jueves, septiembre 28, 2006

Pasándoselo pirata

Parquestrit, como siempre, a la última hora. El pasado 19 de septiembre se celebró el "International Talk Like a Pirate Day", es decir, "Día Internacional De Hablar Como Un Pirata". En su momento se me pasó hablar del tema, pero hoy he desubierto en Pixel y Dixel este vídeo buenísimo y me veo obligado a comentarlo, aunque sea con retraso:



En castellano no existe ninguna jerga de piratas. Cuando en alguna película o libro se quiere caracterizar a un personaje como pirata, se suele recurrir a un lenguaje anticuado aderezado con unas pocas expresiones características ("¡rayos y centellas!", "¡marineros de aguadulce!", etc). En inglés, sin embargo, el habla piratesca tiene personalidad sorprendentemente definida, y una serie de rasgos concretos muy característicos, no sólo de vocabulario sino incluso de gramática. El video de arriba lo explica muy bien; para más detalles sugiero echar un vistazo aquí.

Desde luego, esta jerga piratesca no tiene pinta de tener mucha base histórica. Me imagino que se habrá desarrollado a partir de películas y libros de aventuras como "La Isla del Tesoro" o "Peter Pan". En estos días las historias de piratas no son tan populares como antes, pero su lenguaje sigue vivo como habla cómica a lo chiquitistaní. Es una lástima que en castellano no tengamos nada parecido, ya que nos impide captar toda la gracia en pelis como "Piratas del Caribe" o "Dodgeball" (con su memorable Steve el pirata).

Más información:
Talk Like A Pirate Day, Talk Like a Pirate (Wikipedia)

lunes, septiembre 25, 2006

Memoria histórica

En España últimamente se habla mucho de memoria histórica, etéreo concepto que inevitablemente se ha convertido en otro frente de batalla más en las luchas rastreras entre las distintas tribus políticas y mediáticas. Como ocurre tantas veces en España, en vez de limitarnos a debatir medidas o iniciativas concretas, la discusión se realiza en la elevada esfera de lo abstracto, donde cada uno entiende las cosas como le viene en gana.

España no es, desde luego, el único país que ha descubiero la importancia de tener presente el pasado. En el Reino Unido la memoria tiene mucha importancia en la conciencia colectiva. Remembrance Day, fecha en la que se recuerda a los caídos en las dos grandes guerras mundiales del siglo pasado, es una celebración a la que se le da mucha importancia todos los años.

En esta onda, hace poco descubrí una iniciativa muy intersante de la BBC. Han reunido en un sitio web los testimonios de miles de personas sobre sus vivencias durante la Segunda Guerra Mundial. He estado hojeando por algunas de las páginas y hay historias verdaderamente fascinantes. He sentido gran admiración por el pueblo británico, que supo sobrellevar con entereza los duros años de sitio, sometidos a bombardeos y carestías de todo tipo. Desde luego, de cara a sacar lo mejor de sí mismos tenían la suerte de que se enfrentaban a un enemigo exterior, en vez de matarse unos a otros cruelmente.

Sería fantástico que en España se llevase a cabo una iniciativa similar, que se pidiese a la gente que contase sus experiencias durante la Guerra Civil o la posguerra, y que éstas fuesen reunidas en un archivo accesible al público. Es mejor redescubrir este negro episodio de nuestro pasado por el testimonio de ciudadanos de a pie que a través de nuestros políticos y opinadores profesionales.

Enlace:
WW2 People's War (BBC)

domingo, septiembre 24, 2006

Dogtanian and the Muskehounds

El sábado me lleve una gran sorpresa al encontrarme con esto en una tienda de discos y DVDs:

No tenía ni idea que esta serie de dibujos animados se hubiese distribuido por el mundo anglosajón. Y además con relativo éxito: he descubierto con asombro varias páginas web en inglés de fans de la serie. Hay incluso entrada en la Wikipedia, donde dice algo que no sabía: que aunque fue creada por el estudio español BRB International, fue realizada en Japón. Otra cosa curiosa es que la actriz británica Prunella Scales (la de los anuncios de Tesco) colaboró en la versión inglesa dando voz a la Reina de Francia. Siguiendo mis pesquisas he encontrado en YouTube la entrada de la serie en su versión inglesa:

También se puede encontrar en japonés, aunque la música es distinta.

martes, septiembre 19, 2006

El retorno de Jamie Oliver

El año pasado ya escribí sobre Jamie Oliver, que había dejado los programas de cocina para protagonizar una serie de televisión documental más comprometida, "Jamie's School Dinners", en la que en varios episodios se muestran los esfuerzos de este chef estrella por mejorar la alimentación de los alumnos de un número escogido de colegios de primaria.

La serie fue un éxito tremendo, estimulando la inquietud de la sociedad británica por la alimentación de sus colegiales y forzando al Gobierno a responder en el debate. Ayer pusieron por la tele "Jamie's Return To School Dinners", donde Jamie vuelve para comprobar si la campaña que puso en movimiento de mejorar la dieta de los chavales avanza a buen ritmo.

Borja habla muy bien de ello hoy en esta entrada de su blog, así que no añadiré más. Salvo una cosa: programas como este demuestran que es posible hacer televisión que combine innovación, entretenimiento, compromiso social y que sea éxito de audiencia. Lo podrido del panorama televisivo español, por tanto, no tiene excusa.

Enlace:
Vuelve Jamie (Reciclando Palabras)

sábado, septiembre 16, 2006

Ryanair

Hace pocas semanas, tuvo bastante repercusión en los medios españoles la noticia de cómo a la aerolínea Ryanair le había salido el tiro por la culata al intentar un golpe publicitario de pocos escrúpulos. Esta compañía de vuelos baratos había prometido billetes gratis a quienes acudiesen a una concentración en Barcelona en contra de Iberia. La asistencia fue mayor de la esperada y no se pudieron repartir vuelos suficientes para todos, de modo que los manifestantes mercenarios cambiaron el blanco de sus iras por la compañía irlandesa, formándose un tumulto que obligó a la policía a intervenir y en el que la responsable de la empresa debió de pasar un mal rato.

Ryanair no es una compañía que me caiga muy simpática, y sentí una gran alegría maliciosa al leer la noticia. En el Reino Unido, las prácticas chocantes y mezquinas de esta aerolínea aparecen en la prensa con regularidad. El año pasado Ryanair fue condenada a pagar una indemnización a un discapaticado al que se le había obligado a pagar 18 libras por usar una silla de ruedas para acceder al avión. Meses antes, también tuvo gran eco en la prensa la prohibición a los empleados de la empresa de usar cargadores de móvil en el trabajo. Los trabajadores de Ryanair, también se supo, tienen que comprarse sus propios uniformes y pagarse los cursos de formación. El furor ahorrador de la compañía hace que hayan eliminado los bolsillos de los asientos y que desde hace poco cobren por cada pieza de equipaje facturada. La fantochada más reciente en la que se ha embarcado Michael O'Leary, el excéntrico presidente de la compañía, ha sido demandar al Gobierno británico por las medidas de seguridad extraordinarias que mandó introducir en los aeropuertos después de que, el mes pasado, se abortase un compló terrorista para hacer explotar varios aviones durante el vuelo (suceso del cual Ryanair intentaron sacar tajada, por cierto).

Yo he volado en tres ocasiones con Ryanair. En dos ocasiones fue con billetes realmente baratos: 1 penique por un vuelo a Trieste, y 20 libras por volar a Eindhoven (sin incluir las 20 libras de tasas de aeropuerto). El año pasado volé desde Bristol a Dublín, y aunque no fue por una ganga como las anteriores el vuelo me salió bastante barato. En cuanto a la experiencia, en honor a la verdad en ninguna de las ocasiones fue mala. Los aviones eran de segunda mano y de aspecto bastante destartalado, y el ambiente general era de cutrerío poco disimulado, pero por lo demás el trato fue correcto y no sufrí retrasos ni complicaciones. En suma, mucho mejor que la experiencia habitual en un vuelo de Iberia.

Sin embargo, la obsesión enfermiza de Ryanair por abaratar costes me hace sentir bastante desconfiado. Es sólo cuestión de tiempo que esta racanería acabe haciendo mella en la seguridad de los vuelos. Prefiero mil veces Easyjet, que aunque no ofrece precios tan desquiciadamente baratos, tiene un aire de eficiencia, cortesía y seriedad que me deja mucho más tranquilo cuando vuelo con ellos.

Fuentes:
Una campaña publicitaria de Ryanair en Barcelona provoca las protestas
de centenares de personas (La Vanguardia)
, Ryanair Loses Disability Ruling (BBC), Ryanair's latest cut on costs: staff banned from charging phones (Guardian), Luggage 'ban' for Ryanair flyers (BBC), Ryanair demanda 4,7 millones al Gobierno británico por el caos aéreo (El País)

martes, septiembre 12, 2006

Greñas

Ayer, cuando salía de casa para ir a hacer la compra del emigrante, horas antes de coger el vuelo de vuelta a Bristol, coincidí con el recreo del colegio de al lado, y me di cuenta de lo viejo que soy. La acera estaba llena de adolescentes paseando o sentados en los bancos, y me encontré, como vulgar abuelo cebolleta, escandalizado por el aspecto de muchos de ellos, sobre todo el de los chicos. No tengo problema con los pendientes, los tatuajes o los pantalones de chándal, pero lo que realmente me chirriaba de forma casi intolerable era el nuevo peinado de moda entre la juventud: esa combinación de pelo corto por delante y melenita por atrás, a la que los más atrevidos añaden una semi-cresta.

Quizás la alergia que siento hacia este peinado sea por influencia británica. En el mundo anglosajón, este corte de pelo tiene nombre específico. Se llama mullet, y posiblemente sea considerado el rey de los peinados ridículos. Recientemente, en mi oficina, comenzó a trabajar un tipo algo raro y el comentario general fue "Oh my God -- he's got a mullet!". En la Wikipedia se puede encontrar una entrada en la que se explica la presencia en la cultura popular de este peinado. Otros sitios muy interesantes y que demuestran el pitorreo que genera este indescriptible corte de pelo son Mullet Madness, Mullets Galore o Rate My Mullet. También recomiendo este divertidísimo artículo del Observer.

El deber patriótico debería obligarme a difundir esta información por España como fuese para evitar el ridículo internacional de los jóvenes cuando viajen fuera del país, pero me temo que es demasiado tarde, y que este peinado ha alcanzado ya la corriente general: en el mundial de fútbol pude ver varios jugadores españoles, como Fernando Torres, luciendo ominosos mullets. Y por si hay alguien que lo dude, el que también Santiago Cañizares lo haya escogido para su último look es una suficiente prueba de que este corte de pelo es una autentica calamidad.

miércoles, septiembre 06, 2006

Terrazas

Estoy en Madrid apurando los últimos días del verano, en medio de una inesperada ola de calor. Al principio me alegré de poder volver a vestir bermudas y chanclas, después de lo frustrante que ha sido el agosto en Inglaterra, pero este perpetuo estado de sudor no ha tardado en volverse insoportable. Lo mejor es que estos días estoy pudiendo disfrutar de uno de mis protagonistas favoritos del verano español: las terracitas.

En el Reino Unido es difícil encontrar bares o pubs con terraza, sobre todo fuera de Londres. A veces alguna cafetería o bar se atreve a sacar un par de mesas a la calle, bien pegadas a la fachada, pero no mucho más. En lo que a beber al fresco se refiere, lo típico en Inglaterra son los beer gardens. Se trata de jardines o patios, normalmente en la parte de atrás del pub, en los que hay unas cuantas mesas rectangulares con bancos para sentarse cuando hace bueno. A veces puede encontrarse alguna incongruente sombrilla. En los días de sol y calorcito suele ser muy agradable sentarse a tomar algo en estos sitios, pero de algún modo en ellos nunca siento la sensación de gozo que suelo experimentar en las terracitas madrileñas. Quizás sea el no sentir el bullicio de la ciudad a mi alrededor contrastando con el momento de relajo, sentado con los amigos. O quizás los desnudos y generalmente destartalados bancos de madera de los pubs me resultan más pobres y sin vida que esas mesas redondas de metal equipadas con su dispensador de servilletas y su cenicero, típicas de las terrazas españolas.

En Bristol, más que los beer gardens, suelo preferir algunos bares o cafeterías que tienen un patio interior trasero con un puñado de mesas para sentarse. Las vistas de las partes de atrás de los edificios circundantes, con sus tuberías y tubos de ventilación al descubierto, no son muy elegantes, pero la intimidad del rincón a veces tiene su encanto. Otro sucedáneo de terraza se puede encontrar en muchos bares y restaurantes, que abren de par en par los panales acristalados de la fachada, eliminando la separación entre el interior y la calle.

Desgraciadamente, para cuando me vuelva a Bristol el lunes que viene posiblemente el clima sea ya lo suficientemente húmedo y fresco como para que me dé igual si los bares tienen terrazas o no. En realidad, los pubs ingleses se disfrutan mejor en invierno que en verano. Es en la estación fría cuando las moquetas, las chimeneas y los postres servidos calientes cobran su sentido.

domingo, septiembre 03, 2006

Campeones del mundo

Hoy, como tantos españoles, he redescubierto el baloncesto. El partido de hoy me ha hecho vibrar: por primera vez he visto a una selección española no sólo vencer en un mundial sino hacerlo rotúndamente, sin gestas agónicas ni sufrimientos. Siento, sin embargo, que no tengo ningún derecho de hacer mía esta victoria: como tantos españoles, durante más de diez años he sido totalmente indiferente a este deporte, y eso que durante mis años de bachillerato solía practicarlo bastante. Aunque quizás este anonimato que ha sufrido el baloncesto en España durante tanto tiempo haya sido positivo, evitando que haya sido asfixiado por la hipercomercialización y el acoso de los medios que han asolado el fútbol. En el encuentro de hoy se podía respirar un refrescante ambiente de deporte por el deporte difícil de disfrutar en medio el tinglado que rodea al deporte rey.

Es una lástima porque no voy a poder alardear de esta victoria ante mis compañeros de trabajo ingleses. El baloncesto es un deporte testimonial en el Reino Unido, y apenas recibe cobertura alguna en los medios de comunicación. En las calles británicas se pueden encontrar canchas para jugar, pero mucho menos que en España.

Curiosamente, lo más parecido al baloncesto que he visto en la televisión británica es el netball. Se trata de un deporte de aspecto similar pero con reglas bastante distintas. Su característica más chocante es que las canastas no tienen tabla, sino que están sujetas de un poste. El netball es un deporte principalmente femenino, y es una de las disciplinas que forman parte de los Commonwealth Games, que son una especie de juegos olímpicos organizados periódicamente entre países de la Commonwealth, es decir, antiguas colonias británicas.

Más información: Basketball in England (Wikipedia en inglés), England Basketball, Netball (Wikipedia en inglés)

jueves, agosto 31, 2006

Barcas fluviales

Barco fluvial pasando una esclusaEl lunes pasado, que fue bank holiday en Inglaterra, estuve con unos amigos en el Jolly Sailor, un pub bastante conocido cerca de Bath, en el pueblecito de Saltford. Pude disfrutar de un bread and butter pudding tremendo, sentado en la terraza a orillas del río, al lado de una esclusa. La conversación era muy animada, así que no estaba pendiente del relajante pasatiempo que es ver cómo se llena y vacía según los barcos y yates la atraviesan en un sentido y el otro. Esta esclusa en particular, además, tenía el interés de ser operada de forma manual. La mayoría de las que he visto en otros canales abren y cierran sus compuertas mediante motores; las de ésta se abrían empujándo una barra de madera.

El Reino Unido tiene una red bastante extensa de vías fluviales. Por sus ríos y canales se pueden ver barcos y yates normales, además de la ocasional canoa, pero las embarcaciones más características son las barcas fluviales estrechas (narrowboats), con su característica forma delgada y alargada, proa y popa chatas, y pintadas de colores oscuros. No estado nunca dentro de una, pero me he asomado y en su interior cuentan con todas las comodidades: literas, saloncito y cocina. Al parecer se pueden alquilar y sorprendentemente no se necesita ninguna licencia para pilotarlas. Tiene pinta de ser una idea fantástica para unas vacaciones.

Barcas atracadas en BristolSuena extravagante, pero estas embarcaciones no sólo se usan para viajar o pasar unos días de relax navegando por el río: mucha gente opta por vivir en ellas todo el año. En el puerto de Bristol se pueden ver muchos de estas barcas alargadas atracadas en el muelle, con su antena de televisión y su conexión a la red eléctrica. Tiene que ser una curiosa forma de vida. Ahora que lo pienso, quizás debería mudarme a una de ellas, para ir acostumbrándome: así cuando me vuelva a Madrid podré comprarme un botecito e irme a vivir al Manzanares. Visto como están los precios de los pisos, posiblemente será la única opción digna de vivir en la capital.

Más información: Canal boating in the UK, Canal Junction, Página web de British Waterways

lunes, agosto 28, 2006

Balloon Fiesta

Como conté hace poco, el verano es la temporada de los festivales en Bristol. Hace unas semanas contaba mi experiencia en Ashton Court. Este año, sin embargo, me he perdido otro de los más pintorescos: la Balloon Fiesta. Afortunadamente, Paulita sí estuvo y nos cuenta su experiencia en esta anotación de su blog, con vídeo incluido (enlace).

Más información:
Sitio web oficial de la Balloon Fiesta de Bristol, Globos sobre Bristol (Parquestrit)

domingo, agosto 27, 2006

Volver

Sold outEl viernes pasado estuve en el estreno de "Volver", el último trabajo de Pedro Almodóvar. El cineasta español es bastante conocido y respetado en el Reino Unido, y los lanzamientos de sus películas suelen recibir bastante publicidad. Durante la última semana he podido ver carteles anunciando el filme en algunos puntos de Bristol, algo bastante infrecuente para una película de habla no inglesa. En el Watershed, a donde fui a verla, tenían colgado el cartel de "completo" para todas las sesiones tanto el viernes como el sábado.

La cobertura que ha recibido en la prensa británica ha sido también bastante amplia. El Guardian, que ya publicó un largo reportaje sobre la película hace semanas, le otorgaba cinco rotundas estrellas en su crítica, lo mismo que el Finantial Times. El Independent y el Times también le dan una alta calificación; de los diarios serios, el menos convencido es el crítico del Telegraph.

Yo no soy un incondicional de Almodóvar, pero "Volver" me ha gustado mucho. Visualmente es una verdadera delicia. Los diálogos son divertidísimos. Penélope Cruz y el resto del reparto hacen un trabajo tremendo. La única pega que encuentro es que, aunque el argumento es bastante sólido, está desarrollado de una forma que apenas mantiene tensión alguna. El director presenta demasiadas subtramas que deja sin cerrar o converger. Mientras veía la película, me encontraba paladeando cada escena, pero poco interesado en cómo iba a acabar todo.

En cualquier caso, es difícil que "Volver" no sea un bombazo en el Reino Unido (todo lo bombazo que una película subtitulada puede ser, claro está). Al margen de su calidad, ofrece una imagen de lo español tan pintoresca que es imposible que los británicos no se enamoren de ella.

jueves, agosto 24, 2006

El mito de la siesta

Ya he comentado en alguna ocasión en este blog mi fastidio por un defecto de la prensa británica: lo alegremente que recurren a tópicos y estereotipos al hablar de gentes otros países, sin apenas rigor o seriedad. Ayer, mientras leía el periódico en el avión, de vuelta a Inglaterra después de pasar unos días en el norte de España, me encontré con un desagradable ejemplo de lo anterior gracias a la sección "Revista de Prensa" de El País. Se trata de un extracto de un editorial del Finantial Times sobre la reducción de jornada laboral, en el que se comenta el paradójico resultado de que, según una encuesta, los trabajadores de muchos países están en contra de que se limite por ley el número de horas de trabajo. España resulta ser la excepción, ante lo cual el diario financiero británico afirma sin despeinarse que "esto puede deberse a que los españoles consideran que su trabajo ya es lo suficientemente duro por la carga psicológica adicional de tener que volver al tajo después de la siesta ". Si el encargado de haber escrito dicho editorial hubiese sido menos vago quizás hubiese podido sustituir esta gracieta por una explicación real de por qué los españoles queremos trabajar menos horas.

He de decir que, por lo que yo he notado, entre los británicos los españoles no tenemos fama de vagos, pero una cosa que es imposible quitarles de la cabeza es el convencimiento de que todo español se echa la siesta después de comer. "¿Por qué si no cierran todos los sitios durante al mediodía, si no?", me preguntan. Yo siempre les digo que lo que ocurre es que las comidas suelen durar más, y que la mayoría de la gente no tiene la suerte de poder echarse un rato (yo al menos no conozco a ningún afortunado que lo haga), pero no hay manera de que me crean.

jueves, agosto 17, 2006

Pimm's

Si hay una bebida veraniega por excelencia en Inglaterra es el Pimm's Nº 1, que casi todo el mundo llama "Pimm's" a secas. Se trata de un licor basado en la ginebra de un característico color cobrizo. Se suele tomar bien fresquito combinado con lemonade, bebida con sabor a limón pero que es más parecida a la gaseosa que a la limonada española. Así mezclado tiene un sabor algo dulzón pero muy refrescante. Es muy típico de tomar en barbacoas y picnics; en muchos pubs te lo sirven en jarras para que te lo tomes en la terraza.

Otro trago típico de estos meses es el shandy, que no es más que cerveza con lemonade. No soy muy fan de esta bebida, que me sabe demasiado empalagosa: prefiero las claras españolas.

Más información: Pimm's (wikipedia en inglés), Sitio web oficial de Pimm's

lunes, agosto 14, 2006

Do it for England

Do it for England

Condones con la bandera inglesa, ideales para meter muchos goles. Vistos anteayer en el supermercado.

viernes, agosto 11, 2006

Despedidas de solteros

Hoy lo suyo sería hablar del espeluznante golpe terrorista que las fuerzas de seguridad británicas (¡benditas sean!) han logrado frustrar, pero no tengo nada interesante que comentar sobre ello, así que voy a dedicar la entrada de hoy a hablar de un tema más alegre que he encontrado en 5 de Redland Park: las despedidas de soltería.

En España este tipo de fiestas se han hecho bastante populares en los últimos años, pero aún están lejos de ser lo elaboradas que son en el Reino Unido. Hen´s party en TenbyPaulita pinta una buena estampa de cómo es una despedida de soltera a la inglesa, en inglés hen party (literalmente, "fiesta de gallinas": una descripción extremadamente apropiada). En Bristol es rara la noche de fin de semana que no se ve por las zonas de bares uno o varios grupos de mujeres (no siempre jóvenes) vistiendo el mismo disfraz, casi siempre tirando a picante: conejitas de Playboy, diablesas, colegialas o enfermeras. La novia suele ser fácil de reconocer por el cartel con la "L" roja, el mismo que llevan los conductores novatos en el coche, y a veces un velo blanco de traje de novia.

Las despedidas de soltero, por otro lado, son las stag nights (stag significa "ciervo", a qué vendrá eso). En este caso los participantes no suelen ir disfrazados, de modo que son más difíciles de reconocer. Nunca me he visto metido en una de ellas así que desgraciadamente no tengo mucho que decir (seguro que alguno de los lectores de este blog sí que ha estado en una y puede contarlo en los comentarios). El encargado de organizarlas es el padrino de la boda o best man, que en el Reino Unido suele ser un amigo cercano del novio.

Últimamente la moda es alargar la fiesta todo un fin de semana y organizar stag o hen weekends. Mucha gente los pasa en los centros neurálgicos que el Reino Unido tiene para este tipo de fiestas (Nottingham, Blackpool, Edinburgo), pero últimamente con la aparición de los vuelos baratos los británicos se están acostumbrando a irse fuera del país a sitios como Praga, Barcelona o Dublín. El año pasado pasé un fin de semana en esta última ciudad, y paseando de noche por el barrio de Temple Bar lo encontré absolutamente infestado de grupos de despedidas de soltero y soltera. Madrid parece que de momento está al margen de esta plaga, pero las últimas veces que he estado he empezado a ver grupos de inglesas chillonas merodeando por los alrededores de la Puerta del Sol. Temblad, madrileños, la que se os viene encima.

lunes, agosto 07, 2006

Gazpachito

El otro día en el Tesco del barrio me llevé una gran sorpresa al toparme con esto:
Gazpacho

¡Una marca británica vendiendo gazpacho en brik! El que en el empaquetado se afirmase "un sabor fantástico servido frío o caliente" (¿caliente?) me desconcertó algo, pero no pude resistir la tentación de comprarlo.

Lo probé, y aún más sorprendentemente, ¡estaba buenísimo! Luego me enteré que "New Covent Garden Food Company" es una marca relativamente conocida por la calidad de sus sopas envasadas, algo caras, eso sí. Yo nunca he sido un gran fan del gazpacho, plato que las pocas veces que lo he tomado me ha sabido demasiado fuerte, pero en este caso el sabor era suave, nada artificial y por supuesto fresquito.

Desgraciadamente, en la etiqueta se puede leer "Soup of the Month", lo cual sin duda indica que se trata de una "serie limitada" que no durará mucho. Espero que haya existencias al menos hasta el final del verano. Siendo esto Inglaterra, no es que quede mucho para ello.

viernes, agosto 04, 2006

¿Has tenido suficiente de Inglaterra?

El otro día me pusieron este folleto publicitario en el coche.
Had enough of England?
De una empresa británica de compra de viviendas en España y otros países del sur de Europa.

martes, agosto 01, 2006

Emigrados en Londres

Xesús Fraga es uno de los lectores habituales de este blog, y es escritor. Hace unas pocas semanas terminé de leer su primera obra en castellano. "A-Z: Emigrados en Londres", (Editorial Témpora, colección Tropismos) es un libro de cuentos en el que el hilo conductor es el Londres de los emigrantes. Los protagonistas de sus distintas historias son gallegos que, por unas u otras circunstancias, han recabado en la capital británica, de forma temporal o permanentemente. El mundo en el que se mueven no es el de la emigración despreocupada de quien se va por la aventura o para mejorar el inglés, sino de la de quienes, por diversos motivos, toman la dura decisión o se ven forzados de reconstruir su vida, desde los peldaños más humildes, en un país extranjero. Con este trasfondo, los cuentos tratan los temas más diversos, casi siempre bien pegados a lo cotidiano: el emigrante que sueña con enriquecerse con las apuestas, el joven apasionado del graffiti que sueña con pintar un vagón del metro, las amistades que se hacen paseando por los parques.

Lo que más me ha gustado de esta obra es su intensidad emocional, potenciada por los pequeños capítulos que, intercalados entre las historias más largas, narran episodios autobiográficos de la infancia del autor. También he disfrutado de muchos momentos de simpatía, cuando el libro describe sentimientos y situaciones que yo mismo he vivido o en las que me he fijado. En realidad, mi experiencia como expatriado está más cercana a lo que más arriba describo como "emigración despreocupada". Por eso he encontrado muy interesante leer sobre el aspecto menos glamuroso o inofensivo del fenómeno migratorio.

En definitiva, un libro que recomiendo. Me siento muy halagado de que su autor sea lector de este blog. Soy afortunado de disfrutar de una audiencia pequeña pero ilustre, y no sólo lo digo por Xesús: el otro día descubrí que Borja y Nacho fueron en el pasado avezados locutores de radio.

sábado, julio 29, 2006

Restos de verjas

restos de antigua verja victorianaUna de las curiosidades que se puede encontrar paseando por las calles de Bristol son algunos muretes recorridos en su parte superior de salientes chatos de metal. Se trata de las marcas de antiguas verjas victorianas de hierro que fueron retiradas durante la II Guerra Mundial para su refundición y uso en la industria bélica. La mayoría fueron repuestas posteriormente, pero los restos de las que no aún permanecen en muchos lugares, bordeando parques, iglesias o cementerios.

martes, julio 25, 2006

Ashton Court Festival

PanorámicaEstamos ya en pleno verano y llega la sucesión de festivales que se celebran en Bristol durante estos meses. El pasado fin de semana se celebró el de Ashton Court. Este evento intenta dárselas de festival de música en la onda del de Reading o incluso Glastonbury, pero es un quiero y no puedo. La música, sin duda, es la protagonista del festejo, y siempre hay varias carpas y escenarios por los que pasan decenas de grupos locales de los estilos más diversos, pero el nivel suele ser siempre bastante modesto. Los cabezas de cartel suelen ser artistas en el crepúsculo de sus carreras. Este año eran Simple Minds, y la ultima vez que fui era Robert Plant. Afortunadamente, siempre suele haber alguna banda de calidad con la que pasar un buen rato.

FestivaleraDe los dos días en los que se desarrollaba, escogí el domingo para visitarlo. Me presenté sobre el medio día con la intención de pasar el resto del día allí. El clima era excelente: soleado y caluroso, lo cual atrajo a más visitantes que de costumbre. Pasé un buen rato observándolos. La gran mayoría eran más jóvenes que yo: mozos de torsos desnudos, contentos de poder lucir en público los frutos de sus horas de gimnasio, y mozas un poquito más tapadas con partes de arriba del bikins. Me sorprendió encontrarme con un montón de miembros de un colectivo que no suele figurar prominentemente en las calles británicas: el que, a falta de mejor palabra, denominaré "alternativos". Se los veía por todos lados, con su aspecto desaliñado y sus rastas, achinchetados de arriba a abajo y malabareando con sus poi pois y sus diábolos. Pero todas las tribus urbanas, sin excepción, se daban al pasatiempo nacional inglés: beber. Había un par de carpas vendiendo bebidas alcohólicas de calidad bastante buena: cervezas "Bath Ales" y una curiosa sidra de pera. Pero la mayoría de la gente se traía su propia bebida: latas de cerveza y botellas de cocacola de 2 litros rellenas de ponche. Una vez consumido su interior, los recipientes pasaban a formar parte de la capa de mierda que progresivamente fue cubriendo la superficie del parque. Los españoles nos autoconsideramos guarros, pero los ingleses no nos van muy a la zaga.

Spanish Flamenco DressesAparte de la música y la bebida, otra de las diversiones disponibles era pasear por las filas de tenderetes, vendiendo lo habitual de los mercadillos: camisetas de mala calidad con lemas a favor de la marihuana, bisutería diversa y ropa de inspiración étnica. El punto extravagante lo ponía una tienda que vendía vestidos de faralaes (de calidad cuestionable). Había también un puñado de atracciones de feria: norias, sillas voladoras y una espectacular catapulta que lanzaba con violencia hacia arriba un cestillo lleno de incautos humanos.

Puestos de comidaPero lo que más me entusiasmó, como siempre, fueron los puestos de comida. Yo soy un poco tragón, y para mí son siempre uno de los mayores atractivos de los festivales ingleses. Lo que más me gusta no es tanto la calidad (bastante mediocre) sino la tremenda variedad. Decenas de remolques y casetas vendían comida de todo tipo: mejicana, tailandesa, japonesa, italiana, india, y por supuesto las típicas hamburguesas y perritos calientes. Este año, sin embargo, el gran descubrimiento fue la caseta de Pieminister, una empresa bristoleña que fabrica pies (pasteles de carne) de muy buena calidad, con los que provee a un buen número de pubs de la ciudad. El clima no era el más apropiado, pero de almuerzo me puse las botas con un Matador Pie regado de gravy y con una bola de puré de patata encima. Pura poesía.

Escenario principalMe quedé hasta las diez y pico de la noche. Hacia el final de la jornada el nivel de los grupos que tocan sube, y pude disfrutar de la actuación de Babylon Circus, una banda francesa que tocaban una especie de ska mestizo que a ratos me recordaba a Mano Negra. Muy buenos músicos que nos hicieron pasar un buen rato. Después de su actuación me dio tiempo de ir a curiosear unos minutos al escenario principal, donde tocaban Simple Minds. No sonaban tan mal como esperaba, y el cantante Jim Kerr se movía por el escenario con vigor y ganas de divertir al público, pero ya era tarde y quería evitar el mogollón del final del concierto, así que me volví a casa. Tuve que dar un soberano rodeo; otros años había podido cruzar el puente colgante de Clifton y llegar a casa en veinte minutos, pero desde que un par de ediciones atrás éste estuviese a punto de venirse abajo por el peso de los centenares de personas que lo atravesaban se decidió cortarlo en los días del festival.

Este finde que viene seguirá la marcha: se celebra el Festival del Puerto. Es de tintes más modernillos, con espectáculos de luz y sonido y un tono más artistero. El año pasado me encontré un puesto de churros en Queen´s Square. No puedo faltar.