e incluso hacen descanso en los partidos de cricket para que los jugadores puedan ir a tomarse una taza.

En la oficina (entorno del trabajo en el que me muevo y del que por tanto puedo hablar), el inglés típico no se separa en toda la jornada de su taza de té. Tecleará frente a su ordenador con ella al lado, se la llevará en la mano cuando tenga que ir a hablar con alguien, beberá sorbos de ella en las reuniones, y a lo largo del día desfilará varias veces hasta la cocina para rellenarla. Las oficinas suelen suministrar a sus empleados tanto té gratuito como un buen número de tazas comunales, que al final de la jornada quedan desperdigadas por escritorios y mesas. Es entonces cuando aparece el limpiador a desempeñar su principal labor (por delante de pasar el aspirador o fregar los servicios): recoger todas esas tazas y llevarlas al lavavajillas.

La preparación del té es poco ceremoniosa (este sitio web lo muestra de forma muy gráfica). En primer lugar, se hierve el agua mediante una kettle o pava. Este utensilio de cocina, en su forma tradicional, es metálico y de forma semiesférica. Se pone al fuego, y cuando el agua comienza a hervir, el vapor sale a presión a través de un silbato que lleva en el pitorro y que avisa de que está ya lista. En su forma moderna, que es la que casi todo el mundo usa, consiste en una jarra de plástico con una resistencia eléctrica dentro, que se enchufa a la corriente y apenas tarda unos segundos en alcanzar la ebullición. Aunque parezca mentira, hay quien no se conforma y emplea formas más sofisticadas aún de calentar el agua. Un artilugio que instalaron en mi oficina, y que no sé si está muy extendido, es una mini-caldera conectada a la tubería del agua, que almacena permanentemente agua caliente de modo que ésta está disponible de forma instantánea a través de un grifo.

Sea cual sea la forma como se haya obtenido, una vez se tiene agua caliente llega el momento de hacer la infusión propiamente dicha. Tradicionamente, esto se realizaba en una tetera o teapot, en cuyo interior se colocaba un infusor o tea ball lleno de hojas de té picadas. Hoy casi todo el mundo usa té en bolsitas, que se prepara directamente en la taza. Estas bolsitas tienen formas más variadas de lo que uno podría imaginar. Las más extendidas son de forma rectangular, aunque también las hay redondas e incluso piramidales. En el Reino Unido no suelen llevar cordel, de modo que para sacarlas de la taza hay que pescarlas con la cucharilla.

¿Y qué hay de la hierba propiamente dicha? La mayoría del té que se bebe en el Reino Unido es "té negro" (black tea), que se diferencia del té verde en que en su preparación se somete a la hierba a un proceso de oxidación que oscurece su color. Algunas de las variedades más comunes son el English Breakfast Tea, de sabor fuerte; Earl Grey, al que la el aceite de bergamota le da un sabor cítrico; Darjeeling, de origen indio y aroma delicado. En los supermercados también se pueden encontrar tés de Assam, Ceylon, Oolong y algunos más.

Merece la pena hablar también de las tazas. El modelo típico de taza para el té no tienen nada que ver con las delicadas tacitas de porcelana que pueblan las fantasías de los turistas que vienen al Reino Unido buscando un sitio donde tomar té con pastas. Las mugs que usa todo el mundo son sólidos recipientes de aspecto más bien basto. Al mismo tiempo, son un artículo de regalo muy extendido. Se las puede encontrar en diversas tiendas, decoradas con todo tipo de motivos: fotos, frases personalizadas, dibujos humorísticos, diseños atrevidos e incluso formas extravagantes. Cualquier hogar inglés tendrá en el armario de la cocina decenas de ellas.

¿Y cómo se acompaña el té? Los ingleses suelen tomarlo con leche (white tea) y azúcar, aunque mucha gente lo toma solo (black tea). Aunque parezca mentira, el orden en que se sirven ambos líquidos es importante. La gente lleva discutiendo desde hace décadas cuál es la forma más conforme con la etiqueta, pero desde el punto de vista científico, lo correcto parece ser echar primero la leche y luego el té. Esto se debe a que las proteínas de la leche se desnaturalizan a altas temperaturas, efecto que no es tan acusado cuando se vierte el té después de la leche. La Royal Society of Chemistry tiene publicada una nota de prensa en la que se habla de este fenómeno y se da cierto número de recomendaciones para preparar el mejor té. No es esta la única fuente de autoridad que se puede encontrar acerca de la preparación del té: quien se fíe más de las letras que de las ciencias puede acudir a este artículo de George Orwell explicando cuál es la mejor manera de preparar el té.

Más información:
Té quiero (I): Historia del té en el Reino Unido (Parquestrit), Tea Council

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha sorprendido mucho que tengan kettles que hierven el agua en cuestión de segundos, pero no tengan bolsitas con cordoncillo... O_O

Mi kettle tarda un ratillo en tener el agua lista, pero yo no ando pescando la bolsita jeje...

La vida está llena de contrastes xD

Nacho dijo...

Gran reportaje.
Saludos.

Paulita dijo...

En mi oficina se sirve primero el te y luego se añade la leche, ademas de que hay pequeñas discusiones sobre si se calienta la leche o no.

Besitoss

Di dijo...

Qué post más bueno....
Una pequeña nota cerca de las kettles...las de la oficina nunca se lavan, y la mayoria de las veces se recalienta el agua que hay dentro de ella sin mirar.Y mejor no mirar!.Las kettles de resistencia vista, suelen estar cubiertas de una costra de cal de aspecto nada apetecible!!!!

J Villamota dijo...

Gracias, Nacho y Di. Respecto a la cal, no sólo ensucia el interior de la kettle sino que si miras la superficie del té que te acabas de preparar suele tener un aspecto aceitoso bastante asqueroso.

Yo en casa siempre suelo usar agua filtrada.

marijelo dijo...

Pues a mí me ha sorprendido que el té que me he tomado hoy (de berries y demás frutas del bosque) tenía bolsita, no sólo con un cordoncillo, sino con dos, de tal forma que cuando sacas la bolsa del agua la puedes escurrir tirando de los cordoncillos...
Un gran invento, si señor.

Xesús Fraga dijo...

Qué alegría poder leer el regreso de Parquestrit al no siempre justamente comprendido mundo de la gastronomía británica! La semana pasada El País publicó en su sección de salud un reportaje sobre el té y la leche: al parecer, la segunda anula por completo cualquier beneficio antioxidanten del primero. Polly put the kettle on! Saludos.

Di dijo...

Me encanta la expresión británica "It is not my cup of tea" que significa "no es mi fuerte".....Más inglés que éso no lo hay.

cayetana altovoltaje dijo...

Las bolsitas sin cordoncillo son mucho mejores, los ingleses saben lo que hacen con su té. Cuantos menos elementos extraños añadas a la poción, mejor. En España lo más común todavía son esas bolsitas con cordón... y GRAPA (¡¡!!). Y la dichosa tarjetita que cuelga del otro extremo del cordón, a mí siempre se me acaba cayendo en el brebaje. No sabía lo de la leche, yo a mi té del desayuno siempre le echo "una ñube". Es un té asturiano, vaya.

Anónimo dijo...

Eso de la grapa es más antiguo..., viene atado el cordoncillo ahora. Y además, como ha dicho alguien por ahí también, las hay con dos cordoncillos para escurrir, todo un invento!

El Ratón Caramelón dijo...

Ayer compré 50 gr de Earl Grey, normalmente tomo té verde, rojo o rooibos (que no es un té propiamente) pero el earl grey nunca lo he probado y me apetece después de leer este post.

Muy buenos articulos los dos.

Juan Villamota dijo...

Muchas gracias Mr. Ratón.

El Earl Grey es mi favorito.

Prueba también a tomarlo con leche, yo lo probé hace poco (ya me vale, después de 6 años) e hizo que redescubriera esta bebida.