sábado, abril 23, 2005
Feliz día de San Jorge
jueves, abril 21, 2005
Elecciones en el Reino Unido
Fuentes: especial de las elecciones de la BBC
martes, abril 19, 2005
El mejor restaurante del mundo
He estado leyendo en los medios británicos y, como es de esperar, le dan bastante relevancia a la noticia, coincidiendo todos en un comentario con el que estoy completamente de acuerdo: que pese a la pésima fama de la comida inglesa/británica, en el Reino Unido hay un nivel altísimo en lo que a restaurantes y chefs se refiere. En la lista ganadora hay un buen número de restaurantes ingleses en lugares destacados: el del famoso chef Gordon Ramsay está en sexto lugar, con otros dos restaurantes londinenses entre los diez primeros. Hay también un buen número de restaurantes españoles. De Italia sólo figura uno, lo cual sin duda es una afrenta inconcebible para los italianos, cuyo chovinismo culinario es tremendo. En cualquier caso, no estoy muy seguro de cuán importante es el galardón, ni si la revista que lo organiza es realmente tan prestigiosa. El que sea británica es sin duda sospechoso, aunque los expertos que han elaborado la lista son de todo el mundo.
Curiosamente el restaurante en cuestión está en la pequeña aldea de Bray, en el condado de Berkshire, muy cerca de Maidenhead, el pueblo donde viví durante unos años antes de lograr escapar a Bristol.
Fuentes: BBC, Guardian, The Independent, Reuters
Temas relacionados: Mi comida de hoy, Curry Nights, La cruzada de Jamie Oliver.
lunes, abril 18, 2005
888
Los principales destinatarios de este servicio son la gente con problemas de audición, pero nos viene también de perlas a los extranjeros que vivimos aquí. Es una ayuda estupenda para la gente que no entiende muy bien el inglés, o simplemente para quienes a veces somos demasiado vagos como para hacer el esfuerzo. En ocasiones, es también muy útil para aprender a distinguir los distintos acentos del inglés, ya que cuando alguien habla con un acento regional muy marcado es frecuente que el subtítulo indique de cuál se trata.
Por sorprendente que parezca,El servicio de subtítulos por teletexto también lo ofrecen algunos canales en España, pero está muchísimo menos desarrollado que aquí.
domingo, abril 17, 2005
El ocaso de la industria automovilística británica
En España uno piensa en coches ingleses y le viene a la cabeza Rolls Royce, Jaguar, el famoso Mini. Quizás, si la persona sabe algo más de automóviles, habrá oído hablar de Austin, MG, Morris, Land Rover. La propia Rover, la marca mayoritaria durante estos últimos años y con cierta presencia en las carreteras españolas, tiene cierta imagen de elegancia y exclusividad.
Pero en imagen se queda todo, y la mencionada profusión de distintas marcas es igualmente engañosa, ya que la mayoría de ellas no son más que distintas caras que, a lo largo de los años, ha tenido este grupo industrial que acaba de irse a bancarrota. Se trata del punto final a la industria automovilística británica, con sus marcas supervivientes como Jaguar en manos extranjeras y donde sólo sobreviven a muy pequeña escala compañías como Lotus o TVR, ambas especializadas en coches deportivos.
Fé de errores (24.4.05)
¡Oops! Me he enterado de que Lotus no es británico. La marca es propiedad de la compañía malaya Proton.
sábado, abril 16, 2005
Terroristas o separatistas
Me ha sorprendido por lo inhabitual leer lo siguiente:
"Independence, however, is what opponents of Spain's most controversial politician claim Juan José Ibarretxe plans for this troubled Atlantic region of 2 million people which has suffered the separatist violence of the terrorist group Eta for the past 30 years."Lo sorprendente es el uso de la expresión "grupo terrorista ETA". Siempre que he leído en los periódicos británicos noticias sobre las fechorías de esta banda criminal, la expresión favorita para referirse a ellos es la de "basque separatist group". Las veces que he leído periódicos norteamericanos me he encontrado con lo mismo, y gracias a Google news, se puede comprobar que esta tendencia afecta a la mayoría de los medios de habla inglesa: hagamos una búsqueda de noticias con los términos "terrorist group eta" y con "separatist group eta". En el momento de escribir estas líneas, la primera búsqueda me da 16 resultados; la segunda, 182. En el propio diario The Guardian se puede hacer el experimento y se obtienen resultados similares.
Este hecho no ha pasado desapercibida en España para algunos, y recuerdo haber leído hace tiempo críticas sobre la forma como los medios de comunicación extranjeros presentan las acciones de la banda terrorista.
viernes, abril 15, 2005
Pubs irlandeses en Madrid
He de decir que no tengo nada en contra de los irlandeses, y cuando he estado en Irlanda he disfrutado mucho en sus pubs, que como es de esperar no tienen mucho que ver con la versión sucedánea de ellos que Madrid y otras ciudades han importado. No entiendo por qué esa sobreabundancia de pubs irlandeses, sin que a nadie se le haya ocurrido montar pubs de ambiente inglés (que por otro lado, no son muy distintos).
jueves, abril 14, 2005
In Our Time en podcast
Ya he hablado en esta bitácora sobre lo mucho que me gusta Radio 4 de la BBC. Uno de mis programas favoritos es In Our Time. El tema del programa es la "historia de las ideas": en él se reunen una serie de especialistas para charlar sobre descubrimientos, acontecimientos o concepciones de toda índole (científicas, políticas, culturales, religiosas...) que han marcado la historia de la humanidad. El espacio es presentado y moderado por Melvyn Bragg, un famoso escritor, habitual colaborador radiofónico y miembro de la Cámara de los Lores. Ejemplos de temas apasionantes que ha tratado el programa son los ángeles, el número pi, la brujería, el bosón Higgs, Fausto, el alfabeto y hasta la Guerra Civil Española.
In Our Time se emite los jueves a las nueve de la mañana; desgraciadamente, sólo me da tiempo de escuchar un poco en el coche antes de llegar a la oficina. Como todos los programas de Radio 4, tiene su propio sitio web desde donde se puede escuchar por Internet en directo. También ofrece un archivo de programas antiguos para escuchar en diferido. Desde hace poco, además, se puede bajar el fichero mp3 del último programa emitido, y ofrece un chivato RSS para podcasting.
miércoles, abril 13, 2005
Not at all
Hay tantas otras diferencias entre el inglés que se habla en el Reino Unido o EE UU y el que se enseña en colegios y academias. Otro buen ejemplo es good bye. Cuando llegué a Inglaterra lo decía continuamente para despedirme, hasta que me di cuenta de que era una expresión muy formal que sólo lo usaban algunos presentadores de la tele o de la radio para despedirse de su público. La gente aquí dice bye bye, un simple bye o también bye now. Por cierto que el uso del engañosamente sencillo bye presenta unas dificultades formidables: para pronunciarlo con naturalidad hay que saber emplear una entonación muy característica, que para un extranjero es complicadísima de replicar. Siempre pienso que el día que sea capaz de decir el bye con naturalidad me consideraré ya que he dominado el idioma.
Especial mención merece el cheers: otra expresión del inglés británico de la que nada se nos decía en las clases y que se usa continuamente. Su significado es el de un "gracias" coloquial. También se utilizar mucho en los correos electrónicos como despedida. Es muy frecuente alargarlo en un cheers, mate, algo así como "gracias tío", aunque denota demasiada familiaridad. Con el mismo significado de "gracias" encontramos el escueto ta, que no tengo ni idea de dónde ha salido pero que no me gusta nada por lo seco que es. Afortunadamente su uso no está tan extendido.
martes, abril 12, 2005
Supernanny
Y es que basta ver un solo episodio de este programa para que a uno se le quiten por completo las ganas de tener hijos. En cada episodio, se nos presenta a una familia desbordada por los hijos más intratables y desobedientes que uno puede imaginar: niños violentos que pegan a sus hermanos, monstruos que no paran de decir tacos y soltar los insultos más horrendos a sus madres, renacuajos que si se les lleva la contraria prorrumpen en rabietas terribles... Pero no hay demonio que se le resista a la supernanny Jo Frost, protagonista de la serie. Esta superniñera pasa unos días con con la familia enseñando a los padres técnicas para educar a los hijos, mantener la disciplina y mejorar el ambiente familiar; el programa nos va mostrando el progreso de reeducación de los hijos (y de los padres) hasta que al final la situación se encauza y los chavales aprenden a comportarse mejor.
Este programa fue un éxito mayúsculo el año pasado el Reino Unido y ha sido exportado ya a EE UU. Yo lo vi por primera vez la semana pasada, y me dejó entusiasmado. Las técnicas que enseña Jo Frost, a juzgar por el programa, son muy efectivas. Pese a lo que se pueda pensar, "disciplina", esa palabra que tan mala fama tiene en nuestro tiempo, no significa tratar a los niños como si fueran reclutas de un cuartel, o someterlos a castigo físico con azotes. Jo Frost recomienda tratar a los chavales como personas: ponerse en cuclillas al regañarlos para estar a su altura, no perder la calma con ellos, poner castigos justos y tratar por todos los medios de que entiendan cuándo se están portando mal y por qué.
El otro día hablaba de cómo la televisión puede representar un papel positivo y útil para la sociedad, y que en ningún modo es un medio de comunicación perverso por naturaleza; Supernanny es otro ejemplo rotundo. Un programa entretenido, interesantísimo, original y educativo. Espero que lo trasladen pronto a España.
sábado, abril 09, 2005
Redecora tu vida
¡Admito quejas/sugerencias!
Actualización 12 abril
La nueva plantilla no funciona con Explorer, dammit! La barra de la derecha me aparece abajo del todo.
Prometo arreglarlo lo antes posible.
Actualización 12 abril 13.14
Solucionado para Explorer. Espero no habérmelo cargado para Firefox, lo tendré que comprobar luego en casa. El problema era un campo width aplicado al elemento <form> en el formulario de búsqueda de Technorati. Lo he quitado. No sé por qué fallaba.
Boda Real
El año pasado la fastuosa Boda Real del príncipe Felipe sólo figuró en la televisión británica como una más entre las noticias internacionales; tampoco mereció mayor mención en el resto de los medios de comunicación. La propia noticia de la boda real de hoy del príncipe heredero fue recibida por muchos medios británicos con absoluta indiferencia e incluso desprecio. En España sin embargo sigue reinando la obsesión con el corazón, que la televisión pública alimenta sin pensárselo dos veces. Tanto sabio enmedallado para esto.
viernes, abril 08, 2005
Los ingleses según John Carlin
El punto de partida es que, si se estudia la historia de la monarquía británica, se llega a la conclusión de que los escándalos que durante los últimos años han ido sacudiendo a la Familia Real británica no son la excepción sino la norma. Fue Jorge VI, padre de la actual monarca Isabel II, quien trató de convertir la institución y darle respetabilidad.
Carlin pasa entonces a desmontar unos cuantos tópicos sobre los ingleses, como el de la flema: "Estimulados por la bebida, los jóvenes emprenden un frenesí de actividad sexual que no tiene absolutamente nada que ver con la imagen tradicional de los ingleses como la gente más eróticamente estreñida de Europa".
Habla también del clasismo, una de las características más marcadas de la sociedad inglesa "...su sistema social permanece anclado en la Edad Media. Los españoles, a pesar de tener una historia menos progresista, tienen una vida cotidiana más igualitaria". Y sobre el humor: "Lo que los ingleses no soportan es la solemnidad. A los individuos serios y rimbombantes se les considera absurdos. La capacidad de reírse de todo –empezando por uno mismo– es un requisito indispensable para ser inglés."
Es una lástima que haya que estar suscrito a elpais.es para poder leer en Internet este muy recomentable artículo. Yo tengo una copia del mismo para uso personal aquí, pero por supuesto estaría violando los derechos de copia si animara a la gente a visitarla...
Four Seasons In One Day
"Four seasons in one day" es una canción del grupo britániconeozelandés Crowded House, que a finales de los ochenta lograron colar en las listas de éxitos de todo el mundo un puñado de canciones de pop ñoño.
Es también un cliché que se suele oír a menudo en el Reino Unido refiriéndose a la impredecibilidad (o quizás mejor dicho "imbecilidad") del clima en las Islas Británicas y, sobre todo, el de Escocia.
Durante los últimos días el tiempo realmente ha sido loco. El sábado pasado estaba comiendo de picnic y tomando el sol tumbado en la hierba del parque de la Cabot Tower. Después de una semana de cielos radiantes alternando, en cuestión de minutos, con chubascos violentos y vientos racheados, se nos dice que este fin de semana las temperaturas bajarán provocando heladas por la noche.
Esta inestabilidad, he podido leer en la BBC, es sobre todo típica del mes de abril:
"Durante este periodo de año podemos esperar cualquier tipo de tiempo, de ahí la expresión cuatro estaciones en un mismo día. Las borrascas atlánticas aún pueden ser bastante potentes y traer fuertes lluvias a todo el país. En caso de anticiclón, los días soleados son sucedidos por heladas nocturnas".También en la BBC hay otra explicación más técnica sobre el porqué del alocado clima en esta época del año, que señala como culpables los cambios de dirección de las corrientes de chorro atmósfericas (jet streams), que son unas corrientes de aire muy veloces que circulan por capas altas de la atmósfera.
Aún tengo que hincarle el diente en esta bitácora al tema del clima británico. No sólo los extranjeros nos quejamos de lo triste y lluvioso que es, también los propios británicos lo hacen. Pero no es justo que el tiempo de aquí se lleve toda la mala fama; en otros paises de Europa, sobre todo el norte de Francia y los países bajos, el clima es similar o peor.
miércoles, abril 06, 2005
El carrito del helado
Las furgonetas de helados son bastante comunes en Inglaterra. Suelen rondar por las zonas residenciales en verano, a media tarde, haciendo sonar su diabólica melodía de organillo para atraerse niños golosos. En España no tenemos nada parecido. Lo más cercano en comercio motorizado musical que tenemos son los afiladores de cuchillos, y quizás los chatarreros (la entonación con la que anuncian su presencia es sutil pero indudablemente musical: "el chatarreeerooooo").
Los conductores de estas furgonetas de helados pueden parecer hombres sencillos y humildes, que han escogido un trabajo sin complicaciones, gratificado con la ilusión que reparten a los niños de los vecindarios que visitan. Pero que a nadie le lleve a engaño: detrás de su aspecto inocente hay un frío y astuto hombre de negocios.
La visión de este pintoresco vehículo se me ha hecho un poco rara a principios de abril y en el parque empresarial donde está mi oficina. Sobre todo con las temperaturas de estos días.
martes, abril 05, 2005
Mi comida de hoy
Uno de los tópicos sobre Inglaterra es lo mala que es la comida aquí. Todos hemos escuchado esas historias de pobres estudiantes españoles que se van en verano a aprender inglés al Reino Unido y que son matados de hambre durante su estancia a base de sandwiches de pepino. Este tópico, desgraciadamente, es real, aunque esto tiene más que ver con la cicatería de las empresas que gestionan estos cursos de idiomas en el extranjero (espinoso tema del que algún día hablaré) que con las costumbres alimenticias británicas. En el Reino Unido, si quieres, puedes comer muy bien, a veces incluso mejor que en España. Pero dejaré para otra ocasión el tema de cómo comen los británicos en general: hoy quería escribir sobre cómo se come en el trabajo. El almuerzo típico consiste en un sandwich, una bolsa de patatas fritas y un refresco o agua mineral. Es, desde luego, mucho más pobre que el tradicional menú del día de bar español con dos platos, pan, bebida y postre, pero antes de reírnos de la falta de cultura gastronómica de los anglosajones hay que recordar que en España tampoco es tan extraño comer de bocata, que viene a ser lo mismo. Los sandwiches ingleses suelen ser bastante grandes, suficientes para aplacar el hambre a mediodía, y si se sabe buscar, deliciosos y hasta sanos. Los rellenos más típicos son BLT (bacon, lettuce and tomato) y atún con mayonesa ("tuna mayo"). Curiosamente es difícil encontrarlos de jamón y queso.
Los sandwiches se pueden comprar en un sinnúmero de establecimientos: cafeterías, supermercados y hasta gasolineras. Hay tiendas especializadas en ellos: los delis (de "delicatessen"). Suelen ser sitios donde te preparan el sandwich al momento escogiendo de entre un montón de rellenos y tipos de pan. Allá donde no hay tiendas cerca donde comprar el almuerzo, como en parques empresariales, suele haber furgonetas de distintas empresas que visitan las oficinas un poco antes de la hora de comer para vender sandwiches y otros comestibles. En algunas oficinas más grandes puede que incluso tengan un "deli" para los empleados. Si ninguna de estas opciones está disponible o convence al comensal, siempre le queda la opción de prepararse el emparedado en casa.
O tomarse otra cosa. Por supuesto, no todo el mundo come de sandwich. Quien trabaje cerca de alguna zona urbana puede ir a comer a algún pub o restaurante de comida rápida (esto segundo no lo recomiendo). O puede llevarse la comida de casa. Si a uno no le apetece preparársela, puede encontrar en los supermercados comidas preparadas que se pueden cocinar en un simple microondas. La oferta es amplísima: comida india, italiana, china, inglesa... Incluso se puede comprar paella precocinada. La mayoría de las oficinas cuentan con una "cocinilla" (kitchenette) con nevera, fregadero, máquina de café y microondas. Es el caso de donde trabajo ahora. A la hora de comer la mayoría nos juntamos allí y comienza el runrun de los microondas a medida que la gente se va preparando su almuerzo. Algunos pasan de sandwiches o precocinados e improvisan otro gran clásico inglés: tostadas de alubias cocidas en tomate (beans on toast). Mientras come, la gente charla sobre lo que ha visto el día anterior en la tele o hace crucigramas en silencio.
Hay quien tiene la suerte de tener comedor de empresa. En el sitio donde trabajaba antes tenían una cantina que servía comida subvencionada y bastante buena. Cuando mi empresa se reorganizó y nos trasladaron a otras oficinas más pequeñas, los jefes trataron de rebajar el servicio de comidas a un simple deli con la excusa de que éramos menos gente, pero no pudieron por la feroz resistencia de los empleados. En esa empresa las sobremesas eran largas; las comidas a veces duraban hora y media si la conversación era interesante, mucho más que los tres cuartos de hora típicos que suelen concederse en estos lugares.
Una de las cosas que más echo de menos de mi anterior trabajo es precisamente la cantina. En cualquier caso, a todo se acostumbra uno y ya ya me he adaptado a mi nueva rutina de sandwiches, comidas preparadas y sobras del día anterior, que intento compensar en casa con una cena en condiciones. Con un poco de organización no es tan terrible. Aunque sigo echando de menos los menús del día españoles...
lunes, abril 04, 2005
La Catedral de Clifton
viernes, abril 01, 2005
Periódicos tirados
En Madrid nunca he visto algo así. Las últimas veces que he estado he visto que la gente, como mucho, deja tirados los periódicos gratuitos, pero es difícil encontrar periódicos abandonados "de pago". Quizás sea porque le tenemos más respeto a la palabra impresa, o porque muy poca gente lee el periódico y si lo lee lo hace en casa o en el trabajo. En el Reino Unido hay una oferta de prensa más amplia para todos los niveles sociales e intelectuales; quizás por ello se lee más y se ven más periódicos tirados.
Lo de abandonar el diario en los sitios públicos puede ser hasta de agradecer a veces porque te permite leer las noticias gratis. Pero los ingleses extienden esta práctica a otras cosas menos agradables. Es habitual que la gente se tome su comida o su cena sobre la marcha y lo deje todo tirado. Me acuerdo cuando cogía el tren para ir o venir de Maidenhead a Londres; a menudo los vagones eran puras pocilgas, llenas de periódicos arrugados, envoltorios de hamburguesas y latas de bebida vacías rodando por el suelo.
jueves, marzo 31, 2005
La cruzada de Jamie Oliver
Como tan a menudo pasa, la sobreexposición en los medios de una personalidad tan llamativa y pintoresca puede convertirla fácilmente en el objeto de la irritación de muchos, y así ha sido en el caso de este personaje. Pero esta semana ha ocurrido algo que hará reconsiderar a muchos de los detractores de esta figura: después de una campaña pública de Jamie Oliver por la mejora de los menús escolares en los colegios británicos, el Gobierno ha decidido incrementar el presupuesto destinado a tal efecto en 280 millones de libras a lo largo de tres años.
Todo esto es una muestra de cómo la televisión no es sólo una caja tonta que sirve para vomitar programas de corazón y fútbol, como en España, sino que puede ser una poderosa herramienta muy útil para la sociedad.
miércoles, marzo 30, 2005
Semana Santa en Madrid
En esta ocasión, sin embargo, ha sido muy animado: me han acompañado una pareja de amigos míos chilenos que viven en Londres. Uno de ellos fue amigo mío de la infancia, y desde que se volvió a Chile hace 12 años no había vuelto a Madrid.
Acompañar a algún forastero en una visita turística a la propia ciudad es una experiencia que recomiendo: es una buena manera de mirarla con otros ojos e incluso de redescubrirla. Como se suele decir, muchas veces se conoce menos la ciudad de uno mismo que otras que se visitan y exploran concienzudamente como turista. Yo sí que me he pateado una buena parte del centro de Madrid y conozco la mayoría de los lugares más importantes de mi ciudad, pero aún así estos días he descubierto un montón de rincones interesantísimos y he aprendido cosas que no sabía sobre unos cuantos monumentos y calles.
También he podido comprobar cómo yendo con mentalidad de turista es más fácil atreverse a probar sitios nuevos. Normalmente uno suele ir a los restaurantes o bares que acostumbra por pereza de tener que escoger otro sitio nuevo. Esta semana he descubierto un buen puñado de sitios muy recomendables para comer o para salir por la noche.
De todos modos, en mi caso esta actitud más curiosa y "aventurera" es también fruto de haber vivido fuera de Madrid durante varios años. Esta experiencia me ha sacudido de muchas de las rutinas que tenía cuando vivía allí, y cada vez que vuelvo por vacaciones disfruto la ciudad mucho más que antes.
martes, marzo 29, 2005
Aromas y modales en el metro
No debería copiarlo aquí por lo de los derechos reservados etc pero en fin.
Aromas y modales en el metro
El metro de Londres es un reflejo de la ciudad misma: es caro, bastante sucio, étnicamente diverso, geográficamente extenso, a caballo entre la modernidad y la obsolescencia, y las reglas de cortesía son un elemento capital para garantizar la supervivencia.
Lo primero que descubre el viajero es que aquí no hay precios populares: viajar por la zona centro cuesta al cambio 3,30 euros el billete sencillo y 8,6 euros la tarjeta diaria. Pero no se preocupe, el taquillero perderá todo el tiempo del mundo explicándole qué tarifa se ajusta mejor a sus necesidades. Mientras el taquillero se desvive con el cliente, la cola crece y crece, pero eso no le impulsa a ser breve: sabe que nadie le meterá prisa. Un londinense nunca protesta por mucho rato que lleve esperando, sea ante la taquilla o parado en un túnel. No se oye un suspiro, no hay gestos de impaciencia. ¿Cortesía? No: pragmatismo. Desprecia por inútil el desahogo.
Tampoco pierde energías encogiéndose para facilitar el acceso a otros viajeros en hora punta. Por lleno que vaya el vagón, nada le distraerá de su lectura y poco le importa que su libro o su diario obstruyan el paso a los demás. Es entonces cuando el visitante ha de tener más temple. Por nada del mundo se le ocurra abrirse paso dando empujoncitos: ese contacto físico se considera de muy mal gusto y le pueden abochornar. Lo correcto es exclamar "¡Excuse me!" (bien larga esa u) con voz firme y cierta impertinencia en el tono y, de inmediato, abrirse paso sin miramientos. El empujón ha de llegar siempre después de las excusas.
Si tiene la suerte de sentarse en hora punta dé por seguro que sentirá en sus costados los codos de sus vecinos lectores. No se queje. Piense que en vez de un lector podría tener a su lado a alguien comiendo. No es infrecuente el aroma inconfundible de un menú de McDonald's. A menudo se percibe aunque el tren esté vacío. Si es ése el caso, mire a su espalda y levante con cuidado ese periódico abandonado en la repisa de la ventana: debajo quizás haya una caja de cartón de la que asoman restos de pollo y patatas fritas embadurnados de mayonesa y ketchup.
Pero el metro de Londres tiene también compensaciones. Es un soberbio observatorio étnico y sociológico. Los colores de la piel le ayudarán a imaginar procedencias, pero es el silencio lo que distingue al local del forastero. Los londinenses apenas hablan en el metro. Los turistas nunca callan. En especial los españoles, convencidos de que nadie les entiende. "¿Pero dónde va el gordo este? ¡Si ya no cabemos!", se quejó una imprudente señora al tiempo que este corresponsal se introducía en el atestado vagón pidiendo excusas a empellones.
El metro londinense es, además, una joya arquitectónica, con medio centenar de estaciones catalogadas. Es una delicia visitar en una mañana de sol la delicada estación de Sudbury Town, en el tramo oeste de Piccadilly Line, una combinación de obra vista y rebozado con formas cilíndricas, curvas y rectangulares. O pasmarse con el futurismo de la estación de Arnos Grove y su entorno, una obra de 1920 que parece evocar un platillo volante. O admirar en la descuidada fachada de Clapham South el flexible diseño que permite a las estaciones londinenses adaptarse a una esquina por abierto o cerrado que sea su ángulo.
Vale la pena perder un día absorbiendo la modernidad del nuevo tramo de la Jubilee Line, inaugurado en la Navidad de 1999. Apabullan la inmensidad subterránea de la estación de Westminster y el vacío imponente creado por Norman Foster en Canary Wharf, iluminada hasta las entrañas a través de una visera de cristal derivada de los llamados fosteritos, las cubiertas que cierran las bocas del metro de Bilbao. Admira la osadía que Will Alsop disemina por la estación de North Greenwich, dominada por inmensos pilares de azul cobalto y por la sensación de que todo allí está suspendido en el aire. Como la candidatura de Londres para organizar los Juegos Olímpicos de 2012.
lunes, marzo 28, 2005
A pachas
En el bar Camuñas toda esta ceremonia es mucho menos confusa ya que en el tique te dicen a cuánto sale por cabeza.
sábado, marzo 26, 2005
Banksy
Un grafitero se cuela disfrazado en los principales museos de Nueva York y cuelga cuatro de sus obras.La noticia está redactada con el habitual estilo chapucero de El Mundo, quizás por algún becario mal pagado que no se ha tomado la molestia de hacer un Google para informarse mejor (Banksy no es "londinense" ni tampoco "grafitero"). Merece la pena echarle un vistazo a la noticia de Reuters, y al sitio web del propio Banksy, donde se pueden ver las obras de arte manipuladas.
Este londinenses (sic) ya ha realizado 'visitas culturales' similares en la galería Tate de la capital británica y el Louvre(enlace)
Banksy es uno de los personajes más conocidos de Bristol, un artista urbano cuya obra se encuentra en numerosos lugares de la ciudad. Su firma pintada en un puente de ferrocarril domina la entrada de Bristol por la autopista M32. Es célebre (y muy visible) un mural suyo que hay en Stokes Croft Road. Pero es por su trabajo en Londres que ha alcanzado la notoriedad.martes, marzo 22, 2005
Starbucks invade Madrid (II)
- Quería un café con leche...Pagué los dos euros con quince (casi trescientas sesenta de las fenecidas pesetas). Recogí mi café, me fui a buscar el azúcar y las cucharillas y me senté en la mesa minúscula del fondo a disfrutar de la maravillosa experiencia del "tercer espacio".
- De qué tamaño pequeño mediano grande?
- Pequeño... Oye, ¿y me lo podrías poner en una taza de verdad...?
- Eeh... claro... como tú lo quieras, lo que pasa, ehm, es que en estos vasos va a ser mejor, mantienen mejor el calor, te puedes llevar el café a casa si te sobra...
- No ya, es que a mí me gusta el café en taza.
- Como quieras, lo que pasa es que tengo que ir a buscarlos y...
- Bueno venga, pónmelo en vaso de papel
- Te he convencido, ¿eh?
- No, pero es que tampoco quiero ir de listillo por aquí...
La hora del té
El té se suele preparar con bolsas, que curiosamente no suelen llevar ningún cordel con etiqueta, como suele ocurrir en España. Lo hay de varios tipos, de distinto sabor y fortaleza: English Breakfast, Earl Grey, Darjeeling, Ceylon, y otros. El agua se hierve mediante un calentador de agua eléctrico o kettle (un electrodoméstico comodísimo que es capaz de calentar el agua en cuestión de segundos) y se echa directamente al mug. Los ingleses suelen tomar el té con leche, que debe echarse en la taza antes que el té para que éste sepa mejor. Hace tiempo leí en el New Scientist una explicación científica del porqué de esto, que he olvidado.
Y para concluir, una verdadera delicia: un artículo con consejos sobre cómo preparar el té escrito nada menos que por George Orwell.
sábado, marzo 19, 2005
Rugby en el aeropuerto de Bristol
A la hora a la que he estado allí, esperando a mi vuelo, estaban jugando Irlanda y Gales el partido de rugby que podía dar a esta última su primer Grand Slam desde 1978. La mayoría de la gente que esperaba en la terminal se reunía alrededor de dos televisores, siguiendo con interés y emoción el encuentro. Ésto ya lo había visto en otras ocasiones: cuando hay eventos deportidos importantes, como también hace poco durante la Eurocopa, en los aeropuertos y otros lugares públicos se suelen poner televisores para que la gente los siga. El interés de los británicos por las competiciones donde juegan selecciones nacionales suyas es muy grande, mucho mayor que en España. Al final Gales ganó, lo cual fue celebrado con gritos de júbilo por algunos de los presentes.
En otro orden de cosas, descubrí que hay vuelos directos desde Bristol a Chamberí.
viernes, marzo 18, 2005
Calles estrechas
Una de las particularidades de la conducción en el Reino Unido es que aquí es muy corriente que la calle más estrecha imaginable sea de doble sentido. En zonas residenciales casi siempre es así. Si circulando por una de estas calles te topas con otro coche viniendo en dirección contraria, uno de los dos tendrá que apartarse para dejar pasar al otro. La mayoría de las ocasiones esto no es un problema y se encuentra hueco en algún vado o aparcamiento libre donde meterse. A veces no hay manera y es necesario dar marcha atrás hasta encontrar donde apartarse para que el otro pase. En cualquiera de los casos el gesto será agradecido por el otro conductor mediante un saludo con la mano o un destello de luces.
Al principio esta costumbre me parecía un verdadero engorro. Uno viene con la mentalidad de conductor madrileño, de irritarse con cualquier obstáculo distinto de un semáforo o ceda el paso que te obligue a disminuir tu velocidad o incluso (cielos) pararte, como por ejemplo gente aparcando, algún coche que se intenta incorporar o ciclistas. Además parece que los ingleses lo hagan a mala idea. En las zonas céntricas, donde hay más tráfico y tiene más sentido que éste sea en doble sentido, las calles suelen ser de una sola dirección. Esto ocurre sobre todo en los pueblos. Cuando vivía en Maidenhead recuerdo lo fastidioso que era ir en coche al centro. Para entrar o para salir había que dar mil vueltas; al principio cuando no me conocía bien el lugar era tremendamente frustrante lo difícil que era llegar de un lugar a otro.
Ahora ya estoy acostumbrado y (como tantas otras cosas) empiezo a encontrarle sentido. El obligar a los conductores a parar para dejar pasar fomenta la conducción amable: si te acostumbras a hacerlo en calles estrechas, te costará menos hacerlo en resto del tiempo. En el Reino Unido la gente suele ser muy gentil y paciente al volante: cuando estás esperando para incorporarte a una calle principal puedes estar tranquilo que por mucho tráfico que haya en ésta más pronto o más tarde alguien te dejará pasar.
Otra ventaja de las calles de doble sentido es que limitas la velocidad en zonas residenciales (de hecho, a menudo en calles anchas se suelen poner estrechamientos de calzada artificiales para conseguir este efecto). Y en el caso de las calles céntricas de único sentido, seguramente evites congestión al tener un flujo de tráfico unidireccional.
En Madrid, y me imagino que en el resto de España, se sigue una filosofía distinta. En la mayoría de los barrios donde las calles no son muy anchas, como en el de Salamanca, se suelen alternar calles en un sentido y en otro.
Temas relacionados
Parquestrit: Urbanistas locos en el Reino Unido
martes, marzo 15, 2005
Edredones con chocolate
On the day I arrived in Madrid, Cardinal Antonio Maria Rouco Varela announced on the local news that, "In Madrid, there is sinning on a massive scale." It's not clear whether he was under contract with the Madrid Tourist Board to make such marketing statements, but it certainly set me up for the weekend.
El pasado sábado pude leer este artículo sobre Madrid en el suplemento de viajes de The Guardian, escrito con ese tono burlón y listillo tan inglés. Con los imprescindibles tópicos sobre que Madrid es la ciudad que nunca duerme etc, pero sorprendentemente sin mención a la siesta, costumbre que los ingleses creen a pies juntillas que los españoles seguimos todos los días después de comer (por mucho que les explico que la mayoría de la gente en Madrid no se echa la siesta sino que simplemente se toma su tiempo para comer, no hay manera de que me crean).
Curiosa mención a los churros ("long fried crispy sticks"), cuya ingestión "is rather like swallowing a duvet".
lunes, marzo 14, 2005
Maratón en la Cámara de los Lores
Estos argumentos no impresionaron a la oposición, y la ley fue derrotada en la Cámara de los Lores el lunes pasado y devuelta a la Cámara de los Comunes, donde fue enmendada, enviada de nuevo a la Cámara de los Lores y rechazada otra vez. Este ping pong entre ambas cámaras continuó varios días hasta la maratoniana sesión de 32 horas del viernes, la más larga de la historia del parlamento británico, donde por fin las concesiones del Primer Ministro fueron suficientes para que fuese aprobada. Tony Blair se plegó (sin admitirlo) a la exigencia de la oposición de que la nueva ley tenga que ser revisada en unos meses, la célebre "sunset clause"; ésta se unía a las otras enmiendas concedidas a la oposición, entre ellas el que fuesen los jueces en vez de el ministro del interior quienes tuviesen capacidad de dictar las ordenes de control.
El revuelo que ha causado esta ley y las dificultades que han supuesto para el Gobierno aprobarla se pueden explicar por el clima preelectoral que se respira en el Reino Unido (las elecciones generales se espera que sean en mayo). También pone de manifiesto que los británicos se toman las libertades civiles muy en serio. Otros asuntos pendientes en la agenda del Gobierno, como la introducción de documentos de identidad obligatorios, son muy polémicos y se enfrentan a un gran rechazo por cuanto que son percibidos como una intromisión en intimidad del ciudadano. Pero no todo el monte es orégano, y paradójicamente el Reino Unido es el país europeo con más cámaras de vigilancia en lugares públicos.
Por contra, en España la democracia que tenemos es de bastante poca calidad. Es comprensible ya que apenas tiene más de veinte años, mientras que el sistema parlamentario inglés se remonta a siglos atrás. Pero deberíamos ser conscientes de ello y no dormirnos en la autocomplacencia. Los tiempos que corren son especialmente deprimentes. Temas tan estúpidos como si el catalán y el valenciano son la misma lengua o si se ha de hacer tañer las campanas para conmemorar el 11M levantan más interés en los medios y en buena parte de la opinión pública que otros más serios y acuciantes. Iniciativas como el reciente plan del Gobierno para mejorar la competitividad del país pasan sin pena ni gloria pese a la importancia de la cuestión, y el debate político sobre educación se limita a algo tan anecdótico como si la asignatura de religión ha de ser obligatoria o no. La opinión pública sigue la política como si se tratara de fútbol, apoyando al partido político de su elección sin reconocer sus errores y criticando con saña el partido enemigo sin cederle el menor crédito por sus aciertos. Los partidos políticos son organizaciones monolíticas donde cualquier disensión es combatida como signo de debilidad y toda votación ha de ser unánime. Y los medios participan de este embrutecido panoráma político alimentando polémicas estériles y alinéandose con los bloques políticos tradicionales sin mostrar la menor independencia.
viernes, marzo 11, 2005
11M
Hace un año, escuché las primeras noticias del atentado en la radio del coche, yendo de camino al trabajo. Al principio hablaban de unas decenas de víctimas. Al llegar a la oficina la magnitud de lo sucedido empezó a manifestarse a medida que los datos y el número de muertos se iban concretando. Ese día no pude concentrarme mucho. Estuve conectado toda la mañana a la retransmisión por Internet de CNN+, que excepcionalmente se daba en abierto, viendo las mismas imágenes una y otra vez, hipnotizado y lleno de horror. A mi alrededor, la gente se interesaba educadamente, pero nada más.
Nadie de mi circulo de familia y amigos se había visto afectado. Pero supe de dos o tres amigos de amigos que habían muerto. Varias veces nos juntamos el grupo de españoles de la empresa para participar en la conversación que en esos momentos estaba reproduciéndose en toda España y fuera de ella: ¿quién había sido?
Supe de la masiva manifestación que se iba a realizar en Madrid y en las ciudades de toda España y sentí una rabia inmensa de no poder estar ahí. En el Reino Unido, como en toda Europa, la noticia ocupó durante varios días lugar preferente en todos los medios de comunicación, aunque pese a la cercanía noté bastante menos impacto que el que habían causado los atentados del 11 de septiembre en EE UU. La mayor preocupación de los británicos era si un atentado así era posible en el país, ya que el Reino Unido había participado en la invasión estadounidense de Irak, y todos daban por hecho que los atentados de Madrid (Madrid bombings, como los llamaron) habían sido consecuencia de la colaboración española en la ocupación de ese país.
Me quedó el único consuelo de ir a Londres el viernes por la tarde, donde se celebraba una misa en la catedral católica de Westminster, de la que me había enterado a través de Latin Connection UK. El templo estaba lleno de españoles, latinoamericanos y no pocos ingleses. La celebración fue oficiada fría y mecánicamente por el Nuncio del Vaticano en el Reino Unido, Pablo Puente, y dudo mucho que reconfortara a ninguno de los presentes. Al final de la misma, la breve intervención del cardenal Cormac Murphy-O'Connor, presidente de la conferencia episcopal de Inglaterra y Gales, fue mucho más sentida y calurosa. A la salida de la Iglesia, la gente parecía resistirse a volver a casa, y se quedaba ahí, desorientada. Unos pocos grupos de personas portaban banderas y pancartas y gritaban consignas en contra del terrorismo y a favor de la paz, pero la mayoría de la gente permanecía callada, reunida en corrillos. En Internet había leído a gente que proponía organizar una concentración en frente del consulado, no muy lejos de allí, pero no fui, y tampoco sé si tuvo éxito porque no estaba respaldada por la Embajada.
jueves, marzo 10, 2005
Entrevistas contrarreloj en Today
Suelo escuchar la última media hora en el coche, de camino al trabajo. Para entonces, la mayor parte de las entrevistas y reportajes interesantes ya me los he perdido. Sin embargo, llego a tiempo para un "espectáculo" que nunca deja de sorprenderme. Para terminar el programa, suelen hacer una entrevista a varias bandas con dos o tres invitados, que debaten brevemente sobre algún tema de interés general relacionado con alguna de las noticias del día. La mayoría de las veces suele tratarse de gente desconocida, aunque la semana pasada, por ejemplo, trajeron a Timothy Garton Ash, un columnista bastante conocido. Hoy el tema era si el hombre está programado genéticamente para tener creencias religiosas.
Pero no es eso lo destacable de estas entrevistas, sino su formato: apenas cinco minutos antes del final del programa. Que siempre son menos porque el retraso de las anteriores secciones se acumula, de modo que a menudo sólo quedan dos o tres minutos. Es increíble el partido que le sacan a ese tiempo tan limitado. Todos los días me maravillo de la destreza de los responsables del programa exprimiendo hasta el último segundo de su tiempo. La mayoría de las veces los mini-debates son pacíficos y sosegados, pero no es raro que los participantes se enzarcen en acaloradas discusiones que han de ser atajadas por el locutor. Otras veces, los invitados, supongo que conscientes de que el país entero les escucha, se extienden en larguísimas peroratas que son cortadas con destreza y sorprendente educación segundos antes de las señales horarias. Son finales frenéticos, a contrarreloj, que demuestran una profesionalidad radiofónica poco habitual.
miércoles, marzo 09, 2005
Interruptores
Algo similar puede que le ocurra al ir al baño: que en la puerta tantee el aire como quien busca la cadena del water. Esto es debido a que para encender la luz del baño en las casas particulares inglesas no hay interruptor sino un cordel que cuelga del techo al lado de la puerta y del cual hay que tirar. No sé por qué esto es así; debe de tratarse una medida de seguridad para evitar cortorcircuitos (por el mismo motivo, me imagino, en los baños británicos nunca suele haber tomas de corriente).
Acostumbrarse a las idiosincrasias del manejo de los interruptores británicos es uno de tantos otros choques culturales a los que se enfrenta el expatriado. Y sin embargo es sorprendente y significativo lo rápido que se habitúa uno, sobreescribiendo costumbres adquiridas durante toda una vida en la patria de modo que al volver a ella se reproduce el desconcierto inicial.
Las diferencias entre países se pueden encontrar en detalles tan nimios como la altura o forma de los interruptores. Descubrir este tipo de particularidades triviales de cada lugar siempre me ha atraído mucho, aquí en Inglaterra o cuando viajo a otros lugares del mundo.
lunes, marzo 07, 2005
Dialectos del inglés en el Reino Unido
Ayer descubrí este sitio web de la British Library: se trata de una colección de varios centenares de grabaciones de distintos dialectos del Reino Unido, la mayoría realizadas recientemente pero algunas remontándose a los años cincuenta. Cada grabación, en formato RealAudio, cuenta con un breve análisis describiendo las particularidades fonológicas, gramaticales y de vocabulario. Estuve durante casi una hora escuchando esos fragmentos de audio, maravillado por la variedad de acentos y entonaciones que hay en este país. El propio tema de las grabaciones es también muy interesante: personas de distinto sexo, edad y extracción social recordando acontecimientos de la infancia, explicando recetas de cocina, o contando cualquier historieta.
Nada que ver con el inglés que aprendí en el colegio, o en la tele en aquel mítico programa "Follow Me" de los ochenta, o más tarde con las extravagantes historias de "Muzzy". Durante el aprendizaje del inglés para extranjeros, como pasa con cualquier otra lengua, se suele utilizar como canon el inglés "culto". La norma "culta" estadounidense es el General American; en el caso británico se denomina Received Pronunciation (RP), conocido de forma más informal como "BBC English" o "Queen's English".
Hasta hace unos años el prestigio de la Received Pronunciation era inmenso, considerándose cualquier otro acento como de menor categoría e incluso inculto. Desde hace unas décadas, sin embargo, ha florecido el respeto hacia los dialectos regionales británicos, no ya sólo el escocés o galés sino hacia los múltiples distintos dialectos que se dan en Inglaterra. Es muy habitual ahora la presencia de todo tipo de acentos en la radio o la televisión. Uno de ellos en particular, el llamado genéricamente Estuary English, hablado en la zona suroeste de Inglaterra, la más rica del pais, disfruta de tremenda influencia, y a menudo es preferido por los hablantes más jovenes frente al RP por sonar menos "pijo". Su ascendiente es tal que hasta la Reina Isabel está cogiendo dejes. Este acento comparte determinadas características con el famoso Cockney londinense. La más aparente es la pronunciación de la ´t´ como glottal stop(creo que se traduce por parada glotal), sonido que no existe en español y que consiste en interrumpir el flujo de aire entre vocales. Otra característica es la tendencia de pronunciar la ´l´como una especie de ´w´ vocálica.
He intentado informarme pero aún no tengo una idea clara de cuántos otros dialectos diferenciados hay en Inglaterra. En la Wikipedia se da una clasificación. A grandes rasgos, se podría hablar del mencionado dialecto del suroeste, dialectos del suroeste (del West Country), del centro de Inglaterra (las Midlands) y dialectos del norte. Pero es una clasificación muy burda, puesto que se dan casos como el de Liverpool donde el dialecto (Scouse) es totalmente distinto del de Manchester, que está a unos pocos kilómetros al este. Cada dialecto consta de ciertas particularidades que afectan a la gramática y al vocabulario pero sin duda las distinciones más grandes son el acento y entonación, y sobre todo, la pronunciación de las vocales. En Bristol hay un dialecto o acento particular, que yo aún no he logrado distinguir. Por lo visto se ha visto popularizado por el personaje de Vicky Pollard en el programa de televisión de enorme éxito Little Britain.
Comparado con el Reino Unido, en España el castellano se habla de manera bastante uniforme, o eso me da la impresión. Desde luego el acento de determinadas regiones es bastante característico, en particular en el sur, pero a menudo gente proveniente de ciudades a cientos de kilómetros de distancia hablan exactamente igual. El caso del Reino Unido no es único en Europa sino todo lo contrario: en países como Alemania o Italia también hay diversos dialectos bastante distintos del alemán o italiano estándar, respectivamente.
jueves, marzo 03, 2005
Estanterías vacías
Ayer, poniendo un poco de orden en mi ordenador, encontré la foto de arriba, tomada hace unos años en el Tesco de Maidenhead. Tesco es la mayor cadena de supermercados británica y una de las empresas de distribución más grandes de Europa.
La foto es de un cajón refrigerador donde disponían la carne. No sé si se aprecia bien en la imagen pero está prácticamente vacío. La foto la tomé a media mañana un domingo, día en que los supermercados británicos parecen sacados de un país comunista (sin las colas). Un amigo mío que había trabajado en un hipermercado español me lo explicaba en una ocasión: esa situación tenía hasta nombre específico: rotura de stock. Se refiere a cuando en un comercio las estanterías se desabastecen de determinados productos. Este amigo me contaba que les obligaban a evitar esta situación a toda costa. Me di cuenta de que era cierto: en España es muy infrecuente encontrar algún producto agotado.
En el Reino Unido esto no es así. Indudablemente se trata de una práctica destinada a minimizar pérdidas: cuanto menos tiempo dura la mercancía en las estanterías, más beneficio. Como digo, esta situación llega al extremo los domingos, día siguiente a la gran orgía compradora que es el sábado. Encontrar los supermercados en ese estado lamentable era siempre motivo de irritación para mí, acostumbrado a las grandes superficies en España con sus estanterías llenas a rebosar de artículos primorosamente ordenados en fila.
Hay otras prácticas que se dan en el país británico que son impensables en España. Una de ellas es que aquí suele haber un cajón donde se venden a precio rebajado productos con el empaquetamiento estropeado: latas abolladas, cajas arrugadas, etc. Algún otro día me extenderé más sobre los supermercados británicos.
miércoles, marzo 02, 2005
Mi vida en tiques
Hasta ayer no había tenido ni tiempo ni ganas de despachar la pila de tiques que se me había ido acumulando. Delante de mis ojos desfilaron las últimas visitas a restaurantes en Maidenhead, las primeras compras en el Ikea y el Argos para la nueva casa en Bristol, los Zara y Springfield de Navidades en España, el iPod que me compré en el Corte Inglés, y las periódicas compras semanales en el Sainsbury´s. Al final no tiré ningún recibo. Me dio pena. Todos esos tiques eran una buena síntesis de lo que ha sido mi vida durante los últimos meses. En esa sucesión de gastos me podía reconocer a mí mismo: en esos gastos prosaicos, interesantes como testimonio de la vida cotidiana (comida, artículos de limpieza, etc) y en esos otros mucho más personales: libros, DVDs, discos, restaurantes. Todos ellos señalando mis curiosidades y deseos, a menudo vanos. En cada una de esas compras estaba buscando algo. El consumo como forma de expresión de uno mismo.