jueves, octubre 13, 2005

Supermercados

El pasado fin de semana estuve en Madrid por motivo de una boda: mi última escapada a España antes de Navidad. Como siempre, el último día de mi estancia (el lunes en este caso) me fui a avituallarme al Alcampo de al lado de mi casa.

Últimamente, cuando voy a súper o hipermercados españoles, me maravillo de la riqueza y variedad de productos que se pueden encontrar en ellos, todos primorosamente expuestos en estanterías ordenaditas y repletas: yogures, chocolates, bollos de desayuno, legumbres, champús, productos de limpieza... De todos ellos se pueden encontrar un sinnúmero de variaciones y marcas distintas.

En el Reino Unido, por contra, la variedad de productos disponibles en los supermercados es mucho menor, y la presentación es considerablemente más cutre (de esto último ya hablé hace meses en este blog). La mayoría de las ocasiones sólo se pueden encontrar dos o tres marcas para un producto determinado, y tampoco suele darse la riqueza de "derivados" que se da en España. Por supuesto, en determinados artículos típicos del Reino Unido, como el pan de molde, hay más oferta que en España, pero incluso en estos casos los británicos son mucho menos innovadores: aquí no se puede encontrar, como en los comercios españoles, pan de molde sin corteza.

Hay aspectos en los que los súper británicos sí que están por delante de España, como por ejemplo en la abundancia de líneas de productos ecológicos (que aquí llaman organic) y de comercio justo (fair trade). También es más fácil encontrar ingredientes exóticos para cocina india o china, algo que de todos modos es comprensible puesto que en este país hay una gran presencia de gentes de procedencia asiática u oriental.

Pese a todo, mi impresión es que, en conjunto, los supermercados británicos están peor provistos que los españoles. Es algo bastante sorprendente, considerando que el Reino Unido es un país más próspero. Quizás el motivo es que en España nos preocupamos más de la comida y de tener limpia la casa, de modo que la oferta de comestibles y artículos de limpieza, que componen la mayor parte de las compras domésticas, es mayor. En cualquier caso, esto no significa que la industria británica de la distribución sea más pequeña: Tesco, la primera cadena de supermercados de este país, es uno de los grupos más grandes de Europa, y no para de crecer y de sumar beneficios.

martes, octubre 11, 2005

Cinco años

El 11 de Octubre de 2000, pasada medianoche y con seis horas de retraso, desembarcaba yo del ferry Bilbao-Porstmouth después de una travesía procelosa, tanto en el estado de la mar como el de mis pensamientos. Venía al Reino Unido con el plan era pasar dos años, o como mucho tres. Cinco años después, aquí sigo. "Quién me lo hubiera dicho", es algo que siempre repetimos las viejas glorias que aún seguimos en el país al recordar el tiempo que llevamos aquí. Y es que es fácil dejarse llevar y que pase uno, dos, tres, cuatro y cinco años. En Inglaterra se vive bien, al menos con el tipo de trabajo y de vida que yo hago. El tiempo no es tan malo como lo pintan, ni tampoco la comida. La morriña se puede mantener a raya bajándose unas cuantas veces al año a pasar unos días en España. El Europa 15 (institución donde las haya para el emigrante joven intraeuropeo) te permite hablar con la familia diariamente, y el correo electrónico te mantiene en contacto con los amigos. Y con Internet te puedes mantener al tanto de lo que ocurre en el país.

Tiene gracia. Una de las preguntas que siempre se suelen hacer entre españoles que se acaban de conocer aquí es "¿cuánto tiempo llevas?". Me acuerdo cuando acababa de llegar y la persona me contestaba que tres o cuatro años; yo respondía con una mirada asombrada y reverente, quizás algo compasiva. Últimamente, cuando hablo con recién llegados soy yo el que recibe esta misma mirada.

Los primeros años en el Reino Unido se vive en un limbo en el que parece que el tiempo está detenido. De España te llegan noticias de amigos que se te casan, que se compran pisos, pero tú estás al margen. Es como en los Simpson: año tras año todo sigue igual, se suceden episodios pero al final se restablece el equilibrio y todo queda como antes. Tienes la conciencia de que algún día te volverás y te reintegrarás en la rueda de la fortuna, pero de momento vives entre paréntesis. Pero el tiempo que pasa, la gente a tu alrededor se va yendo poco a poco, tu grupo de amigos se va achicando. Los españoles casi siempre acabamos volviendo a casa.

Me imagino que yo también me acabaré volviendo, espero que no muy tarde. Cinco años son suficientes, y aunque le he cogido cariño al país nunca me he sentido apegado a él. Pese a lo disfuncional y desesperante que es tantas veces, echo de menos España.

miércoles, octubre 05, 2005

Primeros Auxilios

Hoy no voy a hablar de cultura británica: este artículo tiene vocación de servicio público. Durante esta semana estoy asistiendo a un cursillo de primeros auxilios en el trabajo, organizado por la organización británica St John Ambulance. No me sé los detalles de la legislación del Reino Unido, pero parece ser que en toda oficina ha de haber un encargado de primeros auxilios cualificado. En mi caso, me ofrecí voluntario, pensando que estos conocimientos pueden resultarme útiles en algún momento (espero que no se dé el caso). Otros participantes del grupo que me ha tocado han tenido que apuntarse por exigencias de su trabajo. El cursillo dura cuatro días a tiempo completo, incluyendo una prueba final de aptitud.

Durante el curso, estamos tratando una serie de situaciones típicas de distinta gravedad: hemorragias, fracturas, envenenamientos, contusiones, infartos, etc. Lo primero que llama la atención es que, en muchas ocasiones, los primeros auxilios consisten en simplemente sentar o tender en el suelo a la víctima y tranquilizarla mientras llega la ambulancia. En otras, los procedimentos son bastante básicos, como por ejemplo vendar una herida o inmovilizar una fractura, aunque en la práctica hacerlo correctamente es bastante más complicado de lo que uno se imagina. Durante el curso estamos practicando mucho en simulacros, y en seguida te das cuenta de que las cosas son más díficiles de lo que parecen. Otra cosa interesante es que, para dar primeros auxilios, es imprescindible aprovechar la ayuda de las personas presentes, pidiéndoles que nos traigan el material necesario (como por ejemplo el botiquín) o que, de ser necesario, llamen al teléfono de emergencias. Si podemos evitarlo,nunca tenemos que abandonar al siniestrado.

Una de las técnicas clave que nos están enseñando es la que llaman primary survey: cómo afrontar a una persona tendida en el suelo y aparentemente inconsciente. El primer paso, antes de ponernos a su lado, es asegurarnos de que el lugar está libre de peligro. El causante del accidente (un escape de gas, por ejemplo) puede seguir presente y ser una amenaza para nosotros. Lo siguiente es comprobar si la víctima está inconsciente, hablándole, sacudiéndola levemente o quizás pellizcándola. De estar sin conocimiento, deberemos gritar pidiendo socorro para que vengan a ayudarnos. En tercer lugar, hay que comprobar si la persona está respirando. Se comprueba si tiene alguna obstrucción en la boca, y se le empuja la barbilla dos dedos de modo que la cabeza se eche para atrás. De este modo se evita que la lengua impida el paso del aire. Se mira entonces si hay respiración. De haberla, se coloca a la persona en la posición de recuperación. De no haberla, se le ha de practicar el boca a boca. Si no se observan signos vitales (movimiento, pulso, etc) se ha de efectuar también un masaje cardíaco, intercalado de respiraciones asistidas. Antes de esto, cuando ya se sabe la gravedad del estado de la víctima, se ha de llamar a una ambulancia. El objetivo del boca a boca y de los masajes cardiacos, técnicas que en inglés tienen el muy expresivo nombre de resuscitation, es tratar de mantener la circulación de oxígeno por el cuerpo de la víctima mientras llega la ayuda. Hay que saber realizarlas correctamente y con el ritmo adecuado; si alguien tiene curiosidad por saber los detalles, puede visitar esta página.

Pero hablemos de cosas menos dramáticas. En el cursillo también me estoy dando cuenta de que muchas creencias en torno a los primeros auxilios no son correctas. Posiblemente son consejos que los expertos en primeros auxilios solían dar en el pasado pero que ya no se consideran adecuados. A los epilépticos, por ejemplo, no hay que ponerles nada en la boca durante un ataque. Hay que dejarles convulsionarse libremente, y lo único que hay que hacer es ponerles algo mullido debajo de la cabeza para que no se la golpeen. En caso de fracturas o traumatismos, hay que evitar en todo lo posible mover el miembro afectado: ¡nada de entablillar! Tampoco es buena idea hacer torniquetes o pinzar venas o arterias en caso de hemorragia abundante: lo correcto es aplicar mucha presión y vendar fuertemente, pero no tanto que corte la circulación al miembro. El principio general es que hay que dejar a los profesionales los tratamientos complicados. En caso de urgencia, no deberían tardar más de unos 30 minutos en acudir. Lo realmente importante es mantener a la víctima con vida durante la espera, y esto significa que respire y que su corazón esté funcionando. Sólamente cuando ambas condiciones están en peligro deberemos correr riesgos (por ejemplo, quitarle el casco a un accidentado para facilitarle la respiración).

Una cosa particular que me ha llamado mucho la atención es la pérdida del conocimiento. En innumerables películas, novelas y comics, uno de los recursos del guión del que más se abusa en alguna de sus infinitas variaciones es el del golpe en la cabeza: instantáneamente, el guardia cae inconsciente y permite al héroe entrar sin ser visto en la guarida enemiga. Pasados unos minutos el agredido se levanta dolorido, frotándose la cabeza pero, aparte del chichón, aparentemente indemne. En el mundo real, sin embargo, un golpe en la cabeza que deje a la víctima inconsciente durante más de unos pocos segundos es algo muy serio que requiere ser tratado urgentemente en el hospital.

El cursillo que estoy dando lo debería dar todo el mundo: estoy seguro de que se salvarían muchísimas vidas. No entiendo cómo no se reservan unos cuantos días durante la enseñanza de bachillerato (por ejemplo) para dedicarlos a aprender estas sencillas técnicas y conocimientos.

Todo esto que he escrito, por supuesto, no pretende de ningún modo ser una guía seria, y no puedo garantizar que lo que cuento sea correcto. A alguien en busca de consejos de primeros auxilios le recomiendo que acuda a una fuente de confianza: algún libro o algún teléfono de asistencia, quizás. Mirando en Google hace unos minutos me he dado cuenta de que no hay prácticamente ningún sitio web en castellano fácil de encontrar donde se puedan encontrar técnicas de primeros auxilios explicadas con sencillez y concreción. Lo mejor que he encontrado es esto. A quien sepa inglés le recomiendo el sitio web de St John Ambulance.

Más información: First Aid (St John Ambulance), Guía de Primeros Auxilios (SOS Emergencias)

jueves, septiembre 29, 2005

¿Qué tal por Londres?

El fin de semana pasado estuve en España en la boda de una prima mía, y tuve la oportunidad de saludar a un montón de familiares que no suelo ver casi nunca. En calidad de pariente exótico que vive en el extranjero, fui sometido una y otra vez a la misma pregunta: "¿Qué tal por Londres?".

Esto ya lo comentaba Borja en su blog hace unas semanas, y estoy seguro de que lo sufrimos la mayoría de quienes vivimos en algún lugar de Inglaterra distinto de la capital: todo el mundo da por hecho que, si vives en Inglaterra, a la fuerza tiene que ser en Londres. Es curioso, porque la gente podría perfectamente preguntarte "qué tal por Inglaterra" o "qué tal por el extranjero", pero parece que ni les pasa por la cabeza que puedas estar en otro lugar distinto de su capital. Es algo, por otro lado, comprensible. No tengo las cifras pero estoy seguro de que la mayoría de los españoles que se van a pasar una temporada al Reino Unido deciden establecerse en la capital británica.

En estas situaciones siempre dudo si corregir a la persona en cuestión. Cuando vivía en Maidenhead, que realmente está cerca de Londres (a unos 60 km) y también a orillas del Támesis, casi nunca lo hacía, pero ahora que estoy a hora y media en coche suelo intentar explicarles que muy bien, gracias, pero bueno, en realidad no estoy en Londres sino en Bristol, a unos 150km al oeste. Y a veces, si noto interés, les explico dónde está esta ciudad: si imaginas el mapa del Reino Unido, está en el punto donde se juntan el pico de abajo con la panza de arriba, que es Gales. Dudo mucho que, salvo en personas con buenas dotes de visualización y cierta cultura geográfica, mis explicaciones sirvan para algo, pero lo intento.

martes, septiembre 27, 2005

El conflicto norirlandés

Parece ser que el IRA se ha desecho de todo su arsenal, según ha sido verificado por dos observadores imparciales. Llama la atención, sin embargo, la tibieza con que ha sido recibida la noticia. Pese a que en los distintos medios de comunicación se habla de lo "histórico" del anuncio, en el ambiente se nota cierta falta de entusiasmo, motivada, creo yo, por lo tardío de este gesto y por la serie de acciones turbias en las que el IRA se ha visto metido durante el último año, como el asesinato de Robert McCartney o el gran robo al Northern Bank. Poca gente duda que la banda norirlandesa decidió hace tiempo renunciar al terrorismo a gran escala, pero no está del todo clara su voluntad de abandonar los comportamientos clandestinos y la violencia de baja intensidad. En cualquier caso, el balón está ahora en el tejado de los unionistas, cuyos grupúsculos armados tampoco han demostrado al 100% que están dispuestos a abandonar la violencia, y cuya base social está desorientada y desmoralizada, sintiéndose abandonada del Gobierno Británico.

En España, según mi opinión, se suele malinterpretar el conflicto norirlandés. Mucha gente suele trazar paralelismos, muchas veces de forma interesada, entre la violencia en el País Vasco y la que se dio en Irlanda del Norte. Lo cierto que que los parecidos entre los dos fenómenos, más allá del protagonismo en ambos casos de bandas terroristas de índole nacionalista, son bastante limitados. La escala del conflicto norirlandés, que los británicos llaman the Troubles, ha sido siempre mucho mayor se mire como se mire: en número de muertos, tácticas empleadas por los distintos bandos y en consecuencias para la población civil. En su peor momento, allá por los años 70, Irlanda del Norte estuvo virtualmente sumida en una guerra civil.

De una sutil pero significativa diferencia no me di cuenta hasta que me vine a vivir al Reino Unido. Aquí me di cuenta de que, realmente, Irlanda del Norte es considerada por la mayoría de los habitantes de Gran Bretaña como un territorio ajeno, cuyos problemas han de ser solucionados por sus habitantes. Me da la impresión (quizás equivocada) de que a mucha gente de aquí le da igual tanto si Irlanda del Norte permanece como parte de la corona británica como si no. Esta indiferencia se plasma en los medios británicos: la actualidad norirlandesa apenas figura en ellos de forma relevante, salvo cuando la noticia es de gran calibre.

En España, por contra, todo lo que sucede en Euskadi suele tener amplia repercusión en los medios de comunicación de todo el país, y condiciona considerablemente el discurrir de la política española. El peso del País Vasco en España es mucho mayor que el de Irlanda del Norte en el Reino Unido, desde el punto de vista económico, cultural, político y afectivo.

Más infomación: The troubles (Wikipedia en inglés), The Troubles (Gráfico animado de The Guardian)

martes, septiembre 20, 2005

Nueva York

A finales del mes pasado estuve de vacaciones una semana en Nueva York. Si a alguien le interesa, he subido algunas fotos que hice a Flickr. Estuve en la mayoría de las atracciones turísticas famosas: el Empire State Building, Central Park, Wall Street... Sin embargo, no voy hablar de ellas: hay decenas de guías de viaje que las describen muchísimo mejor de lo que yo podría. De lo que me gustaría hablar es de unos cuantos detalles de la ciudad que me llamaron la atención:

Olores
Nueva York es una ciudad muy olorosa. En prácticamente cada esquina suele haber carritos de comida difundiendo aromas dispares: perritos calientes, pretzels, bagels, falafel y muchos otros. Los distintos barrios tienen también sus olores particulares e indescriptibles. Esta exuberancia de aromas es por el día muy atractiva para el turista, pero por la noche a ésta se le añade el perfume de las montañas de bolsas de basura que se dejan a lo largo de las aceras para ser recogidas, una costumbre que me pareció muy poco higiénica.

Tráfico
Una de las primeras cosas en las que me fijé al comenzar mi visita a la ciudad, nada más salir del hotel, fueron los taxis amarillos neoyorquinos, circulando a toda velocidad por las calles en un número extraordinario. Luego me di cuenta de que casi la mitad de los vehículos que circulan por las calles de la ciudad son táxis. Quizás es por esto, por su influencia perniciosa, que los neoyorquinos conduzcan tan mal. Cuando giran a la derecha en un cruce, casi nunca respetan el inmediato paso de peatones de la calle a la que se incorporan, y sólo frenan cuando es imprescindible para no atropellarte. Otra característica del conductor neoyorquino es que está continuamente tocando el claxon para protestar por cualquier maniobra de algún otro coche que le haga modificar siquiera nimiamente su velocidad o dirección. En esto no es muy distinto del conductor madrileño, aunque de algún modo las ráfagas de claxon son más breves, mientras que en Madrid se suelen estilar más los pitidos prolongados. También como en la capital española, cuando hay atascos los neoyorquinos se desahogan con la bocina en estúpidas y prolongadas rabietas, cuyo único resultado es exasperar más al personal.

En cuanto a los peatones, quizás contagiados de esta anarquía vial, tampoco son unos santos, y no respetan casi nunca los semáforos, lanzándose a cruzar la calle apenas ven hueco. Por cierto que una de las ventajas de la ciudad es que en prácticamente todos los cruces hay pasos de peatones. En eso se distingue mucho de otras ciudades como Londres, donde el trazado de las calles es caótico y a menudo tienes que dar miles de vueltas para poder cruzar una calle.

Aseos
Lo de la conducción incívica es un punto de similitud entre Madrid y la ciudad norteamericana. Otro parecido está en la calidad de los aseos en los lugares públicos. Acostumbrado a vivir en el Reino Unido, donde los servicios suelen ser amplios y razonablemente limpios, solía sentirme bastante avergonzado de mi ciudad cada vez que iba a los de algún bar madrileño y me encontraba con el habitual panorama del lavabo sin grifo, retrete sin tapa, suelo inundado, y a veces ni siquiera puerta. Me ha consolado comprobar que en Nueva York, con toda su fama de metrópoli sofisticada, los aseos suelen ser también bastante inmundos, incluso en sitios como el Borders (una cadena de librerías), donde lo lógico sería que no quisiesen dañar su imagen con unos baños asquerosos.

Carácter de los neoyorquinos
Los neoyorquinos son tirando antipáticos. Sobre todo los que trabajan en alguna taquilla o mostrador de cara al público: si tardas en hacer tu pedido en una tienda, o como rebusques en tu mochila antes de dársela al encargado de la consigna, te encontrarás con la mirada insolente o el comentario brusco sobre tu lentitud.

Al mismo tiempo, en una muestra de cierta esquizofrenia, pueden ser amabilísimos. En numerosas ocasiones en las que me encontraba parado en la calle mirando el mapa, tratando de orientarme, gente que pasaba por ahí o que esperaba en algún coche aparcado cercano se ofreció a ayudarme a encontrar mi camino. Esto, en una ciudad que debe estar acostumbradísima y quizás harta del turismo, es bastante sorprendente.

Puertas giratorias
A los neoyorquinos les encantan las puertas giratorias. No sólo las ponen en hoteles, museos o entradas a rascacielos: estos incómodos armatostes se pueden encontrar en tiendas de discos, librerías y hasta supermercados.

jueves, septiembre 15, 2005

Cricket

El cricket, pese a su carácter fuertemente inglés, no es uno de los deportes más populares en el país. El deporte rey de Inglaterra es sin duda el fútbol, quizás seguido del rugby, dependiendo de la zona (por Bristol y el sur de Gales hay mucha afición). Muchos ingleses incluso se burlan del cricket, considerándolo una extravagancia anticuada. Es, en cierto modo, un deporte hermético, patrimonio de unos pocos aficionados acérrimos que dominan su complicada mecánica y su extensa y vistosa terminología. En cualquier caso, el cricket no es exclusivo del Reino Unido: se juega a muy alto nivel en muchos países de la Commonwealth, como India o Pakistan, donde sí que es muy popular.

Durante las últimas semanas, sin embargo, el interés de toda la nación por el cricket se ha disparado. Durante este mes, Inglaterra ha estado disputando contra Autralia el tradicional torneo de los Ashes, y por primera vez en muchos años, Inglaterra tenía serias posibilidades de ganar. El lunes pasado el equipo inglés logró la hazaña, y ganó el trofeo por primera vez en 18 años. Al día siguiente, los jugadores ingleses tuvieron una recepción multitudinaria en Trafalgar Square. A pesar de que el deporte sea originario de esta tierra, el equipo inglés de cricket no es de los mejores; esto, unido a la arrogancia con la que los australianos han dominado el torneo durante los últimos años, ha hecho que la victoria haya sido muy celebrada.

He de advertir que no sé prácticamente nada sobre este deporte. Sé que es un deporte con cierta similitud con el beisbol, en cuanto a que consiste en el enfrentamiento de dos equipos, en los que por turnos uno batea y trata de sumar carreras y el otro trata de evitarlo capturando la bola cuanto antes. La mecánica del juego, sin embargo, es bastante distinta.

Una de las cosas más curiosas del cricket es que los encuentros suelen durar varios días. Cada día, a su vez, los partidos duran varias horas, con interrupciones para la comida y el té. El torneo de los Ashes comenzó el 20 de julio, y los 5 encuentros o tests se han extendido a lo largo de varias semanas. Hay una modalidad de cricket en la que se limita la duración de los encuentros a sólo un día, pero es una invención bastante reciente.

En cierta ocasión hablé con un aficionado, y me contó que el cricket no es un deporte en el que los encuentros exijan el 100% de la atención del espectador. Son perfectos para seguirlos por la radio o la televisión mientras se está haciendo otra cosa. Incluso la gente que asiste al estadio suele tomárselo con tranquilidad, y no están atentos al juego continuamente. Ir a ver un partido de cricket es más un acto social, al que se va para charlar con los amigos y tomar unas cervezas, mientras con el rabillo del ojo se vigila si está pasando algo interesante en el campo.

Más información: The Ashes (BBC), Cricket (Wikipedia en inglés), The Ashes (Wikipedia en inglés)

martes, septiembre 13, 2005

Last Night of the Proms

El sábado pasado fue the Last Night of The Proms, uno de los acontecimientos anuales más típicamente británicos, aunque poco conocido fuera del país. The Proms es un festival de música clásica (el más grande del mundo, según dicen) que se celebra todos los veranos en Londres, principalmente en el Royal Albert Hall. El concierto de la última noche, sin embargo, desborda el ámbito de la música clásica para convertirse en un multitudinario acontecimiento de cultura popular de tono festivo, retransmitido en directo por la BBC. El programa suele consistir en piezas musicales más populares y conocidas por el gran público, pero lo más llamativo es el tramo final del concierto, en el que la orquesta interpreta una serie de temas patrióticos de resonancias imperiales como Jerusalem y Rule Britannia, que son coreados por el público en medio de una apoteósis de banderas británicas y globos.

Todos los años por estas fechas se reaviva el debate de si el carácter nacionalista del último recital de los Proms es adecuado para el Reino Unido post-imperial del siglo XXI. De hecho, la Last Night of the Proms suele ser vilificada como paradigma de patrioterismo casposo y hortera por muchos comentaristas de la izquierda, quienes se sienten incómodos con la glorificación del pasado imperial de la nación.

El otro día puse un poco por la tele y no me pareció un espectáculo tan siniestro, aunque sí tremebundamente hortera. Este año, además, quizás para acallar las críticas, había no sólo banderas británicas sino de otros países del mundo y hasta europeas.

Más información: The Proms (BBC), The Proms (Wikipedia en inglés)

jueves, septiembre 08, 2005

Vuelta a las clases

Piensa uno en la Universidad británica y lo primero que le viene a la cabeza a alguien de fuera del país son las prestigiosas Cambridge y Oxford: edificios góticos ancianos y venerables, aulas llenas de estudiantes aplicados y respetuosos, y melancólicos paseos en barca en medio de paisajes exuberantemente verdes.

El prestigio de estas dos universidades está realmente reconocido en el Reino Unido, y de hecho la prensa ha acuñado un término específico Oxbridge para referirse a ambas a la vez, pero más allá de todo esto, lo que palabra "Universidad" realmente evoca en las mentes de los británicos no es tan académico como podríamos imaginar. Una buena muestra de ello es el dibujo escogido por amazon.co.uk para anunciar una promoción en libros de texto.

En efecto, para mucha gente los estudiantes universitarios se dedican a todo menos a estudiar: juergas continuas, borracheras y mala vida en general. Mucha gente me dirá que esto no es nada extraordinario, y que en muchos otros países como España es igual. Sin embargo, no me imagino una librería de mi país promocionando la venta de libros de texto con fotos de minis de calimocho.

lunes, septiembre 05, 2005

Silly Season

Demontre, ya estamos en septiembre. Por mucho que uno insista en recordar que el verano dura hasta el 21 de este mes, es inevitable sentir una sensación de derrota. Dentro de nada comenzará el cole (si no ha empezado ya) y la Universidad y el cruce de la Ring Road yendo para la UWE volverá a ser un infierno.

Lo que sí que podemos dar por concluida es la Silly Season o "temporada boba", que es como se conoce en el Reino Unido al periodo de tiempo entre mediados de julio y finales de agosto, en el que mucha gente se ha ido de vacaciones y todo es bastante plácido y algo aburrido. Es una expresión que se utiliza sobre todo para referirse a cómo la ausencia de noticias hace que los medios de comunicación relajen sus estándares de seriedad, sacando a la palestra noticias que normalmente no merecerían la menor atención. Este fenómeno no es desconocido en España, donde a partir de simple humo se suelen inflar verdaderas sagas noticiosas, que suelen conocerse como "serpientes del verano".

He escuchado a mucha gente emplear esta expresión para un ámbito no sólo periodístico sino más general, e incluso hay quienes hablan de la propia estación veraniega en su totalidad como the silly season, y es difícil no estar de acuerdo con esto. Sólo hay que echar un vistazo a la cosecha de estrenos cinematográficos o a los estragos de la moda veraniega, por poner dos ejemplos.

Más información: Let's hear it for the silly season (BBC, en inglés)

Vuelta de vacaciones


Snif.

viernes, agosto 26, 2005

El pan nuestro de cada día

¿Dónde coño se ha visto comer sin pan?, decía Arguiñano en la famosa escena de las "tortillas rusas", al principio de la película Airbag. Después de ya casi cinco años viviendo en el Reino Unido, aún me sigo preguntando lo mismo. Los británicos casi nunca comen con pan, y para un español como yo es desesperante ver cómo se desperdician deliciosas salsas de tomate y gravies por no haber un buen currusco con el que dejar el plato reluciente. En la cantina de la empresa donde trabajaba antes, solía usar las patatas del rosbif para mojar la salsa, pero no era lo mismo. Las únicas veces en las que los británicos comen con pan es en los restaurantes indios, donde el pan naan es uno de los complementos indispensables del menú, junto con el arroz pilau y los popadums.

No es que sea imposible encontrar pan. En muchos restaurantes, sobre todo franceses o italianos, se puede pedir pan, pero aparte de que los precios que te cobran por un simple par de rodajas son ridículos, suelen servirlo como una especie de "ración" para tomar por si sola, con mantequilla o a veces aceite. El concepto de comer con pan, de disponer de una cestita que los camareros te van reponiendo cuando se vacía, no existe aquí.

Encontrar barras de pan suele ser también un problema. Los británicos suelen llamar french stick a la típica barra de pan o pistola. En casi todos los supermercados las venden, pero muchas veces se agotan, sobre todo por la tarde, después del trabajo, que es cuando tengo oportunidad de ir a comprar. Además, la calidad casi siempre deja mucho que desear. En particular, suelen tener la manía de cocerlas muy poco, de modo que el pan queda pálido y blandengue. No es imposible, sin embargo, encontrar barras de pan bastante buenas; recomiendo especialmente las del Sainsbury´s de la gama Taste the Difference. En los supermercados más grandes o refinados (como el Waitrose), se pueden encontrar otros tipos de pan continental como baguetes o roscas. Tanto la variedad como la calidad suele ser mucho mejor en las escasas panaderías que suele haber en las ciudades. En Bristol es famosa la Hobbs House Bakery.

En lo que no hay absolutamente ningún problema es, evidentemente, en encontrar el pan típico del Reino Unido. Es éste el que nosotros llamamos "de molde": de forma cuadrada, corteza blanda y miga esponjosa. Hay un montón de marcas y variedades, y suele ser mucho más rico que el que se vende en España, aunque no lo suficiente como para no echar de menos en las comidas el pan "normal". Aparte de pan de molde, tienen también otros tipos, como el bloomer, que es alargado y rechoncho. Son, no obstante, todos de corteza blanda, y se suelen usar casi exclusivamente para tostadas o sandwiches.

miércoles, agosto 24, 2005

Trainspotting

Supongo que no fui el único que, al ir a ver la película basada en la novela de Irvine Welsh, se preguntó qué significaba el título. En su momento supuse que se trataba de algún tipo de deporte o práctica extrema, quizás saltar de trenes en marcha o algo similar, en la onda del modo de vida temerario y acelerado de los protagonistas del libro.

Al enterarme del significado real de la palabra quedé desconcertado. Train spotting es una afición, con un número respetable de seguidores en el Reino Unido y otros países, que consiste en desplazarse a estaciones, vías y terminales ferroviarios para registrar los movimientos de los trenes, anontando datos sobre ellos como la matrícula, el fabricante, el modelo y la hora de salida. El objetivo último de este estrafalario pasatiempo es tener controlada la flota ferroviaria completa, incluyendo locomotoras y vagones.

A menudo el aficionado al train spotting se dedica a hacerles fotos a los trenes, y quizás su interés por lo ferroviario se extienda a otros campos como el modelismo. El trainspotter es uno de los mejores exponentes de la célebre vena excéntrica del pueblo británico. Un elemento imprescindible de su estereotipo es el anorak, prenda de abrigo útil cuando hay que permanecer largas horas al aire libre oteando en busca de trenes, sometido al antipático clima isleño. Ni que decir tiene que los trainspotters suelen ser vistos por la mayoría de los británicos como bichos raros, antecesores quizás de los geeks de ahora: personas con un interés obsesivo en actividades o conocimientos rocambolescos, casi siempre con limitadas dotes de interacción social.

En el Reino Unido hay un montón de otras aficiones similares. El plane spotting es lo mismo sólo que aplicado a la aeronáutica. La observación de aves o birdwatching suena, en principio, menos extravagante, pero en sus aficionados (coloquialmente llamados twitchers) se puede encontrar un nivel de obsesión no muy distinto del de los trainspotters.

¿Y qué relación tiene todo esto con la película o libro Trainspotting? Según he estado mirando por Internet, puede que aluda a una escena hacia el final de la novela, donde se compara el sinsentido de las vidas de los protagonistas con el de la afición de los trainspotters. Otra posibilidad es que sea un símil que describe como vías de tren las venas por las que los desdichados personajes de la historia se inyectan la heroína.

Más información: Railfan (Wikipedia en inglés)

lunes, agosto 22, 2005

Dentro del laberinto

Ayer, aprovechando el espléndido día soleado, me fui con unos amigos a pasar la mañana en el Great Western Maze. Se trata de un enorme laberinto, de aproximadamente media hectárea de tamaño, trazado en medio de un maizal. Las paredes las constituyen las propias plantas de maíz, que llegan a alturas de más de tres metros. El desafío consiste en entrar en el laberinto y lograr encontrar la salida, recogiendo por el camino un cierto número de pistas que, reunidas, nos dan las letras de un anagrama que hay que resolver. Dentro del laberinto hay un par de puentes elevados que permiten asomarse desde cierta altura, aunque no sirve de mucho para orientarse. Hay también un merendero donde se puede descansar unos instantes tomándose un helado.

Pasé un rato tremendo. Hacía bastante tiempo que tenía ganas de ir a un laberinto, y la experiencia no me defraudó. La sensación de estar perdido en un lugar así es ciertamente especial, y cada vez que te das cuenta de que vas avanzado, al descubrir algún lugar por donde no habías pasado antes, es bastante excitante. Es especialmente divertido dividirse en dos grupos y competir a ver quién termina antes.

Me gustó mucho, además, cómo está montado el lugar. La organización es bastante buena, con guías dispuestos a ayudar en caso de que lo necesites. Si en algún momento desesperas, no tienes más que agitar una bandera que te dan en la salida para que acudan en tu ayuda. El ambiente del lugar es muy familiar: no tiene para nada el aire artificial y plastificado de los parques de atracciones. El precio es, además, bastante razonable: cuatro libras y media.

Este laberinto permanecerá abierto hasta finales de septiembre. Después el maíz será cosechado, y no se volverá a plantar hasta el año que viene. El diseño cambia cada año. Para construirlo, al parecer, se emplea GPS. Los caminos hay que desbrozarlos a mano cuando el maíz empieza a crecer, lo cual es una tarea muy laboriosa.

En el Reino Unido hay un buen número de laberintos de maizal. La mayoría de ellos, incluido éste, han sido diseñados por una misma persona: Adrian Fisher.

Más información: The Great Western Maze, Adrian Fisher Mazes, Maize Maze (BBC), Maze (Wikipedia en inglés)

sábado, agosto 20, 2005

Los paraguas en Inglaterra

Esta foto, tomada el pasado sábado cerca del centro de Bristol, muestra una estampa muy infrecuente en este país cuando llueve: gente llevando paraguas. Los ingleses suelen ser extrañamente reacios a utilizar este utensilio. Ese día llovía bastante, una lluvia más fuerte que el habitual chirimiri de aquí, y no debieron de tener otra opción que sacarlo para no empaparse. En la mayoría de las ocasiones, sin embargo, los ingleses suelen ir sin paraguas aunque llueva. Es en parte comprensible: muchas veces la lluvia que cae es muy fina, de tipo horizontal, y tanto da que lleves paraguas como que no.

miércoles, agosto 17, 2005

Tirar a matar

Según una filtración de documentos de la Comisión Independiente de Reclamaciones de la policía (Independent Police Complaints Commission, IPCC), que investiga la muerte del joven brasileño Jean Charles de Menezes, las circunstancias de su homicidio son bastante distintas de las hasta ahora descritas por la policía y algunos testigos. El joven fue abatido de repetidos tiros en al cabeza en un vagón de metro al ser confundido por la policía con un terrorista. Los documentos filtrados, hechos públicos ayer por la cadena de televisión ITV, y basados en las grabaciones de las cámaras de seguiridad y en el testimonio de oficiales de policía y testigos presenciales, cuentan cómo Menezes, al contrario de lo que se afirmó, no entró en la estación de metro a la carrera saltando los torniquetes, sino andando tranquilamente y usando su billete, incluso parando unos instantes para coger un periódico gratuito. Una vez en dentro sí que corrió, pero para llegar a tiempo para coger el tren que llegaba a la estación. Entró en el vagón y se sentó en un asiento libre. En ningún momento da la impresión de que el joven supiese que estaba siendo perseguido.

Las imágenes de circuito cerrado muestran claramente cómo tambien es falso el que Menezes vistiese un abrigo abultado, sino que llevaba puesta una simple chaqueta vaquera. La policía irrumpió en el vagón y le encañonó. El joven no ofreció resistencia. Un oficial le inmovilizó, y segundos después otro vaciaba 7 tiros en su cabeza y hombro.

Todo esto, según los documentos filtrados. En un detalle macabramente mundano, se indica también que el policía encargado de la vigilancia había ido al servicio en el momento que Menezes salía del edificio bajo sospecha, lo cual posiblemente condujo, de algún modo, a que se le identificara erróneamente.

Aunque conviene esperar a las conclusiones de la investigación antes de tirar a rasgarse las vestiduras, todo esto es un golpe fulminante a la credibilidad de la policía y del gobierno, quienes en un principio no tuvieron inconveniente en no contradecir la información falsa sobre la muerte de Menezes y ahora sin embargo claman que hay mantener la investigación en secreto y no hacer valoraciones hasta que ésta llegue a su fin.

Más información: Noticia en The Guardian, Noticia en la BBC

lunes, agosto 15, 2005

Prensa británica

Qué rabia me dan los periódicos ingleses. El que los italianos últimamente se han dado a experimentar con los helados con sabores tales como vinagre o apio es considerado por los redactores del Guardian una noticia importantísima digna de figurar hoy en la sección internacional. Pero no es ésta la única noticia chorra; el lector de este diario podrá encontrar hoy, entre crónicas serias de la retirada israelí de Gaza o sobre el avión chipriota que se estrelló ayer, electrizante información sobre la primera hamburguesería Halal de París o sobre la oposición que en la ciudad estadounidense de Gettysburg se ha levantado en contra de la construcción de un casino.

Esta costumbre de intercalar noticias serias con anecdóticas es muy típica de la prensa seria británica, y me irrita bastante, acostumbrado como estoy a la española, que no se si es mejor o peor pero al menos suele centrarse en las noticias importantes. Supongo que lo hacen para amenizar el contenido del diario, pero yo preferiría que en vez de eso profundizaran en su cobertura de noticias, que sobre todo para temas internacionales suele ser bastante pobre. Suelo leerme por encima todos los días el Guardian y el Independent, a los que mi oficina está suscrita, y al terminarlos no me queda nunca la sensación de haberme enterado, más o menos, de lo que ha ocurrido en el mundo, sensación que sí suelo tener cuando leo un periódico español.

De otro defecto de la prensa británica, su uso despreocupado de generalizaciones y estereotipos culturales y nacionales, ya hablé hace unas semanas. Por cierto que al hablar de "prensa seria" me refiero al segmento de mercado constituido por los broadsheets (término que pronto no tendrá sentido, puesto que todos ellos se están pasando al formato "compacto"): The Guardian, Independent, Times y Daily Telegraph. En un segmento medio, con un menor nivel intelectual, encontramos el Daily Mail y el Daily Express. En último lugar están los red tops sensacionalistas The Sun y Daily Mirror. Hay, por supuesto, también multitud de periódicos regionales de todos los niveles y pelajes.

El Daily Mail y el Sun son los más odiados por mí: el primero por su línea editorial furibundamente reaccionaria y el segundo por su histrionismo demagógico. Son también, tristemente, los más vendidos en el país.

viernes, agosto 12, 2005

Globos sobre Bristol

Estoy de vuelta a Inglaterra, después de pasar unos agradables y relajantes días de vacaciones en España. Justo a tiempo para la Balloon Fiesta de Bristol, un festival que se celebra todos los años por estas fechas y que, como el nombre indica, gira en torno a los globos. Desde ayer jueves hasta el domingo se reunen en Ashton Court una multitud de globos para, si el tiempo lo permite, soltarlos todos a la vez, inundando de colorido los cielos sobre la ciudad. Aparte de los globos tradicionale, se pueden ver algunos con formas extravagantes, casi siempre de publicidad: un año que fui había uno con forma de paquete de rollos de papel higiénico.

El sábado por la noche, además, tiene lugar otro espectáculo interesante: los globos se distribuyen por todo el campo, amarrados a tierra, y después de apagarse todas las luces, comienzan a encender y apagar sus calentadores, iluminándose como bombillas de colores. Admirar estos ingenios voladores no es lo único que se puede hacer en Ashton Court durante estos días: como en cualquier otro festival, hay un sinnúmero de puestos de comida, carpas, música y mercadillos.

El lanzamiento de globos de hoy ha sido hace unos minutos, y en estos precisos instantes estoy viendo a través de la ventana los globos sobrevolando las afueras de la ciudad. El vuelo aerostático es algo bastante popular en Bristol, y cuando hace buen tiempo no es raro ver algún solitario globo paseándose por los cielos de por aquí.

jueves, agosto 04, 2005

La riqueza del inglés, en la BBC

A quien le interese el idioma inglés le recomiendo que eche un vistazo a Word 4 Word; se trata de una serie de programas sobre el uso popular y local del lenguaje que comenzó ayer en BBC Radio 4. Se emiten los miércoles a las nueve de la mañana, pero también están accesibles a cualquier hora a través de Internet.

El programa de ayer no lo pude escuchar entero, pero me enteré de una cosa muy interesante: la palabra charver, utilizada en Newcastle para referirse a determinados jóvenes de clase baja que visten de una forma característica, y que en el resto del país se ha popularizado como chav, comparte etimología con la palabra española chaval: ambas provienen de la lengua gitana o romaní. De los chavs, por cierto, tengo que hablar algún día, es un tema con mucha miga.

En el sitio web de la BBC se puede encontrar también el apartado Voices, dedicado a la riqueza regional del inglés. Del tema de los dialectos del inglés en el Reino Unido ya hablé hace unos meses en este blog.

miércoles, agosto 03, 2005

Tornados en Bristol

Leo hoy con incredulidad en el Guardian que el lunes pasado un tornado por poco llega a Bristol. Los alarmados residentes de Whitchurch y otras poblaciones al sur de la ciudad vieron, sobre las siete de la tarde, cómo se formaba en el cielo una nube con la característica forma de embudo de estos fenómenos meteorológicos, que permaneció durante unos 20 minutos merodeando por un área de varias millas. Afortunadamente, el tornado no llegó al nivel del suelo, lo que sin duda hubiese provocado daños. La noticia también se menciona en el sitio web de la BBC.

Hace unos días, en Birmingham, ocurrió un fenómeno similar, sólo que en este caso sí que hubo cuantiosos daños materiales. Por lo que he leído, los tornados no son tan infrecuentes en el Reino Unido como se podría uno imaginar, aunque en lo que a catástrofes naturales se refiere, el número uno en este país son sin duda las inundaciones, muy frecuentes en el sur del país, sobre todo en otoño.