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miércoles, febrero 27, 2008
Desayuno de los domingos
Fried egg (huevo frito), hash browns (tortitas de patata fritas), sausage patties (hamburguesa de salchicha), mushrooms (setas), bacon, grilled tomato (tomate a la plancha), black pudding (morcilla) y pan.
domingo, noviembre 18, 2007
To beer or not to beer
La cerveza inglesa es uno de esos gustos adquiridos con los que merece la pena dar una oportunidad. Al paladar español, la primera reacción ante una cerveza que se sirve templada y que apenas tiene presión suele ser bastante negativa. Sin embargo, haciendo un esfuerzo nos veremos recompensados entrando en un mundillo muy interesante. De hecho, pronto descubrimos que ni toda la cerveza inglesa se sirve templada ni tiene poco gas. Hay decenas de variedades distintas de cerveza, cada una con sus características.
El nombre genérico que las engloba es el de ale. Se distinguen de las lager (la clásica rubia a la que estamos acostumbrados en España) en que su fermentación se realiza a temperatura ambiente y con levaduras de fermentación alta en vez de baja. Las cervezas tipo ale no son de origen exclusivamente inglés ni mucho menos; muchas cervezas belgas son de estas características. En realidad, la cerveza rubia hoy predominante en el mundo es una invención relativamente reciente, cuyo origen data de mediados del siglo XIX.
En Inglaterra hay varios tipos tradicionales de ale, unos más comunes que otros. El más extendido, con diferencia es la bitter, variedad inglesa de la ale pálida o pale ale. Como su nombre indica, es de sabor amargo debido por la presencia del lúpulo entre sus ingredientes. Menos comunes son las mild ales, tipo de brown ale de contenido alcohólico más reducido (cerca del 4%). De color más oscuro aún, casi negro, son las porter y stout. Densas, más alcohólicas y de fuerte sabor, son bastante difíciles de encontrar en los pubs ingleses, si exceptuamos, claro está, la archiconocida Guinness, que es una variedad de stout con personalidad única. Las old ales son cervezas que han sido maduradas durante más tiempo, adquiriendo aromas más complejos. Una variedad reciente, inventada en los años 80, son las golden ales. Son más ligeras, de sabor más fresco y se suelen servir frías.
La presencia de tal variedad de cervezas ale es realmente fruto de un reciente renacimiento del interés de los británicos por sus cervezas autóctonas, impulsado principalmente por la asociación CAMRA (acrónimo de Campaing for Real Ale). Después de varios años de dominación absoluta por parte de la cerveza lager, favorecida por las grandes multinacionales cerveceras, al ser de fácil fabricación y distribución, han surgido centenares de microcerveceras de ámbito local que encuentran en pubs como los que menciono arriba la oportunidad de darse a conocer. CAMRA organizar ferias locales de la cerveza y otro tipo de actividades convencionales, pero también tiene un lado excéntrico deliciosamente inglés. Desde hace meses están librando una campaña de presión para que en los pubs las pintas se llenen hasta arriba, denunciando que gran número de veces esto no ocurre, suponiendo (según sus cifras) una estafa al consumidor de cientos de millones de libras anuales. Aunque parezca mentira, este asunto ha llegado en varias ocasiones a lo largo de los últimos años a los debates de la Cámara de los Comunes. En este acta de sesión, por ejemplo, se puede encontrar una interpelación acerca de si la espuma ha de ser tenida en cuenta a la hora de medir el volumen de la pinta de cerveza.
En España es posible encontrar cervezas inglesas en algunos comercios. Las de la cervecera Marston's son relativamente fáciles de encontrar en algunos hipermercados como Alcampo. Otros como Hipercor ofrecen más variedad. Sin embargo, no sé si soy yo, pero la cerveza inglesa en botella no me sabe tan bien como de grifo. La buena noticia es que hay locales en España (al menos, en Madrid) donde sirven cerveza inglesa. Cerca de la estación de metro de Tribunal, encontré un pub irlandés (creo que se llama Moore's) donde servían nada menos que London Pride, una de las bitter más afamadas.
martes, julio 03, 2007
De mal café
Poco tienen que ver las actuales cafeterías inglesas con las antiguas coffeehouses. El gusto por el café, sin embargo, sí que parece está renaciendo. En las estanterías de los supermercados es fácil encontrar una soberbia selección de distintas variedades de cafés: colombiano, costarricense, etíope, de Java... Una oferta mucho mayor que en España, donde es difícil encontrar nada más sofisticado que café de mezcla torrefacta de Saimaza o Marcilla. Y, sin embargo, los cafés que sirven en las cafeterías españolas me saben infinitamente más ricos que en Inglaterra, vaya Ud. a saber por qué motivo. Precisamente el otro día leía un interesante artículo del suplemento gastronómico del Observer (enlace), en el que se critica como se prepara el café en el Reino Unido. Coincido plenamente con el autor en su desesperación por esa manía que tienen las cafeterías de este país de servirte tazas de tamaño elefantiásico llenas de "leche caliente con sabor a espresso".
Ahora, en España, no me puedo quejar de falta de café: el del desayuno, el de media mañana, el de después de comer y, a veces, el de por la tarde. Más ricos y más baratos que en el Reino Unido, aunque todavía no he encontrado ningún sitio donde cuesten 80 céntimos. Esos precios sólo deben de tenerlos en los sitios de beneficencia, para la gente necesitada.
Más información:
How's your crapuccino? (The Observer)
Coffeehouse (Wikipedia en inglés)
sábado, junio 02, 2007
The Food Hall
Ya en la caja, charlé un poco con el dependiente inglés. Me dijo que el negocio tiene éxito, y que su clientela consiste en ingleses expatriados y españoles que, como yo, han pasado tiempo viviendo en Inglaterra.
La experiencia de visitar esta tienda fue un poco agridulce. La verdad es que me sentí un poco patético, peregrinando a ese triste rincón perdido de las afueras de Sanse para completar mi despensa con un puñado de productos que hace apenas semanas formaban parte de mi dieta rutinaria, pero que ahora se han convertido en exquisiteces que hay que pagar a precio de oro.
Enlace:
The Food Hall
Postdata: Después de mi visita a The Food Hall me acerqué al nuevo centro comercial Plaza Norte. Si no lo digo reviento: he visto pocos sitios más horteras y de peor gusto que este grandilocuente pastiche arquitectónico rebosante de mármol, molduras doradas, columnas griegas, volutas y (¡Dios mío!) obeliscos egipcios (ver foto).
sábado, mayo 26, 2007
Mars bars
La primera vez que visité Inglaterra, una de las cosas que más me sorprendió fue la variedad de tentempiés de chocolate a la venta en este país. Se podían encontrar, bajo exóticos nombres y atractivas envolturas, chocolatinas rellenas de galleta, barquillo, cacahuetes, caramelo, coco, o alguna combinación de los anteriores.
La reina de todas ellas, sin duda, es la Mars Bars. Fue introducida en el Reino Unido en los años treinta proveniente de EE UU, y setenta años después es uno de esos productos de consumo cuya popularidad ha sido tan grande que ya hace tiempo forman parte de la cultura popular de los británicos.
Por esto, cualquier noticia sobre esta marca suele levantar bastante curiosidad. La semana los medios de comunicación dieron cobertura al sucedido de que la empresa que fabrica estas chocolatinas había tenido que dar marcha atrás en su decisión de emplear cuajo en su fabricación, que al ser un ingrediente de origen animal había provocado protestas de grupos de consumidores vegetarianos. Hace unos años, la barra Mars también saltó a las noticias cuando cambió su eslogan de toda la vida "A Mars A Day Helps You Work Rest And Play" por "Pleasure you can't measure", en un intento de atraerse el mercado femenino, que es el que manda en el mundo de las chocolatinas (es curioso como en el Reino Unido los anuncios de este tipo de productos siempre están protagonizados por mujeres). También se modernizó la envoltura e incluso la receta para hacerla menos pesada.
La barra Mars no sólo forma parte del patrimonio de cultura popular, sino que es protagonista de los recuerdos de muchos británicos. He estado mirando en el archivo de memoria popular de la II Guerra Mundial de la BBC, y me ha sorprendido el número de testimonios recogidos en los que la protagonista es esta humilde chocolatina.
También forma parte de la gastronomía. He encontrado varias recetas que se preparan con barras Mars. De estas, la más increíblemente disparatada de todas es sin duda alguna es la ya famosa "Deep Fried Mars Bars" o "barra Mars rebozada". Como su nombre indica, se prepara friendo en una freidora la chocolatina cubierta de una costra de rebozado. En Inglaterra no la he visto en ningún lado, pero por lo visto está especialidad está bastante extendida en Escocia (suena a leyenda urbana, ¡pero es verdad!), donde se puede encontrar en algunas tiendas de fish and chips (ver video). Los ingleses suelen utilizar este ejemplo para reírse de que los escoceses comen aún peor que ellos.
Más información:
Mars Bar (The Guardian), Mars backs down but vegetarians left baffled (The Guardian), Mars bar (Wikipedia en inglés), Short and sweet (The Guardian, Way of the world (Daily Telegraph), Traditional Scottish Recipies: Crispie Mars Bar, Deep Fried Candy Bars: Scotland's worst food? (National Geographic)
Por esto, cualquier noticia sobre esta marca suele levantar bastante curiosidad. La semana los medios de comunicación dieron cobertura al sucedido de que la empresa que fabrica estas chocolatinas había tenido que dar marcha atrás en su decisión de emplear cuajo en su fabricación, que al ser un ingrediente de origen animal había provocado protestas de grupos de consumidores vegetarianos. Hace unos años, la barra Mars también saltó a las noticias cuando cambió su eslogan de toda la vida "A Mars A Day Helps You Work Rest And Play" por "Pleasure you can't measure", en un intento de atraerse el mercado femenino, que es el que manda en el mundo de las chocolatinas (es curioso como en el Reino Unido los anuncios de este tipo de productos siempre están protagonizados por mujeres). También se modernizó la envoltura e incluso la receta para hacerla menos pesada.
Más información:
Mars Bar (The Guardian), Mars backs down but vegetarians left baffled (The Guardian), Mars bar (Wikipedia en inglés), Short and sweet (The Guardian, Way of the world (Daily Telegraph), Traditional Scottish Recipies: Crispie Mars Bar, Deep Fried Candy Bars: Scotland's worst food? (National Geographic)
viernes, mayo 18, 2007
La patata de la juventud
Mis primeros días en España me están deparando joyas como la que muestra esta foto:
Al margen de lo impagable de que la bolsa esté decorada con la foto de los hijos del propietario de la fábrica de patatas (es un suponer), algo que me llama la atención es lo distinto que es el enfoque en España y en Inglaterra al vender productos de alimentación de "pequeña escala".
Mientras que en España hay un nicho muy respetable para comestibles de producción local, como las patatas fritas de la foto u otros productos básicos como el pan de molde o las galletas, que se pueden encontrar en grandes superficies como Carrefour, en Inglaterra casi todos lo que se vende en supermercados o tiendas de barrio son o bien artículos de marcas conocidas o bien marcas blancas. No tengo mucha idea del funcionamiento de la industria de la alimentación, pero sospecho que es a través de estas marcas blancas que la industria local británica pequeña y mediana vende sus productos.
Al mismo tiempo, me da la impresión de que en el Reino Unido la industria alimenticia "independiente" es mucho más dinámica y ambiciosa que en España. Continuamente surgen proyectos con vocación de crecimiento. Marcas como Innocent han logrado hacerse con el 62% del mercado de smoothies en menos de diez años desde su lanzamiento (algo comprensible, ya que están buenísimos; a ver si los traen pronto a España). Otros ejemplos de negocios de éxito que han surgido "de la nada" recientemente son los yogures Yeovalley y las sopas Covent Garden, ambos productos también de calidad excelente. Puede que esté equivocado, pero no se me ocurre ningún ejemplo de algo equivalente en España. La innovación en productos comestibles parece realizarse principalmente dentro de los grandes conglomerados de la industria.
También es curiosa la diferencia entre la forma de vender en España y en el Reino Unido. Cualquiera de las marcas que menciono más arriba (Innocent, Yeovalley, Covent Garden) tienen una imagen muy cuidada. Innocent incluso ha marcado tendencias con una imagen de marca y un etiquetado sencillos y desenfadados, estilo que ha sido muy imitado en los últimos años. En España, sin embargo, tenemos apego al empaquetamiento monocromo y al diseño anticuado.
Mientras que empresas como Burts Chips, surgida recientemente a raíz de la explosión en el mercado de las patatas fritas "premium", venden sus productos en bolsas de aspecto moderno y diseño rompedor (y con trucos de márketing como poner en la bolsa el nombre de la persona que las fabricó), en España marcas "independientes" de patatas fritas como Vicente Vidal siguen abonadas a la imagen casposa (que, yo que sé, a lo mejor funciona). Puestos a ser cutres, me quedo con el indescriptible diseño de Frugo Sur, "La patata de la juventud".
Al margen de lo impagable de que la bolsa esté decorada con la foto de los hijos del propietario de la fábrica de patatas (es un suponer), algo que me llama la atención es lo distinto que es el enfoque en España y en Inglaterra al vender productos de alimentación de "pequeña escala".
Mientras que en España hay un nicho muy respetable para comestibles de producción local, como las patatas fritas de la foto u otros productos básicos como el pan de molde o las galletas, que se pueden encontrar en grandes superficies como Carrefour, en Inglaterra casi todos lo que se vende en supermercados o tiendas de barrio son o bien artículos de marcas conocidas o bien marcas blancas. No tengo mucha idea del funcionamiento de la industria de la alimentación, pero sospecho que es a través de estas marcas blancas que la industria local británica pequeña y mediana vende sus productos.
jueves, abril 05, 2007
Una de bravas
Últimamente, un nuevo plato español se ha incorporado al exclusivo club de recetas españolas conocidas en el Reino Unido: las patatas bravas. Desde hace poco las he empezado a encontrar en algunos restaurantes y bares modernillos. Incluso ya empiezan a vender en los supermercados la salsa preparada, como muestra la foto (tomada en un Sainsbury's el finde pasado).
lunes, marzo 12, 2007
El día de la Marmite
Llevo ya seis años viviendo en Inglaterra pero sigo teniendo experiencias iniciáticas: el sábado pasado probé por primera vez Marmite, uno de los comestibles más peculiares del Reino Unido. Hacía semanas que había comprado un frasco pequeño en el supermercado, convencido de que ya era hora de pasar por el trance, pero hasta anteayer no me atreví a tomarlo, intimidado por el aspecto dudoso y la fama de este mejunje.
El Marmite es extracto de levadura, muy parecido al que se obtiene como subproducto de la elaboración de la cerveza. Es una pasta de color marrón oscuro, textura caramelosa, y un fuerte olor punzante, que suele tomarse untada en tostadas o galletas saladas. Esta marca comenzó a comercializarse a principios del siglo XX, aunque no se hizo popular hasta unas décadas más tarde con el descubrimiento de los efectos beneficiosos de las vitaminas, de las que este alimento es rico. Se convirtió entonces en una de estas comidas que las madres dan a sus hijos para que crezcan saludables, y fue también componente importante de la dieta de los soldados durante las dos guerras mundiales. En la actualidad, la marca es propiedad de la multinacional Unilever.
Todo el mundo, incluso la misma publicidad de la marca, dice que el marmite es una de esas cosas para las que no hay término medio: o te encanta o la odias. Sospecho que esto es debido a que es un alimento de estos que te obligan a tomar cuando eres pequeño, de modo que los británicos a quien les gusta sienten hacia él un cariño similar al que los españoles sentimos hacia la nocilla o el colacao, mientras que a quienes no les gusta recuerdan con amargura las regañinas de sus padres cuando no se lo querían comer de pequeños.
En mi caso, que no tengo este trasfondo emocional, probar marmite no ha levantado en mí ninguna pasión. Aunque tampoco me he quedado con dudas: mi primera impresión ha sido que sabe a rayos. Tiene un sabor entre amargo y salado con un regusto tostado. Sin embargo, tiene pinta de ser uno de esos gustos adquiridos (un acquired taste que dicen los ingleses): con suficiente insistencia quizás lograra acabar cogiéndole afición. La cuestión es si merece la pena.
Más información:
Marmite (entrada sorprendentemente detallada en la Wikipedia en español), Marmite (Wikipedia en inglés), Historia de Marmite (ilovemarmite.com), Marmite: sitio web oficial
Todo el mundo, incluso la misma publicidad de la marca, dice que el marmite es una de esas cosas para las que no hay término medio: o te encanta o la odias. Sospecho que esto es debido a que es un alimento de estos que te obligan a tomar cuando eres pequeño, de modo que los británicos a quien les gusta sienten hacia él un cariño similar al que los españoles sentimos hacia la nocilla o el colacao, mientras que a quienes no les gusta recuerdan con amargura las regañinas de sus padres cuando no se lo querían comer de pequeños.
Más información:
Marmite (entrada sorprendentemente detallada en la Wikipedia en español), Marmite (Wikipedia en inglés), Historia de Marmite (ilovemarmite.com), Marmite: sitio web oficial
viernes, febrero 23, 2007
Paella los martes
lunes, febrero 12, 2007
Té quiero (y II): el té en la Inglaterra de hoy
¿Y cómo se acompaña el té? Los ingleses suelen tomarlo con leche (white tea) y azúcar, aunque mucha gente lo toma solo (black tea). Aunque parezca mentira, el orden en que se sirven ambos líquidos es importante. La gente lleva discutiendo desde hace décadas cuál es la forma más conforme con la etiqueta, pero desde el punto de vista científico, lo correcto parece ser echar primero la leche y luego el té. Esto se debe a que las proteínas de la leche se desnaturalizan a altas temperaturas, efecto que no es tan acusado cuando se vierte el té después de la leche. La Royal Society of Chemistry tiene publicada una nota de prensa en la que se habla de este fenómeno y se da cierto número de recomendaciones para preparar el mejor té. No es esta la única fuente de autoridad que se puede encontrar acerca de la preparación del té: quien se fíe más de las letras que de las ciencias puede acudir a este artículo de George Orwell explicando cuál es la mejor manera de preparar el té.
Más información:
Té quiero (I): Historia del té en el Reino Unido (Parquestrit), Tea Council
jueves, febrero 08, 2007
Té quiero I: historia del té en Inglaterra
Fue a partir de mediados del siglo XIX y durante todo el siglo XX que el té se convirtió en un rasgo esencial de la cultura británica, abarcando todas las clases sociales. Durante las dos guerras mundiales, el gobierno británico puso el comercio y la venta de té bajo su control, considerándola una mercancía muy importante para mantener la moral de la población. En los años cincuenta, el consumo de té vio una última revolución: la introducción de las bolsitas, que hicieron que la preparación de esta bebida se hiciese más sencilla aún.
Próxima entrada: el té en la Inglaterra de hoy
Referencias:
History of Tea (The Tea Council),
La cultura del té en el Reino Unido y sus antiguas colonias (Wikipedia en inglés),
Etiquetas:
comida y bebida,
historia,
vida cotidiana
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