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jueves, diciembre 14, 2006

Mulled wine

¿A qué sabe la sangría caliente? El otro día lo descubrí en un almuerzo navideño que organizaron en mi oficina, en el que sirvieron mulled wine. El mulled wine o "vino especiado" es una de las bebidas típicas de las Navidades en Inglaterra. Es una especie de ponche caliente hecho con vino tinto aderezado con canela, clavo y otras especias, al que se le suele añadir otros ingredientes como miel, rodajas de naranja o limón (y por supuesto azúcar). A veces se le suele echar un chorrito de licor. Según afirma la Wikipedia, esta bebida es conocida también en otros países como Francia o Italia, y parece ser bastante popular en los países escandinavos. No sé si es algo típicamente inglés o venido de fuera, pero en el Reino Unido está lo suficientemente extendido como para que se pueda comprar en el supermercado ya embotellado.

¿Y qué tal está? Pues no está mal. Se hace extraño que esté caliente, pero tiene un sabor suave y agradable. Supongo que un poco de maña se puede preparar muy rico. Para quien se atreva, he encontrado estas dos recetas en Internet: una de la BBC, y otra nada menos que de Delia, la "Simone Ortega" inglesa.

viernes, noviembre 17, 2006

Caldito de verduras

Caldo gallegoLa última vez que estuve en Madrid me compré una lata de caldo gallego para llevármela al trabajo algún día y alegrarme la jornada. Al comprarla me hizo mucha gracia ver la confianza con la que la etiqueta proclama que se trata de una vegetable soup. Me imagino al típico turista británico vegetariano yendo al súper a comprar algún producto típico del país para llevarse a casa, encontrando aliviado esta lata entre tanto guiso con chorizo y morcilla, y descubriendo más tarde, con horror, que esta inofensiva "sopa de verduras" tiene entre sus ingredientes tocino y manteca de cerdo.

IngredientesLa cosa puede ser peor, desde luego. En bares del centro de Madrid he visto la fabada traducida como "typical vegetable stew" ("cocido de verdudas típico"). Estoy seguro de que más de un turista vegetariano se ha tenido que llevar un chasco monumental al pedirlo. Curiosamente, en el Reino Unido las legumbres están asociadas a la cocina vegetariana (exceptuando, claro está, las célebres baked beans).

domingo, octubre 29, 2006

Con cebolla o sin ella

Una de las cosas que más me gusta del Sainsbury's es que siempre están trayendo productos nuevos y a veces sorprendentes. Hoy me he encontrado con esto:
Tortilla española precocinada
No es difícil encontrar determinados productos españoles en los supermercados británicos (jamón serrano, chorizo, conservas), pero es la primera vez que veo algo tan elaborado, por un precio, además, bastante razonable.

No está mal de precioLo curioso es que la tortilla de patata, como plato español, no es tan conocido entre los ingleses, quienes además suelen malinterpretarlo: en más de una ocasión me he encontrado el típico pub con ínfulas de sofisticado sirviendo como spanish omelette una especie de revuelto de dados de patata, guisantes, calabacín e ingredientes parecidos.

martes, octubre 17, 2006

Vaya corte

Los periódicos ya no saben qué hacer para ganar lectores. Hoy en el Independent, venía de regalo un póster con los cortes de carne ingleses, como esos que cuelgan en las carnicerías. Supongo que los encargados de marketing de este diario tienen mucha confianza en estar atacando un filón de lectores potenciales con esta promoción, pero a mí me resulta difícil imaginarme a mucha gente pensando "que no se me olvide hoy comprar el Independent que viene de regalo un póster con todos los tipos de filete que se pueden comprar en Inglaterra".

Lo gracioso es que yo soy uno de ellos. Desde pequeño, siempre que iba al mercado con mi padre, encontraba fascinantes esos carteles que colgaban del fondo de las carnicerías, detrás de un par de torsos despiezados de animal, mostrando una tabla con fotos de suculentos ejemplos de cada corte y un dibujo de una vaca dividida con líneas discontinuas, como si de un mapamundi se tratara (me pregunto si en las escuelas de carnicero a los alumnos les hacen rellenar mapas mudos de animal en los exámenes).

El interés del póster del Independent es que se puede ver el nombre de los cortes ingleses, que por cierto son distintos de los españoles. De mis visitas al súper ya me sonaban el rump steak y el sirloin (solomillo); ahora ya sé de qué parte del animal vienen. Es interesante que el topside, que se suele utilizar para el roast beef, viene del trasero de la vaca. Así que estamos en pleno derecho de decir que los ingleses cocinan con el culo.

Como seguramente la mayoría de quienes estén leyendo estas líneas se habrán perdido esta fantástica promoción del Independent, he estado buscando en Internet más información sobre cortes de carne. He encontrado este cartel, no muy bueno, y este otro mucho mejor pero que es de cortes estadounidenses (del cual hay versión en español). En esta otra página hay tres carteles con tipos de corte ingleses de vacuno, porcino y de cordero. Y, cómo no, también en la Wikipedia se puede encontrar una sección sobre este apasionante tema.

lunes, octubre 09, 2006

Minimelones

Es triste tener que venirme a vivir a Inglaterra para aprender que el melón español de toda la vida es de variedad piel de sapo. El otro día los vi en en el Sainsbury's, aunque aquí lo que se encuentra es una versión en miniatura de lo que venden en España, como se puede observar en la foto. Los supermercados ingleses suelen tener melones en verano, pero están más extendidas otras variedades, como Galia o Honeydew.
Minimelón

Luego en casa lo probé y no estaba nada mal, y eso que ya no debe de ser temporada.

jueves, agosto 17, 2006

Pimm's

Si hay una bebida veraniega por excelencia en Inglaterra es el Pimm's Nº 1, que casi todo el mundo llama "Pimm's" a secas. Se trata de un licor basado en la ginebra de un característico color cobrizo. Se suele tomar bien fresquito combinado con lemonade, bebida con sabor a limón pero que es más parecida a la gaseosa que a la limonada española. Así mezclado tiene un sabor algo dulzón pero muy refrescante. Es muy típico de tomar en barbacoas y picnics; en muchos pubs te lo sirven en jarras para que te lo tomes en la terraza.

Otro trago típico de estos meses es el shandy, que no es más que cerveza con lemonade. No soy muy fan de esta bebida, que me sabe demasiado empalagosa: prefiero las claras españolas.

Más información: Pimm's (wikipedia en inglés), Sitio web oficial de Pimm's

lunes, agosto 07, 2006

Gazpachito

El otro día en el Tesco del barrio me llevé una gran sorpresa al toparme con esto:
Gazpacho

¡Una marca británica vendiendo gazpacho en brik! El que en el empaquetado se afirmase "un sabor fantástico servido frío o caliente" (¿caliente?) me desconcertó algo, pero no pude resistir la tentación de comprarlo.

Lo probé, y aún más sorprendentemente, ¡estaba buenísimo! Luego me enteré que "New Covent Garden Food Company" es una marca relativamente conocida por la calidad de sus sopas envasadas, algo caras, eso sí. Yo nunca he sido un gran fan del gazpacho, plato que las pocas veces que lo he tomado me ha sabido demasiado fuerte, pero en este caso el sabor era suave, nada artificial y por supuesto fresquito.

Desgraciadamente, en la etiqueta se puede leer "Soup of the Month", lo cual sin duda indica que se trata de una "serie limitada" que no durará mucho. Espero que haya existencias al menos hasta el final del verano. Siendo esto Inglaterra, no es que quede mucho para ello.

lunes, junio 26, 2006

Meme: provisiones españolas

La compra del emigrante:
Compra del emigrante
En verano hace calorcito y no hace falta meter mucha ropa en la maleta, de modo que el espacio disponible para carga útil es considerable.

Y voy a hacer una cosa bastante ambiciosa, teniendo en cuenta la limitada audiencia de este blog. Voy a lanzar el siguiente meme: ¿qué comestibles te trajiste de España en tu último viaje? Si se pueden aportar fotos, mejor que mejor.

Y se lo lanzo a Borja y a Chocoadicta. Aunque, por supuesto, quien quiera participar en su blog o simplemente en los comentarios será bienvenido.

En cuanto a mí, como en la foto de arriba posiblemente muchos productos no son fácilmente reconocibles, ahí va la lista:
  • Una longaniza de León y otra payesa, dos fuets, un chorizo Palacios y una barra de lomo.
  • Cuña de queso manchego y otra de parmesano.
  • Tarro de bonito del norte en aceite de oliva
  • Lata de foie gras de oca.
  • Dos latas de fabada Litoral y una de judias rojas con carne de añojo.
  • Paquete de sobaos pasiegos
  • Lata de sucedaneo de angulas al ajillo
  • Botella de vino dulce Bach y otra de albariño.
  • Tarro de mole mexicano y lata de chiles jalapeños en escabeche

jueves, junio 08, 2006

Embutido, sí gracias

Embutidos sí gracias"Os íbamos a traer una barra de chorizo, pero luego pensamos que a lo mejor no nos lo dejaban pasar en la aduana así que la dejamos en España". Estas funestas palabras las pronunciaban el pasado fin de semana unos amigos que venían de visita a pasar unos días. Desgraciadamente no era la primera vez que las escuchaba.

Quede claro que, cuando invito a mis amigos a que vengan a visitarme, no espero que a cambio vengan cargados de salchichones ni otras suculencias españolas. Su simple compañía durante unos pocos días es suficiente alegría. Sin embargo, es cruel que te digan que han estado a un tris de empaquetar un par de longanizas pero que al final se lo han pensado dos veces, que ha sido por una decisión de última hora que te has quedado a escasos milímetros de poder disfrutar de una deliciosa barra de embutido.

Lo más sangrante es que todo es fruto de un malentendido. Como se puede leer en los pósters que suelen colgar en las salas de recogida de equipaje de los aeropuertos británicos, es legal importar desde otro país de la Unión Europa todo tipo de alimentos, incluyendo productos cárnicos, siempre y cuando sea en cantidades razonables y para uso personal. En el sitio web del Ministerio de Alimentación británico se puede encontrar un completo pero algo farragoso listado de preguntas frecuentes donde se explica esto. Ésta página del Servicio de Aduanas nos lo aclara de forma más concisa, al igual que esta otra de la Agencia de Alimentación británica.

Así que, queridos amigos, no temáis: podéis traer todo el embutido que os plazca. No sólo eso: también tacos de jamón, queso, vino, y todo tipo de manjares hispanos que se os ocurran. Serán bien recibidos. De hecho, para concienciar a los españoles he decidido promover una campaña cibernética de información. Que es además algo muy de blogueros. Si quieres participar en ella, bájate el icono de abajo y pégalo en tu página web enlazando con esta anotación. Entre todos, los expatriados españoles en Inglaterra podemos conseguir que en nuestras alacenas nunca falte una buena dotación de exquisiteces de nuestra querida España.
Versión pequeña

miércoles, mayo 17, 2006

Cocina inglesa (y IV): Postres

Con un poco de retraso desde la última entrada concluyo esta saga sobre los platos más destacados del firmamento gastronómico inglés. Y me voy con un dulce sabor de boca: hoy hablaré de los postres.

La cocina de los ingleses no es particularmente conocida por sus dulces. Es raro, porque es en los postres en donde el saber culinario de este pueblo muestra una variedad y una riqueza ausentes por completo en su repertorio de platos principales. Suelen ser recetas poco sofisticadas, pero al revés que en otros platos, los ingleses realmente han dado el clavo en los postres, encontrando la manera de sacarle el mayor partido a los ingredientes y las preparaciones más sencillas.

Es interesante mencionar algo de vocabulario. La palabra pudding se suele utilizar para referirse a los postres densos y cremosos. Los sponge cakes son los típicos bizcochos, secos y esponjosos. Pie se usa para los pasteles como el de manzana, hechos con un relleno cubierto de masa quebrada u hojaldre. Cake suele usarse para los pasteles más historiados, con rellenos de crema, coberturas de merengue y demás sofisticaciones. A estos se unen la serie interminable de vocablos de origen principalmente francés, que se utilizan principalmente para referirse a las especialidades traídas de otros países: gateaux, tortes, profiteroles, etc.

Algo chocante de los postres ingleses es que no se suelen tomar fríos, sino templados o incluso calientes. Un acompañamiento muy habitual son las natillas (custard), que se suele echar calientes sobre el pudding o cake. Otras veces se suele emplear crema butterscotch , nata o helado.

El la empresa donde trabajaba en Maidenhead, hace un par de años, teníamos una cantina donde tuve la suerte de probar numerosísimos postres típicos ingleses. Desgraciadamente, se me han olvidado muchos de ellos, pero hay unos cuantos de los que sí os puedo dar cuenta, bien porque son bastante típicos y fáciles de encontrar en todos lados, bien porque estaban tan ricos que se me quedaron flambeados en la memoria. Ahí van:

Bread and butter pudding: Ahora pensando quizás debería haber mencionado éste en los comentarios de la anterior entrada, donde Di nos preguntaba sobre nuestros placeres culinarios ingleses prohibidos. El bread and butter pudding posiblemente no sea el mejor de los postres ingleses, ni tampoco uno de los más sanos, pero es uno de mis favoritos. Consiste en trozos de pan de molde con uvas pasas empapados en una mezcla de huevo y leche y pasados por el horno (receta).

Crumbles: El crumble es un postre muy tradicional. Consiste en una base de fruta azucarada con una corteza de masa crujiente parecida a galleta. Al servirse en platos individuales, esta corteza se hace migas, mezclándose con la fruta y las natillas. Este postre está muy extendido y casi todos los pubs suelen tenerlo en el menú (receta).

Sticky toffee pudding: Otro de mis favoritos. Es un bizcocho empapado en jarabe de toffee y, como dice el nombre, muy pringoso. Es también muy dulce, con un regusto a caramelo. Suele servirse acompañado de crema butterscotch. Imprescindible tomarse con un vaso de agua a mano. Es también otro habitual en las cartas de los pubs (receta).

Queen of puddings: Este postre es algo sobrenaturalmente delicioso. Desgraciadamente, no es tan fácil de encontrar, de modo que no he tenido muchas oportunidades de tomarlo. Está hecho con un bizcocho cremoso embadurnado de mermelada y coronado con merengue (receta).

Por supuesto, podría mencionar muchos otros postres y dulces ingleses dignos de nuestro paladar (y caries), como el christmas pudding (y demás dulces navideños), el fudge, el carrot cake y muchos otros.

Y con esto termino esta pequeña serie sobre la gastronomía inglesa. Como decía en la primera anotación, es cierto que la cocina tradicional inglesa no puede competir con otras como la francesa, la española o la italiana, y la cultura culinaria de los ingleses deja bastante que desar, pero eso no significa que la gastronomía británica merezca las mofas y el oprobio a los que se le suele someter. En Inglaterra, si se pone interés, se puede comer muy bien.

martes, mayo 09, 2006

La cocina inglesa (III): Oh no

En la anterior anotación elogiaba algunos platos ingleses que considero que merecen la pena. Si con ella conseguí que alguno de mis lectores se replantease su concepción negativa sobre la cocina inglesa, posiblemente hoy le haga volver a sus ideas iniciales: voy a hablar de algunos de los platos más desastrosos que ha producido el arte culinario inglés.

Fish and Chips: Más de uno se sorprenderá de encontrar este plato aquí, y quizás esté siendo algo severo. Fish and chips no es más que pescado rebozado con patatas fritas, y com0 tal puede estar muy rico. Muchos ingleses del trabajo, con los que voy algunos viernes a comer al pub, suelen pedírselo por delante de otros platos en principio más seductores, como hamburguesas o currys. No, el fish and chips no me disgusta por cómo sabe en sí sino porque me parece una especialidad que rezuma pereza culinaria y falta de carácter, y que para más inri es uno de los ejemplos más famosos de la cocina inglesa. Ningún plato en el que uno de los ingredientes fundamentales sean patatas fritas merece mi respeto (receta).

Corned Beef Hash: Di ya se me adelantaba en los comentarios de la anterior anotación en denostar esta horrible asquerosidad. Este plato, en efecto, es posiblemente una de las cosas más incomibles que he tenido nunca delante de mí en una mesa. Se trata de un revoltijo de de patata y corned beef, a veces escondido dentro de un pastel a modo de pie. El corned beef es el ingrediente culpable de que el plato sea tan horrible. Se trata de una especie de escabeche de carne de vacuno, muy salada y nervosa, que se vende en latas. Puedo confirmar que no hay manera de manipularlo para que resulte algo mínimamente degustable: en una ocasión, en Dublín, tuve la mala idea de pedir un asado hecho con corned beef en un pub del centro y comprobé que, en efecto, se prepare como se prepare, esta cosa está asquerosa. (receta)

Chip Butty: Es un sandwich de patatas fritas. Como lo oís, no es coña. No hay mucho más que decir.



Mushy peas: No es realmente un plato en sí mismo, sino una guarnición que se suele servir con el fish and chips u otros platos. Es un puré espeso hecho con guisantes, con un alarmante color verde fluorescente. No es el tipo de cosa que pondrías en la portada de un libro de recetas para atraer compradores. Evidentemente, sabe a guisantes, sólo que con textura pegajosa.

Beans on toast: Como en los anteriores dos ejemplos, aquí hago trampas. Este plato no es realmente una receta seria de las que servirían en un pub o en una comida familiar, sino un tentempié que la gente prepara cuando no tiene tiempo. Consiste en verter una lata de alubias en tomate (las famosas baked beans) en un par de tostadas. A veces se ralla un poco de queso encima. Según el gusto de cada cual, se puede calentar en el microondas o no. En mi trabajo mucha gente se prepara esto cuando, algún día, a la furgoneta de los sandwiches se le olvida pasar por la oficina.

Y eso es todo. Mientras preparaba esta entrada, me sorprendió que no se me ocurriesen más platos horribles que poner en ella. Lo cual demuestra que la comida inglesa no es tan mala como la mayoría de la gente piensa. En todo caso, de lo que se le puede acusar es de ser bastante burda.

Para no quedarnos, literalmente, con mal sabor de boca, en la próxima entrada trataré de los postres ingleses, dando un dulce final a esta serie dedicada a la cocina inglesa. Sigan conectados.

La cocina inglesa (I)
La cocina inglesa (II): Oh Yes

jueves, mayo 04, 2006

La cocina inglesa (II): Oh yes

En esta anotación de hoy, segunda parte de la serie que comencé anteayer sobre la cocina inglesa, voy a reivindicar una serie de platos ingleses, la mayoría de ellos tradicionales, que pueden resultar deliciosos si se cocinan bien con los ingredientes adecuados.

Roast Beef: Una de las especialidades más famosas de la cocina inglesa, que traducido significa simplemente "ternera asada". Se sirve acompañada de patatas asadas, verdura de temporada y una especie de vol-au-vent vacío llamado Yorkshire pudding, todo ello regado con gravy, que es una salsa espesa a base de cebolla. Variaciones parecidas de este asado se pueden preparar con cordero, cerdo, pollo o pavo, aunque en cada caso suelen llevar distintos acompañamientos. Se trata de un plato típico de los domingos, que se sirve en los pubs con el nombre de "Sunday roast". No diré mucho más de él: Borja ya escribió hace unos meses una excelente anotación en su blog sobre esta alegría dominical (receta).

Bangers and Mash: Los ingleses son muy dados de poner nombres enigmáticos a sus guisos. "Toad-in-the-hole", "bubble and squeak", "pigs in blankets" son buenos ejemplos de ello, y lo mismo bangers and mash, que en realidad no son sino "salchichas con puré de patata". Pero esta insulsa denominación no le hace justicia. El nombre tradicional inglés me parece más acertado: con su sonoridad campechana, que se te llena la boca al pronunciarlo, se describe mucho mejor lo suculento y apetecible del plato.

En efecto, las bangers and mash me encantan. Las salchichas suelen ser gordotas, cocinadas al fuego lento para que queden jugosas por dentro y luego tostadas un poco para que se doren por fuera. Pueden ser de muchos tipos: Lincolnshire, Chipolatas, Cumberland, Toulouse, y un largo etcétera. En muchas carnicerías se pueden encontrar versiones más originales de carne de jabalí o de venado, además de mezclas creativas con ingredientes tales como miel, mostaza o trozos de manzana. El puré de patata es, por supuesto, natural (nada de sobre), y a veces se mezcla con queso o se le añade tomillo u otras especias. Por último, no puede faltar el gravy, de la que ya hablé más arriba. El resultante es un plato delicioso de estos que te alegran el cuerpo (receta).

Steak and Ale Pie: Los pies (pronunciado "pais", no nos confundamos) son otras de las especialidades inglesas más típicas. En español la traducción sería "pastel de carne", pero en ocasiones pueden asemejarse más a lo que son nuestras empanadas. Consisten en envolver un guiso de carne en una masa con forma circular y alta. Esta masa es similar a la masa quebrada de las empanadas españolas, sólo que mucho más blanda. También suelen hacerse con hojaldre (puff pastry), pero muchos ingleses desdeñan de estos pies que los cortas con el cuchillo y se desmoronan. A menudo, en muchos pubs, la cosa es incluso peor, y el hojaldre no es más que una tapa que cubre un recipiente en cuyo interior va el guiso. Esto es un fraude que debería ser castigado con severidad.

Los rellenos más habituales son pollo con champiñones (chicken and mushroom), ternera y riñones (steak and kidney) y ternera a la cerveza (steak and ale), que es mi favorito. Además de estos componentes principales, suelen llevar trocitos de verdura como guisantes, zanahoria o cuadraditos de patata, todo ello empantanado en un delicioso pozo de gravy (receta).

Beef Wellington: Este plato lo probé por primera vez hace poco, y fue un descubrimiento. Desgraciadamente, no es muy común y la mayoría de los pubs no lo sirven. Es, además, una de las especialidades más sofisticadas con los que me he topado en la cocina inglesa. Consiste en un medallón de solomillo embadurnado de foei gras y un adobo de setas recubierto de hojaldre. En realidad, no suena muy inglés y quizás se trate de una receta francesa (la influencia gabacha es inconfundible), pero el Wellington que lleva en el nombre creo que le da derecho a aparecer en esta lista (receta).

Podría mencionar muchos platos más que encuentro interesantes, como el cottage pie, que es un pastel de carne picada cubierto de puré de patata, o los Cornish pasties, que son empanadillas gigantes rellenas de guiso de carne, pero la vida es breve y la paciencia de mis lectores también.

Una cosa que no se me debe olvidar mencionar es que la mayoría de los platos mencionados y muchos otros suelen servirse con un acompañamiento de verduras, casi siempre cocidas al vapor: zanahoria, judías verdes, patatas nuevas, guisantes, brócoli, col, nabo, etc. En muchos pubs se las cuece cruelmente hasta que se les ha escapado el alma, pero en otros saben cómo hacerlo. Se llegan a comer hasta con apetito y gratitud por el peso que nos quitan de la conciencia, magullada por la ingestión de tanto gravy.

En la próxima anotación me ocuparé del otro lado de la moneda: aquellos platos ingleses que, en mi opinión, contribuyen a que la cocina de este país siga teniendo la mala prensa que tiene.

Más información: La cocina inglesa I (Parquestrit), El Asado del Domingo (Reciclando Palabras)

martes, mayo 02, 2006

La cocina inglesa (I)

Cuando Chirac, resentido porque Blair se negaba a renunciar al cheque británico durante una de las últimas cumbres europeas, afirmó que no se podía confiar en un pueblo cuya comida era tan mala, estaba voceando un tópico bien extendido por todo el continente, y mucha gente se sonrió. La cocina británica, en efecto, tiene fama de ser bastante mala, y desde luego no voy a afirmar que sea infundada. Pero no es tan pobre como la mayoría de la gente piensa, y muchos de sus platos pueden resultar deliciosos. En esta anotación y en las siguientes me gustaría dar a conocer lo que sé de la gastronomía británica (que no es mucho, me temo), y tratar de lavar un poco su reputación.

La cultura culinaria de los británicos es más bien pobre, es cierto. Sus hábitos alimentarios son bastante mejorables. Pero es injusto despreciar sin más su gastronomía. En primer lugar, desde hace varios años el buen comer se ha puesto de moda. Los británicos son muy aficionados a ir a cenar fuera de casa, y Londres y otras ciudades como Bristol cuentan con una oferta de restaurantes más que respetable. Hace un año un restaurante inglés fue votado el mejor del mundo en una prestigiosa competición mundial, en cuya lista de finalistas figuraban un buen número de establecimientos británicos. Este año el mismo restaurante, The Fat Duck, ha quedado segundo (detrás de El Bulli del genial Ferrán Adrià). En 2001 fue también nombrado restaurante del año por la guía Michelin.

En segundo lugar, el mismo arte de cocinar se ha ganado últimamente el interés de los británicos. Distintos chefs estrella como Jamie Oliver, Gary Rhodes, Nigella Lawson o Gordon Ramsay compiten en popularidad y ventas de sus respectivos recetarios. Casi todos los dominicales de los principales periódicos cuentan con su sección de gastronomía, en la que publican recetas tirando a sofisticadas. Posiblemente la mayoría de la gente lo único que hace es leerlas, salivar, recortarlas, meterlas en el cajón y no cocinarlas jamás (yo uno de ellos), y lo mismo con los libros de recetas. Pero la gente que sí que se anima a ponerse con las manos en la masa encontrará en los supermercados y tiendas especializadas un abanico de ingredientes de calidad digno de admiración (aunque a un precio). La gastromía es negocio en el Reino Unido.

Se me podría arguir que sí, que vale, que los británicos quizás ahora se preocupan por comer mejor, pero que para ello han tenido que recurrir a las especialidades de otros países y culturas. Esto es cierto: han adoptado muchos platos provenientes de las cocinas italiana, india o china, por poner tres ejemplos. Pero también la misma cocina británica está beneficiándose de un renacer. En los últimos años se han puesto de moda los pubs que sirven platos típicos británicos "de calidad". En Bristol hay unos cuantos de ellos: Picture House, Tinto Lounge y The River son quizás los más recomendables.

La cocina inglesa (dejaré de hablar de británica, ya que no sé mucho de las variedades escocesa o galesa) es poco sofisticada. Nada que ver con los refinamientos de la francesa o la japonesa. Aunque en realidad esto no tiene por que ser un handicap: muchos platos españoles no son precisamente alardes de sutileza (una fabada), sino que triunfan por su combinación de ingredientes deliciosos de muy buena calidad. Con las especialidades inglesas no tiene por qué ser distinto: siendo exigente con las materias primas y cocinándolas con destreza se puede dar lugar a platos deliciosos, y de esto puedo dar fe.

Para dejaros con la intriga y no extenderme demasiado lo voy a dejar aquí por hoy. En mi próxima anotación hablaré de las especialidades de cocina inglesa más típicas, al menos aquí en el sur del país.

Más información: El mejor restaurante del mundo (Parquestrit)

sábado, abril 22, 2006

Tebeos

Me voy a sumar a una campaña de la Cárcel de Papel que propone reivindicar los cómics con motivo del Día del Libro. Al igual que han hecho otros blogueros, estas son mis recomendaciones de lectura. No me voy a poner pesado y me conformo con daros dos:

"El Eternauta", de Oesterheld y Paco Solano. Allá por los años cincuenta se publicó en Argentina esta obra maestra de la historieta, una narración épica sobre una invasión extraterrestre a la Tierra y los esfuerzos por resistir de un grupo de supervivientes de Buenos Aires. Un tebeo enorme en todos los sentidos, que si bien está lleno de emocionantes aventuras, batallas y suspense, nunca deja de mostrar una honda sensibilidad humana. Me lo compré durante mi reciente viaje a Argentina y devoré sus 350 páginas antes de volver a Europa.

"Las Aventuras del Capitán Torrezno", publicado por Ediciones de Ponent. De nuevo otro cómic épico, pero en este caso dibujado a lo largo de los últimos años por Santiago Valenzuela. Narra el asedio de la ciudad de Deneeim, situada en un mundo en miniatura ubicado en el sótano de un edificio de Madrid. Una premisa extravagante que sin embargo funciona y da lugar a un soberbio relato de aventuras aderezado con insólitos toques castizos. Absolutamente adictivo.

Por cierto, es triste pero en el Reino Unido apenas hay industria del tebeo. Casi todo lo que se lee proviene de Estados Unidos. Hay tiendas decentes (en Bristol tenemos Travelling Man en Park Street), pero echo mucho de menos la riqueza que puedo encontrar en España, donde se pueden encontrar traducidas obras provenientes de diversos países y donde no falta creatividad en el panorama del tebeo nacional.