domingo, marzo 23, 2008

La pinta pierde la corona

En mi última escapada a Inglaterra de hace unas semanas, al hacer la visita obligada al pub, observé con extrañeza que del borde del vaso en el que me sirvieron mi cerveza había desaparecido el tradicional dibujito de la corona al que estaba acostumbrado. En su lugar encontré el simbolo europeo "CE" acompañado de un críptico conjunto de números y letras.

He estado investigando y parece ser que es la consecuencia de una directiva europea sobre instrumentos de medida que entró en vigor recientemente. He aprendido también que el símbolo de la corona data de 1699, cuando empezó a utilizarse como marchamo que certifica que el recipiente tiene el volumen reglamentario. El dibujito, hasta hace poco, iba acompañado de un número que identifica la oficina inspectora que ha verificado su conformidad.

Extrañamente, no he encontrado mucho eco en los principales medios de comunicación sobre la sustitución de la corona por el "CE" (que, por cierto, por fin sé qué significa: conformité europeene). Hay mención de ello en la BBC, en el Independent, y en términos bastante más furibundos, como no, en el Daily Mail, ese diario ultraconservador que no pierde oportunidad de entrar al trapo ante los atropellos de Bruselas, sean reales o inventados.

En esta ocasión, sin embargo, no puedo evitar sentir cierta simpatía hacia quienes lamentan la pérdida de la corona. Este detallito coqueto decoró muchos tragos durante mis años de vida en Inglaterra, y es indudablemente mucho más pintoresco que el árido sello de la burocracia europea.

Más información:
Why do pint and half pint glasses in pubs have a crown and a number on them (The Guardian)
, Imperial pint loses its crown (Pub Philosopher), EU stealing the crown of the great British pint (Daily Mail), Brewers battle to save crown mark (BBC), Brewers petition Blair over EU's move to decrown pints (Independent)

martes, marzo 18, 2008

Más sobre Delia

Ayer me quedé con las ganas de poner más cosas sobre Delia. Aquí tenéis un video sacado de su época dorada en TV, en el que explica cómo preparar un plato inglés muy popular.



Podéis encontrar más recetas aquí y aquí.

También es muy interesante este otro video, en el que Delia da rienda suelta a su pasión futbolística en un partido del Norwich:

lunes, marzo 17, 2008

Las trampas de Delia Smith

Una de las últimas sensaciones en Inglaterra ha sido el retorno de Delia Smith. Delia es la matriarca de todos los superchefs televisivos: antes que Jamie, Nigella, Ramsay o Rhodes, allí estaba ella, allá por los años ochenta, enseñando a una generación entera de británicos a cocinar. Su estilo personal es el del no nonsense: enseñar concienzudamente, sin florituras, como preparar los platos más sencillos.

Tuvo unos orígenes bastante modestos. Terminó los estudios secundarios sin obtener ningún diploma, tras lo cual comenzó a trabajar en Londres de peluquera. Le siguieron otros empleos intrascendentes hasta que comenzó a trabajar en un restaurante primero como limpiadora y luego como camarera. Por entonces comenzó a frecuentar la sala de lectura del Museo Británico, donde comenzó a estudiar recetarios y a interesarse por la cocina.

Por azar entabló contacto con una agente literaria, que le consiguió un trabajo de columnista gastronómico en el Daily Mirror, con cuyo viceeditor se casó poco después. En 1971 publicó su primer libro, y dos años después apareció protagonizó en televisión su primer programa. Fue sin embargo el programa posterior de la BBC Cookery Course, el que la que la convirtió en una de las personas más célebres del país. A finales de los 90 consolidó su estrellato con el programa Delia's How to Cook, de cuyos libros de acompañamiento se vendieron millones de ejemplares. Delia se retiró de la televisión en 2003, tras lo cual su labor pública más destacada fue el apoyo que ha dado al club de fútbol Norwich, del que posee una participación mayoritaria.

Ese retiro ha resultado no ser definitivo, y Delia ha regresado fulgurantemente al Olimpo de la popularidad con un nuevo programa en la BBC que comenzó a emitirse la semana pasada. Y no sin polémica: su nuevo libro, How to cheat at cooking (de igual nombre que el primero que publicó, y lleva semanas en las librerías vendiéndose como rosquillas) ha levantado bastante revuelo. El paladar británico, al menos en apariencia, ha evolucionado bastante desde aquellos tiempos en los que Delia enseñaba a los teleespectadores cómo cocer un huevo. Ahora la gente está familiarizada con el aceite de oliva, los productos ecológicos, el queso feta y el vinagre de Módena . El nuevo libro de Delia, quizás como reacción algunos excesos de esnobismo culinario, propone cocinar con atajos tales como usar carne picada en lata o puré de patata congelado. Esto ha escandalizado a mucha gente, y algunos comentaristas la han acusado de querer sabotear el recién nacido gusto de los británicos por la buena alimentación proponiendo una vuelta a los alimentos prefabricados.

No parece que estas críticas vayan a hacer mucha mella en la enorme popularidad de alguien que ya tiene asegurado su lugar en la historia de la cultura popular británica del siglo XX. Como ya ha ocurrido en el pasado, la nueva serie de TV y la publicación de su libro han hecho que aflore de nuevo el efecto Delia: las ventas de los productos y utensilos recomendados por ella se han disparado en todo el país.

Más información:
Delia Smith on How to Cheat on Cooking (Telegraph)
First, take your frozen mash (The Guardian)
Página web oficial de Delia Smith

sábado, marzo 08, 2008

Lávalo guarro

Golfing is funEn Inglaterra no suelen llegar aires del Sahara que cuando llueve lo dejan todo perdido, pero como en España también es frecuente encontrase coches a quien no haría daño una visita al autolavado.

Al toparse con un coche así el deber civíco obliga a escribir sobre él algún mensaje gracioso. En España suelen ser del tipo "Lávalo guarro". En Inglaterra, país con una sensibilidad más refinada, tienen un humor más sutil. El lema más frecuente suele ser I wish my wife was this dirty, es decir, "ojalá mi mujer fuera tan sucia" (en el sentido sexual, se entiende). Desde luego, admite variaciones (my girlfriend, o el campechano my missus).

Otras gracietas más inofensivas suelen ser also available in white (cuando el coche es de color blanco), aunque hay gente que realmente hace esfuerzos para ser ingenioso, como en la foto de arriba. Golfing is fun.

miércoles, febrero 27, 2008

Desayuno de los domingos

Sunday brunch
Fried egg (huevo frito), hash browns (tortitas de patata fritas), sausage patties (hamburguesa de salchicha), mushrooms (setas), bacon, grilled tomato (tomate a la plancha), black pudding (morcilla) y pan.

martes, febrero 19, 2008

¿Qué tal conduzco?

En Inglaterra es bastante común encontrar en las carreteras furgonetas y camiones con una pegatina detrás que pone "How's my driving?", "Well driven?" o algún letrero similar junto con un número de teléfono. La idea es que si la gente puede llamar a protestar a la empresa por la conducción incívica de alguno de sus chóferes, estos se verán animados a circular de forma prudente y cortés.

Todo esto suena bastante razonable, pero siendo los ingleses como son, era inevitable que lo llevaran un paso más allá. Aunque muchas de estas pegatinas son iniciativa de la empresa propietaria del vehículo, existen al menos un par de organizaciones a las que uno se puede afiliar para que te gestionen el sistema, recogiendo las llamadas y comunicando incidencias. Una de las más extendidas se llama precisamente "How's my driving", y se reconoce por sus característico símbolo amarillo y negro de forma triangular.

2275948463_820e154e5d_oEsto del "¿qué tal conduzco?" es un buen ejemplo de práctica que no tendría sentido implantar en España, donde conducir como ogros estreñidos es la norma. La gente lo que haría sería echar mano del móvil al volante y llamar en el momento para soltar un buen par de palabras gruesas. Sin embargo, hace un par de meses me sorprendió esta furgoneta que sí llevaba un letrero similar aunque más prolijo. Vean, vean (pinchar en la foto para ampliar; el borrón en el número es mío).

martes, febrero 05, 2008

Pulling a sickie

¿Te quedaste ayer en casa y no fuiste al trabajo fingiendo enfermedad? Según un estudio publicado hace pocos años (del que no he encontrado rastro en Internet y que quizás no exista), el primer lunes de febrero es en Inglaterra el día de mayor absentismo laboral de todo el año. Es por ello que últimamente este día se conoce jocosamente como el National Sickie Day. Quizás tenga relación con el saddest day of the year, el día más triste del año, que cae en 26 de enero y que también fue descubierto recientemente.

"Sickie" es una palabra coloquial bastante simpática. Empleada en la expresión to pull/throw/chuck a sickie, se refiere a la práctica de faltar al trabajo alegando una dolencia o enfermedad falsa. El año pasado, un estudio patrocinado por la patronal británica CBI desveló que el 12% de las ausencias laborales por motivos de salud eran falsas [el estudio llegaba a esta cifra mediante un método bastante dudoso: preguntando a los empresarios cuántas ausencias pensaban que eran por enfermedad fingida].

Al margen de encuestas posiblemente interesadas, el sickie otro elemento más del interesante folklore laboral británico. Como siempre, los británicos no sólo tienen una expresión concreta para hablar de este fenómeno sino que ésta figura con bastante frecuencia en artículos de prensa.

Enlaces:
National sickie day
The art of the sickie (BBC)

sábado, febrero 02, 2008

Hand of God

¿Qué pensáis de Tassotti? Si no sabéis de fútbol lo más probable es que no tengáis idea de quién estoy hablando. Tassotti es el jugador de la selección italiana que, en los últimos minutos del partido de cuartos de final entre España e Italia del Mundial de 1994, le propinó a Luis Enrique un codazo dentro del área (vídeo) que le dejó sangrando. Esta agresión debió haber sido penalty, con el cual España hubiese podido empatar el partido que iba perdiendo, pero el árbitro no lo vio y España acabó eliminada.

Quizás me equivoque, pero dudo mucho que a mucha gente esta historia le siga quitando el sueño. En Inglaterra, sin embargo, este tipo de cosas se toman bastante más en serio. Esta semana el tabloide The Sun, uno de los diarios más vendidos del país, publicó una entrevista a Maradona en la que este jugador se disculpaba por primera vez del célebre gol de la "Mano de Dios"(vídeo) que marcó a Inglaterra en cuartos de final del mundial de México del 86 y que les eliminó. En Inglaterra se toman su selección nacional mucho más en serio que en España, y ese episodio de su historia deportiva aún forma parte de la memoria de la gente, tanto que esta noticia de la supuesta disculpa (bastante descafeinada) ha tenido cierta resonancia en varios medios de comunicación serios como el Times o la BBC.

Desde luego, la talla futbolística de Maradona es grandísimamente mayor que la de Tassotti lo cual hace que el episodio de la Mano de Dios siga siendo recordado (incluso fuera de Inglaterra), pero lo que me hace gracia es que, pasados más de veinte años, los ingleses siguen dolidos ante aquella injusticia deportiva.

Enlace:
Entrevista de The Sun a Maradona

miércoles, enero 23, 2008

La carga de la brigada ligera

Hoy me he enterado de algo curioso: el personaje que protagonizó uno de las episodios militares más espectaculares y controvertidos de la historia británica es el mismo que dio nombre a las chaquetas de punto.

Estoy hablando de James Brudenell, el séptimo conde de Cardigan, y el célebre hecho histórico del que hablo es la carga de la brigada ligera. Este sucedido puede verse como una de las muestras de valentía más grandes o, al mismo tiempo, como una de los ejemplos más espectaculares de incompetencia militar. Tuvo lugar el 25 de octubre de 1854 en el marco de la Guerra de Crimea, el primer gran conflicto en el que participaba Gran Bretaña desde Napoleón, y que enfrentó a este país, Francia, el Imperio Otomano y el Reino de Cerdeña contra Rusia por causa de una disputa por el control de la Tierra Santa.

El episodio en concreto tuvo lugar el 25 de octubre de 1854 en el transcurso de la batalla de Balaclava. En uno de los lances, el Mariscal Lord Raglan, al mando de las fuerzas aliadas, quiso evitar que los rusos se apropiaran de unas piezas de artillería pertenecientes a una posición que habían capturado recientemente. Para tal efecto, a través del capitán Nolan, envío la orden al conde de Lucan, comandante de la caballería, de que enviara a sus unidades para prevenirlo.

Lo que Raglan no sabía era que los únicos cañones que se podían ver desde la posición de Lucan eran el grueso de las baterías rusas, situado al otro lado del valle. Por tanto, Lucan dio la orden a Cardigan, que estaba al mando de la brigada ligera, de que tomara a unos seiscientos setenta de sus caballos y cargara contra esta posición, que estaba situada a alrededor de una milla de distancia.

Cardigan obedeció la orden y, a la cabeza, se lanzó a la carga a través del valle. Las baterías rusas, disparando de frente y por los costados, perpetraron grandes bajas en el contigente de caballería, que sin embargo logró llegar a su destino y penetrar en las líneas rusas. Cardigan, no obstante, ante la flagrante inferioridad de fuerzas, se vio obligado a retirarse. De los seiscientos y pico efectivos iniciales, sólo regresaron a caballo unos doscientos. Alrededor de 120 murieron, un numero similar fueron heridos y el resto tuvo que volver a pie.

Tres semanas después, el suceso fue publicado en el diario The Times por William Howard Russell, uno de los primeros reporteros de guerra. Pese a que el número de bajas no había sido tan alto (una ínfima parte de las decenas de miles de muertos que sufrieron los aliados durante toda la guerra), lo espectacular de la pifia levantó un gran interés y controversia en la opinión pública británica. El poeta Tennyson se aseguraría de que esta gesta militar se convirtiera en leyenda con su poema "The Charge of the Light Brigade", pero en un orden de cosas menos heróico, tanto Lucan como Raglan se vieron acusados de haber sido responsables del desastre por haber asumido ciegamente una orden claramente irracional y suicida. Nolan, quien murió en el transcurso de la carga, también fue señalado como culpable por no haber transmitido la orden correctamente.

El modelo aristocrático del Ejército quedó desprestigiado; la oficialidad, que tradicionalmente había sido reducto de quienes podían permitirse pagar las enormes cantidades necesarias para mantener su puesto, fue acusada de incompetencia, prepotencia y desprecio hacia las vidas humanas de la tropa. Es interesante recordar que fue también durante la Guerra de Crimea cuando Florence Nightingale se hizo famosa por su lucha por mejorar las condiciones de los heridos de guerra británicos.

El Conde de Cardigan, protagonista de esta historia, también tiene su lugar en la historia como persona que popularizó las chaquetas del mismo nombre. Curiosamente, hay otra prenda de abrigo cuyo nombre se debe a estos sucesos históricos, aunque sólo en inglés. Hablo de balaclava, que es como los británicos llaman a los pasamontañas.

Más información:
The Charge of the Light Brigade (In Our Time, BBC Radio 4),
Charge of the Light Brigade (Wikipedia en Inglés;también en español), Why the charge of the Light Brigade Still Matters (BBC),

lunes, enero 14, 2008

Spare some change?

¡Feliz Año Nuevo atrasado! Este blog se ha tomado unas vacaciones demasiado largas y ya es hora de desempolvar un poco estas páginas. Y dado que estamos en plena cuesta de enero, que mejor tema que tratar que el del dinero.

Con la llegada del euro ha pasado algo muy triste en España: nos hemos quedado de repente sin toda ese repertorio de sinónimos coloquiales de peseta (pelas, cucas, calas, leandras...) y sus derivados (duro, talego...). Estoy seguro de que un montón de gente ingeniosa habrá inventado ya términos graciosos para referirse al euro, pero que yo sepa todavía ninguno ha pasado al dominio público.

Aunque el Reino Unido no tiene ninguna intención de entrar en el euro, también allí se ha vivido no hace tanto la experiencia de reemplazar radicalmente el sistema monetario. Hasta principios de los años setenta, el Reino Unido llevaba funcionando desde hacía más de un siglo con un complicado sistema (a veces denominado Lsd) por el cual una libra equivalía a 20 chelines (shillings) y, al mismo tiempo, a 240 peniques. Todo precio se expresaba mediante una terna de estas tres unidades: como por ejemplo £1 4s 3d. Las abreviaturas, curiosamente, provenían del latín: s de solidus y d de denarius (ambas monedas que formaban parte del sistema monetario utilizado por los romanos). El chelín, alternativamente, se representaba también mediante una barra inclinada ("/"). De este modo, 5/- significaba 5 chelines y 0 peniques. El símbolo de la libra, que es el mismo que se sigue usando, también provenía del latín: no es más que la "L" de libra con caligrafía historiada.

Pero las complicaciones no acababan aquí. No sólo la libra se subdividía de una forma tan rocambolesca, sino que también las monedas fraccionarias tenían valores bastante pintorescos. En los bolsillos de los británicos, se podían encontrar monedas de farthing (cuarto penique), half pence (medio penique), twopence, threepence, sixpence, florins (equivalentes a dos chelines), crowns y half crowns (equivalentes, respectivamente, a 30 y a 60 peniques). Muchas de estas denominaciones se llevaban acuñando desde la Edad Media, aunque su valor relativo entre unas y otras había ido variando dependiendo del peso y la cantidad de metal precioso.

El 15 de febrero de 1971 todo esto cambió. En este día, conocido como Decimal Day, el Reino Unido se alineó con la gran mayoría de naciones europeas, que desde hacía ya bastante tiempo se habían pasado a sistemas monetarios decimales. Una libra pasó a valer 100 peniques, que cambiaron de abreviatura de "d" a "p". Todas las demás monedas fraccionarias desaparecieron. Solamente el chelín y el florín sobrevivieron de forma fantasmagórica, ya que las nuevas monedas de 5 y 10 peniques, al tener exactamente el mismo valor, heredaron su formato, cambiando sólamente el diseño de la cara y de la cruz. A principios de los años 90 este último vestigio se esfumó, ya que las monedas de 5 y de 10 peniques fueron sustituidas por otras de igual diseño pero menor tamaño.

Con la decimalización se perdieron un sinnúmero de palabras coloquiales para referirse a las distintas monedas, como tanner (seis peniques) o joey (tres peniques). Bob, que anteriormente era un chelín, parece haber sobrevivido pasando a significar "libra", aunque no se usa mucho y en la actualidad el término más extendido con diferencia para referirse a esta divisa es el de quid. Otra palabra muy usada es grand, que equivale a mil libras. En lenguaje coloquial ya apenas se usa la palabra "pence", y casi todo el mundo usa pee (en español, "pi"), como en twenty pee (20p). Curiosamente, ninguna de estas palabras tiene plural: uno dice two grand (£2000) o ten quid (£10). Otras formas coloquiales muy extendidas son tenner para referirse al billete de diez libras y fiver para referirse al de cinco.

A quien no se haya aclarado mucho o le haya interesado el tema le recomiendo los enlaces de abajo, en especial el primero, donde con un tono nostálgico se describe de forma muy detallada el variopinto sistema británico predecimal y su argot asociado.

Más información:
Money Slang
Guide to British coin pre-decimal denominations
Lsd (Wikipedia en inglés)
Coins of the pound sterling (Wikipedia en inglés)

miércoles, diciembre 26, 2007

Happy Boxing Day

El 26 de diciembre es día festivo en muchos países europeos y también en partes de España. En el Reino Unido esta festividad se conoce por el nombre de Boxing Day. Sus orígenes no están muy claros, pero parece que se remontan a la Edad Media y están relacionados con la costumbre de dar algún aguinaldo o regalo navideño a trabajadores, sirvientes, empleados o simplemente a gente desfavorecida.

En Inglaterra, boxing day es una fiesta familiar, una especie de Navidad-bis. Desde hace unos años este día marca también el comienzo de las rebajas. Éstas se desarrollan en mucho menos tiempo que en España, donde suelen prolongarse durante enero e incluso febrero. Recuerdo que cuando vivía en Inglaterra, al volver de mis vacaciones en Madrid después de Reyes, no encontraba ni los restos.

Otra costumbre tradicional de Boxing Day es la caza del zorro. Esta tradición inglesa fue prohibida hace tres años, pero sigue habiendo gente que la practica.

Más información:
Boxing Day (Wikipedia en inglés), Boxing Day (Snopes.com)

jueves, diciembre 20, 2007

Sweepstakes

A unos pocos días del Barça-Madrid, miles de españoles se afanan en estos momentos en apuntar su pronóstico en múltiples porras familiares, de amigos o de oficina. No sé si en el Reino Unido también se organizan porras, pero creo que lo más parecido y lo que sí que es relativamente común son los sweepstakes. Son una especie de rifa informal que se organiza típicamente en oficinas u otros lugares de trabajo ante acontecimientos deportivos señalados como el Grand National o el Mundial de Fútbol. Previo pago de una cantidad fija, cada participante coge al azar un papelito en el que figura el nombre del caballo o selección nacional con la que jugará, y al terminar la competición, quien posee el papelito correspondiente al ganador se lleva todo el dinero.

Los sweepstakes no llegan al grado de sofisticación de las porras españolas pero son también divertidas. En cualquier competición susceptible de sweepstake, la mayoría de los equipos contrincantes no tienen ninguna posibilidad de llegar arriba, de modo que los participantes de la apuesta a los que les tocan estos equipos sin expectativas pueden enfundarse en una de las actitudes preferidas de los ingleses: la de apoyar al underdog o contrincante humilde.

miércoles, diciembre 12, 2007

Tiendas de regalo

Ahora que se acercan las Navidades con sus temibles exigencias en lo que a compra de regalos se refiere, estoy echando de menos bastante las tiendas de regalos inglesas. Son lugares ideales para encontrar el típico detallito simpático no muy caro.

En Bristol había al menos una docena de estos sitios en distintas zonas del centro. Los artículos que venden suelen ser baratos, de menos de unas 10 libras. Suelen ser de carácter humorístico, rayando casi siempre en lo kitsch. Muchos de ellos son realmente ingeniosos. Algunos ejemplos que me vienen a la cabeza son:
Desgraciadamente, en Madrid no he encontrado apenas tiendas que vendan este tipo de cosas, y las dos o tres que he visto, además, no tienen una selección tan amplia.

viernes, noviembre 30, 2007

Posh talk

¿Cómo hablan los pijos ingleses? No es algo que sea fácil de descubrir yéndose a vivir al país entre gente normal. Durante los siete años que estuve viviendo allí, apenas me crucé con nadie que no hablara con acento regional (con distintos grados de refinamiento). Para encontrar el acento verdaderamente pijo, hay que moverse en ambientes verdaderamente upper-class. En España esto no ocurre: es común encontrarse con gente de clase media que habla como si tuviera un patata el la boca. Esta expresión, por cierto, también existe muy parecida en inglés: to talk with a plum in the mouth.

Para mucha gente, la received pronunciation o acento inglés culto o "estándar" es "habla pija". Desde luego, las personas de las clases altas, al hablar, se acercan al ideal de pronunciación RP mucho más que el resto de los mortales, pero hay una serie de rasgos (muchos de ellos, seguramente, exagerados por la imaginación popular) que distinguen la forma de hablar posh de la de los locutores de la BBC, quienes durante años han sido bastiones de la received pronunciation (aunque ya no tanto).

Quizás la característica más evidente del habla pija para un oyente español, sean las aes largas. Un pijo inglés, al hablar de su padre, dirá faaaaather, alargando mucho la vocal. La "a" corta, sin embargo, se convierte en casi "e": "Endrew" en vez de "Andrew". Otro rasgo del estereotipo es pronunciar house como /hais/ en vez de /haus/. El acento posh tiene también una cadencia y una entonación particular difícil de describir. Usa palabras distintivas: supper en vez de dinner (o tea), o mama y papa en vez de mum y dad. E incluso hay usos gramaticales particulares, como usar "one" para referirse a uno mismo en la frase: "one is very much delighted".

Uno puede recurrir al cine y la televisión para buscar muestras de habla pija; se me ocurre por ejemplo la película Match Point, donde el cuñado del protagonista es un ejemplo inmejorable. Pero quien no se fie y quiera un ejemplo de la vida real no tiene más que recurrir a la Casa Real británica, y sobre todo la Reina. Os dejo con su discurso navideño del año pasado.



Más información:
The accent that dare not speak its name, John Morrish, Independent on Sunday

jueves, noviembre 22, 2007

Dear Old Blighty

Blighty es una palabra muy curiosa. Es un término cariñoso para referirse al Reino Unido popularizado por los soldados británicos durante la I Guerra Mundial, que quedó plasmado en canciones y hasta poemas. El grupo de soldados descansando en la trinchera y suspirando por volver a la "Dear Old Blighty" ha pasado a ser una de las imágenes estereotípicas de ese momento histórico. En la actualidad el término está pasado de moda pero no ha muerto del todo. A veces se usa para expresar añoranza por el país cuando se está en el extranjero

Lo más interesante es su origen. Resulta que la palabra proviene del hindú vilāyatī (विलायती), que significa "extranjero". En tiempos de la colonización británica de la India, este término lo aplicaba la población local para hablar de aquellos productos y utensilios que los británicos habían traído al subcontinente. En algún momento esta palabra debió de pasar a referirse al Reino Unido en su conjunto, y vaya usted a saber cómo acabó siendo usado por los propios británicos para referirse a su patria.

Más información:
Blighty (Wikipedia en inglés)

domingo, noviembre 18, 2007

To beer or not to beer

El puente de hace un par de fines de semana lo pasé en Bristol. Con unos amigos, fuimos a un pub que no conocía: el Hillgrove Porter's Store, en el barrio de Kingsdown. Se trata de uno de esos pubs que gustan a los ingleses: familiar, acogedor y auténtico. Es también lo que se conoce como un pub "de barrio", o un local como dicen los ingleses. Otros pubs de este estilo que conozco en la ciudad y que me vienen a la cabeza son el Hare on the Hill (que se encuentra bastante cerca) y el Highbury Vaults. Todos ellos se caracterizan, además, por una cosa: en ellos se pueden encontrar una selección fabulosa de cervezas inglesas.

La cerveza inglesa es uno de esos gustos adquiridos con los que merece la pena dar una oportunidad. Al paladar español, la primera reacción ante una cerveza que se sirve templada y que apenas tiene presión suele ser bastante negativa. Sin embargo, haciendo un esfuerzo nos veremos recompensados entrando en un mundillo muy interesante. De hecho, pronto descubrimos que ni toda la cerveza inglesa se sirve templada ni tiene poco gas. Hay decenas de variedades distintas de cerveza, cada una con sus características.

El nombre genérico que las engloba es el de ale. Se distinguen de las lager (la clásica rubia a la que estamos acostumbrados en España) en que su fermentación se realiza a temperatura ambiente y con levaduras de fermentación alta en vez de baja. Las cervezas tipo ale no son de origen exclusivamente inglés ni mucho menos; muchas cervezas belgas son de estas características. En realidad, la cerveza rubia hoy predominante en el mundo es una invención relativamente reciente, cuyo origen data de mediados del siglo XIX.

En Inglaterra hay varios tipos tradicionales de ale, unos más comunes que otros. El más extendido, con diferencia es la bitter, variedad inglesa de la ale pálida o pale ale. Como su nombre indica, es de sabor amargo debido por la presencia del lúpulo entre sus ingredientes. Menos comunes son las mild ales, tipo de brown ale de contenido alcohólico más reducido (cerca del 4%). De color más oscuro aún, casi negro, son las porter y stout. Densas, más alcohólicas y de fuerte sabor, son bastante difíciles de encontrar en los pubs ingleses, si exceptuamos, claro está, la archiconocida Guinness, que es una variedad de stout con personalidad única. Las old ales son cervezas que han sido maduradas durante más tiempo, adquiriendo aromas más complejos. Una variedad reciente, inventada en los años 80, son las golden ales. Son más ligeras, de sabor más fresco y se suelen servir frías.

Lo que une a este conglomerado de distintos tipos (cuya clasificación no siempre es clara) es que suelen ser cask-conditioned, es decir: parte del proceso de fermentación se realiza en los mismos contenedores desde los que se sirve en los pubs. La cerveza, además, no está almacenada en ellos a presión, de modo que para servirla han de usarse los característicos grifos de cerveza ingleses, consistentes en un mango largo y erguido del cual el camarero ha de tirar repetidamente hasta llenar el vaso. Un medallón atado a su parte frontal nos dice qué tipo de cerveza contiene. Cuando el barril se acaba, el camarero habitualmente da la vuelta al medallón.

La presencia de tal variedad de cervezas ale es realmente fruto de un reciente renacimiento del interés de los británicos por sus cervezas autóctonas, impulsado principalmente por la asociación CAMRA (acrónimo de Campaing for Real Ale). Después de varios años de dominación absoluta por parte de la cerveza lager, favorecida por las grandes multinacionales cerveceras, al ser de fácil fabricación y distribución, han surgido centenares de microcerveceras de ámbito local que encuentran en pubs como los que menciono arriba la oportunidad de darse a conocer. CAMRA organizar ferias locales de la cerveza y otro tipo de actividades convencionales, pero también tiene un lado excéntrico deliciosamente inglés. Desde hace meses están librando una campaña de presión para que en los pubs las pintas se llenen hasta arriba, denunciando que gran número de veces esto no ocurre, suponiendo (según sus cifras) una estafa al consumidor de cientos de millones de libras anuales. Aunque parezca mentira, este asunto ha llegado en varias ocasiones a lo largo de los últimos años a los debates de la Cámara de los Comunes. En este acta de sesión, por ejemplo, se puede encontrar una interpelación acerca de si la espuma ha de ser tenida en cuenta a la hora de medir el volumen de la pinta de cerveza.

En España es posible encontrar cervezas inglesas en algunos comercios. Las de la cervecera Marston's son relativamente fáciles de encontrar en algunos hipermercados como Alcampo. Otros como Hipercor ofrecen más variedad. Sin embargo, no sé si soy yo, pero la cerveza inglesa en botella no me sabe tan bien como de grifo. La buena noticia es que hay locales en España (al menos, en Madrid) donde sirven cerveza inglesa. Cerca de la estación de metro de Tribunal, encontré un pub irlandés (creo que se llama Moore's) donde servían nada menos que London Pride, una de las bitter más afamadas.

miércoles, noviembre 07, 2007

Hemeroteca digital del Guardian

Hoy voy a hablar de otro medio de comunicación que estos días también anda alardeando de solera. El diario Guardian ha digitalizado su abultada hemeroteca y la ha puesto a disposición del público a través de la Red. Por un módico precio (50 libras al mes, aunque durante noviembre, como oferta de lanzamiento, cuesta la mitad) cualquiera con acceso a Internet podrá bucear en los archivos de este diario británico, cuyos orígenes se remontan nada menos que a 1820, cuando nació como "Manchester Guardian".

Las buenas noticias es que, durante lo que queda de mes, el Guardian ofrece pases gratuitos de 24 horas para poder echar un vistazo a tamaño tesoro periodístico. Hacer uso de estos pases es un poco lioso; hay que registrarse y pinchar en el enlace adecuado, que automáticamente activará el código de descuento ARCHIVEFREE. Pasadas las 24 horas hay que repetir el proceso, aunque no parece que haya límite de veces que uno puede usar el acceso gratuito (yo ya lo he probado tres veces con éxito).

Desde luego, lo primero que he hecho es echar un vistazo a las ediciones publicadas en fechas coincidentes con acontecimientos históricos importantes. Esperaba encontrarme rompedores y emocionantes titulares pero me ha defraudado: en una fecha tan señalada como el comienzo de la II Guerra Mundial hay que pasar a la página 4 para encontrar mención a los fatídicos sucesos de esos días. No sólo eso: la edición del 2 de septiembre de 1939 (derecha) muestra que el diseño de la portada del diario es prácticamente el mismo que el del primer número publicado en 1820 (izquierda). Posteriormente el aspecto fue modernizándose, aunque siempre manteniendo un aire bastante árido y aburrido, hasta 1988 que se introdujo el rompedor y característico diseño combinando el "The" en cursiva y el "Guardian" en arial negrita. Desgraciadamente, el archivo sólo alcanza hasta finales de 1975 así que no se puede abarcar toda la evolución.

La navegación por la hemeroteca es muy sencilla y práctica: las páginas se muestran tal y como aparecieron en papel, y pasando el ratón por encima se van iluminando areas de columnas que, al pinchar, aparecen ampliadas en una ventana separada.

Es fácil cansarse después de un rato: encontrar material interesante requiere esfuerzo. Para quien tenga poca paciencia, recomiendo esta sección del web donde se recogen algunos artículos destacados de la historia de este diario.

lunes, octubre 29, 2007

Today cumple 50 años

Si hay algún programa que condensa las cualidades de la BBC, tiene que ser Today. Serio, independiente, inquisitivo y combativo; pero también apoltronado y arrogante. Ayer se celebró su 50 aniversario. Comenzó a emitirse el 28 de octubre de 1957 como un espacio de actualidad (current affairs, que dicen los británicos) de tono ligero, aunque a lo largo de los años fue adquiriendo más seriedad hasta convertirse en lo que es hoy: el buque insignia de la Corporación, su programa radiofónico de más audiencia que fija diariamente la agenda informativa y política de la nación.

En la actualidad se emite de seis a nueve de la mañana, como un compendio de entrevistas, reportajes y boletines de noticias de distintos ámbitos. Puede también puede escucharse en directo y en diferido desde cualquier rincón del planeta a través de la Red (enlace). El calibre de las personalidades que han pasado por este programa es impresionante. Sin ir más lejos, hoy ha sido entrevistado en este programa el Rey Abdalá de Arabia Saudí, aunque también suelen prestar atención a personajes de bastante menos nivel. No emiten ni una sola tertulia: cuando hay que comentar noticias, sacan en antena a gente que sabe sobre la materia.

El sitio web del programa ha abierto un apartado especial sobre el aniversario repasando sus momentos más memorables. A quien quiera saber más le recomiendo este breve artículo del Independent en el que se repasa la historia del programa. También se hacen eco del acontecimiento el Telegraph (enlace) y el Times (enlace). Curiosamente, en el Guardian lo único que he encontrado es este breve editorial del sábado.

Más información:
Ana Palacio en la BBC (Parquestrit), Cómo entevistar a un primer ministro (Parquestrit), Entrevistas a contrarreloj en Today (Parquestrit)

miércoles, octubre 24, 2007

Después de usted caballero

Mi vuelta a España me está sirviendo para darme cuenta de curiosas diferencias de costumbres cotidianas en las que no me había fijado nunca. Una de ellas es la de ceder el paso a la otra persona cuando se abre una puerta. Este hábito, desde luego, también se lo encuentra uno en Inglaterra, pero ahí cuando la gente deja pasar a alguien delante suyo suele hacerlo con naturalidad, y si dejar pasar supone apartarse aparatosamente para dejar sitio al otro no se suele hacer.

En España, por contra, me encuentro que cuando alguien ofrece el paso a un acompañante suele hacerlo con cierto aire solemne, como queriendo resaltar la muestra de atención. Muchas veces, si por despiste o titubeo no aceptamos la merced y nos quedamos ante la puerta, la otra persona suele permanecer insistente cediéndonos el paso, hasta que nos damos cuenta y pasamos o le decimos de palabra o gesto que no, de ningún modo, después de Ud. caballero. Esta conducta la he observado tanto con desconocidos como entre compañeros de trabajo, aunque quizás no tanto entre amigos cercanos. En ocasiones, sobre todo con vendedores o gente de trato al público, el aplomo y diligencia con las que se empeñan en abrirnos puertas y dejarnos pasar delante rayan lo teatral.

Caso especial es cuando el objeto de la caballerosidad es una mujer. En España aún se lleva lo de dejar pasar a la dama primero, y no pocas mujeres así esperan que se las trate. Según mi experiencia, esto no se da en Inglaterra: los hombres ya no suelen aplicar con las mujeres normas de educación que no aplicarían ante otros hombres. En lugares como el trabajo, dejar pasar a una mujer delante demasiado ostentosamente o mostrarse caballeroso con ella podría incluso considerarse machista y ofensivo.

Incomprensiblemente, la obsequiosidad y educación que uno se encuentra a menudo en España ante desconocidos se esfuma completamente en la carretera, donde la gente se te cuela en las salidas sin el menor rubor, has de esperar decenas de coches antes de que alguno tenga la bondad de dejar que te incorpores, y donde poner el intermitente antes de tiempo es garantía de que el otro acelere para no dejarte pasar.

Curioseando en Internet he encontrado un puñado de artículos y discusiones intesantes sobre este tema. Un artículo de la BBC explica los hallazgos de un estudio sobre la caballerosidad ("chivalry"); más interesante son las opiniones recogidas de algunos lectores británicos, que dan una idea de lo que piensa la gente. En este foro de Word Reference se pueden leer varias opiniones sobre si los españoles solemos dejar pasar a la gente delante nuestro.

¿Qué opináis vosotros?

martes, octubre 16, 2007

Ghosts of Spain, de Giles Tremlett

Giles Tremlett es el corresponsal en España del Guardian. Hasta hace poco le tenía algo de antipatía porque una buena proporción de las noticias que firma en este diario británico, que ya de por sí no suele dar una cobertura muy extensa de lo que sucede en este país, no suelen ser sobre temas serios de actualidad sino sobre asuntos tan candentes como subvenciones para rodar porno en catalán o las luchas de los granjeros pirenaicos en contra de los osos (y por supuesto toros).

Mi imagen de este periodista, sin embargo, ha cambiado por completo recientemente. Ello a raíz de leerme su libro Ghosts of Spain, publicado el año pasado en el Reino Unido. Es un repaso de los múltiples esqueletos que, desde mediados del siglo pasado, se han ido acumulando en los armarios de los españoles. Las atrocidades cometidas por unos y otros durante la Guerra Civil; la impunidad de la que disfrutaron las de uno de los bandos no sólo durante la dictadura posterior de sino, merced al "Pacto del Olvido" acordado en la Transición, durante los sucesivos años de democracia; la corrupción desaforada en los últimos años de gobierno de Felipe González; el reinado del terror de ETA; el apogeo del nacionalismo catalán y las tensiones territoriales; el desmadre urbanístico en la costa; y el trauma producido por los atentados del 11-M: son estos algunos de los temas que Tremlett, sin despeinarse, se atreve a exponer a un público anglosajón que tiene una vaga imagen de España como país fiestero, pintoresco y caótico.

El rango de asuntos por sí solo ya da vértigo, pero es que Tremlett no sólo logra tratarlos con rigor y bastante acierto, sino que los adereza con innumerables anécdotas y disgresiones de carácter personal que le dan una gran vivacidad al texto, como cuando se enorgullece de conseguir estar presente en el parto de uno de sus hijos tras recurrir con éxito a la muy hispana práctica del enchufe. La mayoría de los asuntos que trata son en su libro son bien conocidos por la gran mayoría de los españoles, pero dedica también atención a tratar sobre ciertos temas, como la permisividad hacia la prostitución en España, que no suelen figurar en las preocupaciones de las clase parloteante española. También se permite incluir un capítulo entero sobre el lado sórdido del flamenco simplemente por la fascinación que esta música le produce.

Tremlett demuestra un conocimiento muy profundo de la realidad y el carácter español. Está familiarizado con aspectos poco conocidos del caracter hispano, como la manía por la limpieza, y es uno de los pocos ingleses que se ha dado cuenta de que el que los españoles nos echemos la siesta todos los días no es más que un mito. El motivo de ello es que el autor no es un corresponsal cualquiera; a las pocas páginas de comenzar el libro nos enteramos de que hace años decidió instalarse indefinidamente en España con su familia, de hijos ya españoles.

Quizás a ello se deba el gran acierto del libro: su tono respetuoso. Tremlett en ningún momento cae en el pecado fácil (mea culpa) de todo el que escribe sobre una cultura distinta: ridiculizar o hablar condescendientemente de sus aspectos más criticables. Esto tiene especial mérito viniendo de un inglés, para cuya raza la ironía es una función esencial de su sistema nervioso central. Desde luego, a lo largo de su libro Tremlett tiene ocasión de atacar un buen número de actitudes y vicios españoles, pero no pierde oportunidad de ponerlos en perspectiva señalando también las virtudes de nuestro pueblo, de las cuales la que más aprecia es la fortaleza de los lazos familiares y el trato que se da a la infancia.

Desde luego, no todo es perfecto en el libro. Tremlett disfruta trufando el texto de palabras españolas, que en algunos casos aportan color pero en otros son superfluas. Para un lector español el efecto es cansino; para uno inglés me imagino que confuso. Otro defecto, a mi juicio, es que el autor se entrega a la tarea de explicar todo rasgo del carácter español con tanto fervor que a veces, cuando no hay explicación posible, cae en la mera elucubración.

Pese a todo, considero que Ghosts of Spain es una obra magistral, cuyas cuatrocientas paginas se devoran con extremo interés. La buena noticia es que esta obra está traducida al español, aunque no tengo ni idea de qué tal será la edición.

Más información:
Entrevista a Giles Tremlett en ABC