¡Hasta pronto!
viernes, marzo 31, 2006
Vacaciones
¡Hasta pronto!
jueves, marzo 30, 2006
Ha muerto Stanislaw Lem
[Fuera de tema]
El lunes pasado murió Stanislaw Lem, el gran escritor polaco conocido sobre todo por sus obras de ficción científica, aunque su obra desborda los límites de este género y tiene pleno derecho de ser considerada Literatura con mayúscula.
Lem nació en 1921 en la localidad ucraniana de Lviv, que por aquel entonces formaba parte de Polonia. De familia de médicos, él también comenzó a estudiar esta carrera, aunque el estallido de la guerra y la posterior ocupación nazi le obligaron a dejar los estudios y trabajar de soldador en una fábrica de armamento para los invasores, en la que practicó el sabotaje a pequeña escala, nada difícil porque, en sus palabras "era un pésimo soldador". Posteriormente la ocupación soviética obligó a su familia a trasladarse a Cracovia, donde prosiguió sus estudios. Su primera novela, "El Hombre de Marte", la escribe en 1946.
Su obra más conocida es "Solaris", que fue adaptada al cine por el ruso Tarkovsky en los años 70 como una especie de respuesta soviética a 2001 y más recientemente por Steven Soderbergh, con George Clooney como protagonista, un filme que no tiene que ver mucho con el libro pero que no está tan mal (la versión rusa no la he visto aún).
"Solaris", aunque es bastante buena, no es a mi modo de ver la mejor de sus novelas. Mi obra favorita es sin duda "Diarios de las Estrellas". Es un libro de cuentos protagonizado por el viajero intergaláctico Ijon Tichy, una especie de Gulliver del futuro de quien se narran sus aventuras viajando por el espacio y visitando culturas extraterrestres, cuyas originalísimas peculiaridades Lem utiliza para satirizar los afanes e inquietudes humanas. Es un libro escrito con un tono muy lúdico y muy divertido de leer, aunque bajo la superficie manifiesta una concepción del género humano descarnada y desesperanzada. La traducción, de Jadwiga Maurizio, es muy buena. Hace unos pocos años fue reeditado por Edhasa.
En otro libro, "Congreso de Futurología", aparece también Ijon Tichy como protagonista de una narración delirante y también divertidísima. De un estilo similarmente satírico es "Ciberiada", otro libro de cuentos en el que los protagonistas son robots, escrito también a modo de parábola e igual de divertido que las aventuras de Ijon Tichy.
El resto de la bibliografía que conozco es, sin embargo, de tono serio. Los "Relatos del Piloto Pirx" es otra de las obras recomendabilísimas. Son narraciones puras de ciencia ficción sobre las aventuras de el susodicho astronauta, en las que éste se enfrenta a enigmas y situaciones límite en las que, pese a las apariencias, siempre encuentra una salida racional y científica. Otras novelas de interés son "Edén", que trata sobre la probable incapacidad de comunicarse con razas extraterrestres, y "El Invencible", un trepidante relato de aventuras en un planeta hostil. Otras obras que me gustan menos son "Regreso de las Estrellas", "La fiebre del heno", "Fiasco" y "Un Valor Imaginario", que es un libro de prólogos sobre obras ficticias.
En España los fans de este escritor tenemos suerte de que se han traducido bastante obras suyas. Recientemente Alianza Editorial ha sacado una colección de autor reeditando la mayor parte de sus obras, algunas de ellas agotadas desde hace años. En el mundo anglosajón, sin embargo, es apenas conocido, y hasta hace poco apenas se podían encontrar libros suyos. En general, los británicos (y sospecho que los norteamericanos) no sienten mucho interés por la literatura de lengua no-inglesa. El único diario que ha publicado su obituario es el Daily Telegraph.
Más información: Stanislaw Lem (Wikipedia en español)
Lem nació en 1921 en la localidad ucraniana de Lviv, que por aquel entonces formaba parte de Polonia. De familia de médicos, él también comenzó a estudiar esta carrera, aunque el estallido de la guerra y la posterior ocupación nazi le obligaron a dejar los estudios y trabajar de soldador en una fábrica de armamento para los invasores, en la que practicó el sabotaje a pequeña escala, nada difícil porque, en sus palabras "era un pésimo soldador". Posteriormente la ocupación soviética obligó a su familia a trasladarse a Cracovia, donde prosiguió sus estudios. Su primera novela, "El Hombre de Marte", la escribe en 1946.
Su obra más conocida es "Solaris", que fue adaptada al cine por el ruso Tarkovsky en los años 70 como una especie de respuesta soviética a 2001 y más recientemente por Steven Soderbergh, con George Clooney como protagonista, un filme que no tiene que ver mucho con el libro pero que no está tan mal (la versión rusa no la he visto aún).
"Solaris", aunque es bastante buena, no es a mi modo de ver la mejor de sus novelas. Mi obra favorita es sin duda "Diarios de las Estrellas". Es un libro de cuentos protagonizado por el viajero intergaláctico Ijon Tichy, una especie de Gulliver del futuro de quien se narran sus aventuras viajando por el espacio y visitando culturas extraterrestres, cuyas originalísimas peculiaridades Lem utiliza para satirizar los afanes e inquietudes humanas. Es un libro escrito con un tono muy lúdico y muy divertido de leer, aunque bajo la superficie manifiesta una concepción del género humano descarnada y desesperanzada. La traducción, de Jadwiga Maurizio, es muy buena. Hace unos pocos años fue reeditado por Edhasa.
En otro libro, "Congreso de Futurología", aparece también Ijon Tichy como protagonista de una narración delirante y también divertidísima. De un estilo similarmente satírico es "Ciberiada", otro libro de cuentos en el que los protagonistas son robots, escrito también a modo de parábola e igual de divertido que las aventuras de Ijon Tichy.
El resto de la bibliografía que conozco es, sin embargo, de tono serio. Los "Relatos del Piloto Pirx" es otra de las obras recomendabilísimas. Son narraciones puras de ciencia ficción sobre las aventuras de el susodicho astronauta, en las que éste se enfrenta a enigmas y situaciones límite en las que, pese a las apariencias, siempre encuentra una salida racional y científica. Otras novelas de interés son "Edén", que trata sobre la probable incapacidad de comunicarse con razas extraterrestres, y "El Invencible", un trepidante relato de aventuras en un planeta hostil. Otras obras que me gustan menos son "Regreso de las Estrellas", "La fiebre del heno", "Fiasco" y "Un Valor Imaginario", que es un libro de prólogos sobre obras ficticias.
En España los fans de este escritor tenemos suerte de que se han traducido bastante obras suyas. Recientemente Alianza Editorial ha sacado una colección de autor reeditando la mayor parte de sus obras, algunas de ellas agotadas desde hace años. En el mundo anglosajón, sin embargo, es apenas conocido, y hasta hace poco apenas se podían encontrar libros suyos. En general, los británicos (y sospecho que los norteamericanos) no sienten mucho interés por la literatura de lengua no-inglesa. El único diario que ha publicado su obituario es el Daily Telegraph.
Más información: Stanislaw Lem (Wikipedia en español)
martes, marzo 28, 2006
De huelga
Hoy en el Reino Unido se había convocado una huelga de trabajadores públicos para protestar por una medida del Gobierno que retrasa la edad de jubilación de los 60, igualándola a la del resto de los trabajadores, que creo que es 65, aunque se prevé que se retrase hasta los 68.
En un país donde los servicios públicos son más bien escuetos, el impacto de esta huelga no tiene nada que ver con el que hubiese tenido en otros sitios como España. O Francia, que precisamente en estos días está haciendo un ejemplar despliegue de protestontismo por la introducción de un nuevo contrato juvenil con menos garantías laborales. He leído que en zonas del Reino Unido la huelga sí que ha tenido cierta repercusión, sobre todo por el norte de Inglaterra, pero en Bristol no he notado nada fuera de lo común: apenas un puñado de piquetes informativos (literalmente, no como los coactivos de España) repartiendo folletos a la entrada de algunas oficinas públicas.
Más información: Warning of a long pensions dispute (BBC)
En un país donde los servicios públicos son más bien escuetos, el impacto de esta huelga no tiene nada que ver con el que hubiese tenido en otros sitios como España. O Francia, que precisamente en estos días está haciendo un ejemplar despliegue de protestontismo por la introducción de un nuevo contrato juvenil con menos garantías laborales. He leído que en zonas del Reino Unido la huelga sí que ha tenido cierta repercusión, sobre todo por el norte de Inglaterra, pero en Bristol no he notado nada fuera de lo común: apenas un puñado de piquetes informativos (literalmente, no como los coactivos de España) repartiendo folletos a la entrada de algunas oficinas públicas.
Más información: Warning of a long pensions dispute (BBC)
lunes, marzo 27, 2006
Ya es primavera en el regadío inglés
O cómo dice el refrán: "Marzo lluvioso y abril lluvioso hacen a mayo lluvioso y lluvioso".
Al menos ya no hace tanto frío y los días son más largos.
jueves, marzo 23, 2006
El alto el fuego de ETA visto desde el Reino Unido
Después de varios meses de insinuaciones irritantes por parte de Zapatero y de alusiones sobreentendidas de diversos políticos a un proceso de paz aún inexistente, ayer al fin se cumplió lo esperado y ETA anunció la declaración de un alto el fuego permantente. Es, sin duda, una buena noticia. Tanto el lenguaje como las formas son distintas a las de las ocasiones anteriores, lo cual unido al irremisible declive de los terroristas durante los últimos años da esperanzas de que esta ocasión sea la definitiva. Hay, sin embargo, toneladas de motivos para ser prudentes y no echar las campanas al vuelo. En particular, el panorama político y mediático de los últimos meses no da muchas esperanzas de que los partidos o los medios de comunicación vayan a afrontar esta nueva situación con serenidad y responsabilidad.
El anuncio del alto el fuego ha recibido una atención bastante moderada en el Reino Unido. Ayer al medio día sólamente la BBC ofrecía cobertura de relieve; en los demás sitios web de los principales periódicos serios había que escarbar bien para encontrar mención al comunicado de ETA. Hoy he echado un vistazo a los mismos periódicos y la noticia figura prominentemente en la sección Internacional de todos (The Guardian, Daily Telegraph, The Times, The Independent), aunque quien lee a menudo la prensa británica sabe que la sección Internacional suele contener noticias de segundo orden (las noticias internacionales que consideran relevantes las suelen sacar a las primeras páginas). Sólamente The Guardian se ha animado a publicar un editorial sobre la noticia, cuya lectura recomiendo por su interés, y también una columna muy jugosa de David Mathieson en la que no es muy amable con el PP. Del resto de los periódicos, sólo el Times incluye una columna de análisis. El resto se limitan a dar una versión detallada pero aséptica de lo ocurrido ayer. En cuanto a la radio, el programa Today de BBC Radio 4, que suele fijar la agenda de actualidad de cada día, ha entrevistado en directo a Begoña Lasagabaster, diputada de EA en el Congreso de los Diputados.
En el día de hoy, la noticia que realmente ocupa todos los titulares es la presentación por parte del Ministro de Economía Gordon Brown del Budget o Presupuesto para el año que viene. En España a la presentación de los Presupuestos Generales del Estado no se le suele dar mucha importancia, pero en el Reino Unido es uno de los momentos estelares del año político, y todos los periódicos suelen publicar cuadernillos detallados analizando al detalle sus distintos capítulos y cómo afectan al ciudadano.
El anuncio del alto el fuego ha recibido una atención bastante moderada en el Reino Unido. Ayer al medio día sólamente la BBC ofrecía cobertura de relieve; en los demás sitios web de los principales periódicos serios había que escarbar bien para encontrar mención al comunicado de ETA. Hoy he echado un vistazo a los mismos periódicos y la noticia figura prominentemente en la sección Internacional de todos (The Guardian, Daily Telegraph, The Times, The Independent), aunque quien lee a menudo la prensa británica sabe que la sección Internacional suele contener noticias de segundo orden (las noticias internacionales que consideran relevantes las suelen sacar a las primeras páginas). Sólamente The Guardian se ha animado a publicar un editorial sobre la noticia, cuya lectura recomiendo por su interés, y también una columna muy jugosa de David Mathieson en la que no es muy amable con el PP. Del resto de los periódicos, sólo el Times incluye una columna de análisis. El resto se limitan a dar una versión detallada pero aséptica de lo ocurrido ayer. En cuanto a la radio, el programa Today de BBC Radio 4, que suele fijar la agenda de actualidad de cada día, ha entrevistado en directo a Begoña Lasagabaster, diputada de EA en el Congreso de los Diputados.
En el día de hoy, la noticia que realmente ocupa todos los titulares es la presentación por parte del Ministro de Economía Gordon Brown del Budget o Presupuesto para el año que viene. En España a la presentación de los Presupuestos Generales del Estado no se le suele dar mucha importancia, pero en el Reino Unido es uno de los momentos estelares del año político, y todos los periódicos suelen publicar cuadernillos detallados analizando al detalle sus distintos capítulos y cómo afectan al ciudadano.
domingo, marzo 19, 2006
De talleres
El MOT es el equivalente británico de la ITV o Inspección Técnica de Vehículos española. En España, si no me equivoco, esta prueba se ha de pasar cada dos años para turismos de entre cuatro y diez años de antigüedad, y anualmente para vehículos de más edad. En el Reino Unido, sin embargo, las condiciones son más estrictas: las pruebas son obligatorias a partir del tercer año de antigüedad y han de hacerse cada año. Las facilidades que se dan, sin embargo, son mayores. Mientras que en España la ITV no hay más remedio que pasarla en centros oficiales, de los que apenas hay un puñado en cada provincia, en el Reino Unido la prueba de MOT se puede contratar en cualquier taller privado que esté autorizado para ello, y talleres autorizados los hay a decenas en cada población.
Este año he tenido mala suerte, y a pesar de haber llevado el coche a la puesta a punto antes de llevarlo a la MOT la he suspendido por culpa de los frenos delanteros. Me he visto obligado a cambiarlos y a volver a pasarla, pagando por partida doble las 44 libras y pico que te cuesta contratar la prueba.
En cualquier caso, tampoco me puedo quejar mucho. He tenido suerte y en los seis años que llevo usando mi coche apenas he tenido que llevarlo al taller; solamente para las revisiones anuales, la MOT y alguna otra visita. Suelen ser situaciones en las que me pongo bastante nervioso. En mi vida diaria suelo tratar con muchos ingleses, desde luego, en el trabajo y en tiendas, y tengo que lidiar con acentos complicados y actitudes no muy amistosas, pero en ningún otro sitio me siento tan intimidado como en el taller. Se junta la desconfianza típica que quien no tiene mucha idea de mecánica con el verse obligado a afrontar ejemplares de la Inglaterra profunda de aspecto rudo y acento a menudo incomprensible. Para ser justos, he de decir que no es difícil encontrarse con mecánicos amables y dispuestos a ayudar, pero hay veces que te topas jóvenes rapados con aspecto de hooligans de esos que te imaginas por las noches borrachos en los pubs dándose de toñas unos con otros.
Más información: MOT Testing
jueves, marzo 16, 2006
El Quijote visto desde Inglaterra
Como sé que la gente está aún ávida de la obra de Cervantes aún después de la celebración del Año Quijote, he pensado que os puede interesar lo siguiente: el programa In Our Time de BBC Radio 4 ha tratado hoy el tema "Don Quixote -Spanish romance and the first novel".
De In Our Time ya he hablado con anterioridad aquí: es un programa radiofónico muy bueno presentado por el famoso escritor Melvyn Bragg, en el que cada semana se escoge un acontecimiento histórico, una teoría científica o una idea filosófica especialmente significativa en la historia de la humanidad para que sea explicado y discutido a lo largo de tres cuartos de hora por un puñado de expertos en la materia.
Aún no me ha dado tiempo de escuchar el programa, que ha sido emitido a las nueve de la mañana, aunque tenía buena pinta: siempre es interesante saber cómo se ve una parte tan importante de nuestra cultura como es El Quijote desde otro país. Afortunadamente, el programa está disponible para su reproducción en diferido a través de Internet. También se puede bajar el mp3, y suscribirse al podcast del programa aquí.
Más información: In Our Time (Parquestrit)
De In Our Time ya he hablado con anterioridad aquí: es un programa radiofónico muy bueno presentado por el famoso escritor Melvyn Bragg, en el que cada semana se escoge un acontecimiento histórico, una teoría científica o una idea filosófica especialmente significativa en la historia de la humanidad para que sea explicado y discutido a lo largo de tres cuartos de hora por un puñado de expertos en la materia.
Aún no me ha dado tiempo de escuchar el programa, que ha sido emitido a las nueve de la mañana, aunque tenía buena pinta: siempre es interesante saber cómo se ve una parte tan importante de nuestra cultura como es El Quijote desde otro país. Afortunadamente, el programa está disponible para su reproducción en diferido a través de Internet. También se puede bajar el mp3, y suscribirse al podcast del programa aquí.
Más información: In Our Time (Parquestrit)
jueves, marzo 09, 2006
Nombres de calle
En el Reino Unido, sin embargo, los nombres de las calles suelen ser bastante más sosos. Suelen ser principalmente una mezcla de topónimos y nombres de personas, con muy poco margen para la originalidad. Casi siempre están compuestos por una o como mucho dos palabras de sonido bastante neutro, como por ejemplo Gordon Road, o Princess Victoria Square, muy lejos del barroquismo que se alcanza en España con ejemplos tales como "Paseo del Concejal Hermenegildo Lumeras de Castro". Además, la mayoría de los nombres de calle de una ciudad suelen repetirse en otras ciudades. Regent Street, Queen Road, King Square, Napier Road, All Saints Avenue, Marlborough Lane, y por supuesto High Street son nombres de vías que están presentes a lo largo de todo el país. Sólamente en Londres hay calles que se repiten en distintos barrios de la ciudad.
En lo que sí que hay gran riqueza es en el "latiguillo" que lleva el nombre. "road", "lane", "grove", "avenue", "drive", "crescent", "gardens", "row", "lawn", "vale" son unos pocos ejemplos de calificativos usados. Suele ser habitual que un barrio entero esté cruzado de calles del mismo nombre y distinta terminación: en Bristol, por ejemplo, tenemos Cotham Hill, Cotham Brow, Cotham Road, Cotham Gardens, Cotham Vale... Puede ser muy confuso a la hora de encontrar una dirección, pero tiene la ventaja de que sabes que los nombres de calle similares suelen estar cerca unos de otros. Otra cosa que me llama mucho la atención es que estos latiguillos a menudo se usan de forma bastante arbitraria. El "avenue" de "Park Avenue" no implica que la calle sea una amplia avenida, sino que puede tratarse perfectamente de una callejuela minúscula. Una excepción son los calificativos "drive" o "close", que sí que son significativos, ya que casi siempre indican callejón sin salida. Merece la pena tenerlos en cuenta cuando se está conduciendo.
lunes, marzo 06, 2006
Morris Dance
El pueblo inglés es sorprendentemente parco en folclore. Al contrario que otros países europeos como España, que cuentan con una rica variedad de tradiciones populares, los ingleses son, en general, bastante suburbanos y desarraigados, y las únicas tradiciones de renombre son todas las asociadas a la pompa y circunstancia de la monarquía.
Una de las escasas muestras de expresiones festivas populares es el Morris Dancing, una colorista danza popular en la que danzarines vestidos vistosamente dan brincos agitando unos palos y haciéndolos chocar. Yo la presencié una vez en la calle principal de Maidenhead, un sábado por la mañana: una serie de personas, la mayoría bastante talluditos, caracoleaban ante la mirada divertida de los compradores y paseantes.
La verdad es que, aunque tiene un aspecto bastante ridículo, es muy divertido de ver, y estoy seguro que los participantes se lo pasan en grande. He encontrado en YouTube este corte de video de una danza Morris. Que lo disfrutéis... :).
Más información: Morris Dancing (Wikipedia en inglés)
Una de las escasas muestras de expresiones festivas populares es el Morris Dancing, una colorista danza popular en la que danzarines vestidos vistosamente dan brincos agitando unos palos y haciéndolos chocar. Yo la presencié una vez en la calle principal de Maidenhead, un sábado por la mañana: una serie de personas, la mayoría bastante talluditos, caracoleaban ante la mirada divertida de los compradores y paseantes.
La verdad es que, aunque tiene un aspecto bastante ridículo, es muy divertido de ver, y estoy seguro que los participantes se lo pasan en grande. He encontrado en YouTube este corte de video de una danza Morris. Que lo disfrutéis... :).
Más información: Morris Dancing (Wikipedia en inglés)
sábado, marzo 04, 2006
Quedada en Bristol
Corto y pego el anuncio de JorgeP publicado en Spaniards.es:
Y no sólo miembros de Spaniards.es, por supuesto. Si andáis por Bristol el martes por la tarde pasaos por el Watershed y nos vemos las caras.Los miembros de Spaniards.es en Bristol vamos celebrar un Beer and Blogs el martes día 7 de marzo en el pub Watershed (ver mapa) a las 8:00 pm.
Este Beer and Blogs nace con la idea de conocer en persona los integrantes de Spaniards.es que residan en la zona. Cualquier miembro de Spaniards.es que se encuentre en las inmediaciones de Bristol esta más que invitado a asistir.
jueves, marzo 02, 2006
World Book Day
Esta falta de reparos a la hora de mover celebraciones y aniversarios según se considera conveniente es algo típicamente británico. La muestra más clara es el hecho de que en el país no haya un solo día festivo "de calendario": los ocho bank holidays oficiales son movibles, de modo que siempre caen en lunes o viernes, algo de lo que ya hablé hace meses en este blog.
El Día del Libro fue instaurado por la UNESCO hace unas décadas. Según se explica en la web, la idea de celebrarlo el 23 de abril partió de Cataluña, donde en este día se celebra la hermosa tradición del libro y la rosa. El 23 de abril es la efémeride de la muerte de Shakespeare y Cervantes, además del nacimiento de otros grandes escritores como Nabokov o Josep Pla. No sé por qué motivo los británicos han escogido el 2 de marzo para celebrar su día del libro particular. Quizás sea para celebrar el cumpleaños de Jon Bon Jovi.
Es una lástima porque, dentro de la miriada de Días Internacionales y Jornadas Mundiales que tratan vanamente de atraer la atención del público sobre diversos asuntos el Día del Libro es quizás uno de los más célebres. Poniéndolo el 2 de marzo, los británicos corren el riesgo de su repercusión se vea eclipsada por la del Día de las Tortitas, celebrado en el país el martes pasado.
Más información: World Book Day
miércoles, marzo 01, 2006
Cosas del idioma
Este fin de semana he hecho una corta escapada a Madrid para no perderme la fenomenal nevada que cayó el sábado por la noche. Nevada que, por cierto, me he traído a Bristol.
Como siempre que paso unos días en España, mi cerebro ha podido experimentar la leve confusión de escuchar a la gente hablando español a mi alrededor. Es una cosa muy curiosa: en Inglaterra suelo estar rodeado de españoles, y además hablo todos los días con mi familia, de modo que de ningún modo descuido la práctica de mi idioma materno. Sin embargo, estoy acostumbrado a que a mi alrededor, en la calle, o en el trabajo, la gente hable en inglés. De este modo, las primeras horas que paso en Madrid, cada vez que oigo hablar a la gente en español a mi alrededor siento extrañeza, como si la conversación ajena fuese conmigo. Otro efecto curioso es que, cuando tropiezo con alguien, me sale automáticamente el "sorry" en vez de "perdón".
Cuando me bajo a España, algo con lo que tengo que tener cuidado es con lo que digo en voz alta. En el Reino Unido se puede hablar en español con la práctica certeza de que a tu alrededor la gente no te va a entender. Es algo, por cierto, tremendamente liberador. Si algún dependiente de una tienda te trata mal o si algún desconocido te empuja o te molesta puedes despotricar contra él (no en su cara, desde luego) sin temor a que te entienda y se monte el pollo. También es posible, cuando se tiene el ánimo cabroncete, criticar o burlarse de la alguien a pocos metros de él o ella. O, quizás, admirar a viva voz los atributos físicos de una moza o mozo que pasa por la calle sin temor a situaciones comprometidas. Uno se acostumbra y disfruta tanto de esta falta de escrúpulos al hablar que hay que tener cuidado de vuelta a España, donde todo el mundo te entiende.
Como siempre que paso unos días en España, mi cerebro ha podido experimentar la leve confusión de escuchar a la gente hablando español a mi alrededor. Es una cosa muy curiosa: en Inglaterra suelo estar rodeado de españoles, y además hablo todos los días con mi familia, de modo que de ningún modo descuido la práctica de mi idioma materno. Sin embargo, estoy acostumbrado a que a mi alrededor, en la calle, o en el trabajo, la gente hable en inglés. De este modo, las primeras horas que paso en Madrid, cada vez que oigo hablar a la gente en español a mi alrededor siento extrañeza, como si la conversación ajena fuese conmigo. Otro efecto curioso es que, cuando tropiezo con alguien, me sale automáticamente el "sorry" en vez de "perdón".
Cuando me bajo a España, algo con lo que tengo que tener cuidado es con lo que digo en voz alta. En el Reino Unido se puede hablar en español con la práctica certeza de que a tu alrededor la gente no te va a entender. Es algo, por cierto, tremendamente liberador. Si algún dependiente de una tienda te trata mal o si algún desconocido te empuja o te molesta puedes despotricar contra él (no en su cara, desde luego) sin temor a que te entienda y se monte el pollo. También es posible, cuando se tiene el ánimo cabroncete, criticar o burlarse de la alguien a pocos metros de él o ella. O, quizás, admirar a viva voz los atributos físicos de una moza o mozo que pasa por la calle sin temor a situaciones comprometidas. Uno se acostumbra y disfruta tanto de esta falta de escrúpulos al hablar que hay que tener cuidado de vuelta a España, donde todo el mundo te entiende.
miércoles, febrero 22, 2006
Restaurantes españoles
Es algo bastante frustrante: pese a la presencia de una comunidad española de un tamaño respetable, pese a que España es uno de los destinos favoritos de los británicos a la hora de mendigar un poco de sol fuera de su triste isla lluviosa, en el Reino Unido hay poquísimos restaurantes españoles. No es que la cocina española sea desconocida aquí: todos los británicos saben lo que es la paella, y muchos han probado y aprecian la tortilla española. También saben lo que son las tapas, que sirven en muchos pubs y restaurantes con ínfulas de sofisticados, aunque más como concepto de "platos pequeños para compartir" que como especialidades genuinamente hispanas. Creo que el motivo de la poca presencia de la gastronomía española en la hostelería británica es que, al revés que otras comunidades como la india o la italiana de hace unas décadas, los españoles que venimos aquí es casi siempre de forma temporal, de modo que falta el sustrato necesario para que surjan negocios del estilo de un restaurante regentados por compatriotas.
Y no sólo hay pocos restaurantes españoles, sino que muchos de ellos son bastante mediocres, y para más inri, suelen ser bastante caros. El mejor ejemplo de esto es La Tasca. Se trata de una cadena presente en numerosas ciudades del país. En realidad la comida no está tan mal, pero lo que sirven como especialidades españolas por precios exorbitantes no tienen mucho que ver con la realidad. Seguramente ni los chefs ni los propios dueños de la cadena sean españoles.
Sospecho que ese es el problema en el Reino Unido: que pocos restaurantes españoles están realmente regentados por españoles. Una muestra clara es que muchos de ellos están decorados como los británicos creen que es el "ambiente español", que no suelen tener mucho que ver con cómo son los locales en España. Cuelgan alguna rueda de carreta, ponen un par de macetas con geranios y ya está. Lo que más gracia me hace es que todo suele estar pintado con tonos anaranjados, color sin duda muy mediterráneo pero que en España no suele ser muy habitual para decorar los establecimientos de hostelería.
Afortunadamente, sí que es posible encontrar sitios genuinamente españoles y de calidad. Desgraciadamente, no puedo recomendar muchos. En una ocasión estuve en un restaurante español en Brighton que estaba muy bien, Casa Don Carlos creo que se llamaba. En Bracknell visité otro que no estaba nada mal, no me acuerdo del nombre. En Bristol me han hablado bien de El Puerto, pero nunca he estado.
Es una lástima que la cocina española esté tan poco extendida fuera de nuestro país. Desde luego, no tiene la sofisticación de la francesa, ni el gancho facilón de la italiana, pero tiene una variedad regional fabulosa y cuenta con un buen número de platos estrella que sin duda deberían triunfar fuera de nuestras fronteras. El otro día hice un par de tortillas de patata y una ración de chorizo a la sidra para la fiesta de un amigo mío en Londres y tendríais que ver cómo se abalanzaban los ingleses sobre ellas.
viernes, febrero 17, 2006
Comida india para principiantes
Recuerdo la primera vez que fui a un restaurante indio. Había llegado a Inglaterra apenas hacía unos meses, y unos cuantos del trabajo organizaron una cena en un restaurante de Southall. Southall es un barrio del oeste de Londres donde hay una comunidad indostánica muy importante, y el establecimiento fue escogido por una mujer de origen indio, de modo que sin duda debía de tratarse de un lugar de categoría: una manera envidiable de introducirse en el mundo de la gastronomía india. Desgraciadamente, no me acuerdo muy bien de cómo fue ni el restaurante ni la comida. Lo que sí recuerdo vivamente es el absoluto desconcierto que sentí al enfrentarme a la carta y a la sucesión de platos desconocidos y de nombres incomprensibles que ésta contenía.
Con el tiempo y frecuentando estos restaurantes uno acaba familiarizándose con platos tan exóticos. Pero al principio uno se pregunta siquiera si logrará acordarse para la próxima vez del nombre de lo que se ha pedido. A lo largo de estos años he hablado con muchos españoles en Inglaterra, y algunos de ellos me contaban que no solían ir a indios precisamente por esa sensación de ignorancia, de no saber qué pedir. También a la gente que visita el Reino Unido desde España le suelo recomendar que vayan a comer a estos sitios, pero a la mayoría les intimida entrar en un lugar donde no se tiene ni idea de lo que te van a servir.
La mejor manera de ir a un cenar a un restaurante exótico es cuando se tiene a alguien que conoce el tipo de comida y te puede aconsejar. Desgraciadamente, no siempre se dispone de quien que te pueda dar ideas sobre qué tomar, y el caso de los restaurantes indios es especialmente complicado porque en el menú suelen ofrecer infinidad de platos distintos. En esta anotación daré unos consejos sobre qué pedir cuando se visita un indio. Los platos y acompañamientos que recomiendo son los que suele tomar la mayoría de la gente. Donde fueres, haz lo que vieres.
En primer lugar, algunos preliminares. Aunque para un español eso de "comida india" suena rabiosamente exótico, es algo muy corriente y extendido en el Reino Unido. Es más fácil encontrar restaurantes indios que italianos, y la penetración de la comida india en los hábitos ingleses es tal que no es infrecuente que los pubs más tradicionales en medio del campo ofrezcan en su menú un pollo tikka massala. Los establecimientos indios son, además, bastante baratos: por apenas £15 libras se puede cenar muy bien. Quizás por esto, no suelen ser sitios "refinados". Los fines de semana es muy habitual ir a cenar a un indio antes de salir de marcha, y cuando en un restaurante hay varias mesas con grupos de ingleses con ganas de juerga os aseguro que el ambiente no suele ser muy íntimo.
De todos modos, como se puede imaginar, los restaurantes indios que se pueden encontrar en el Reino Unido no son más que un pálido reflejo de la gastronomía del subcontinente. Por no ser no son ni indios: la mayoría de ellos están regentados por bangladesíes. Otra confusión es el término de "curry". En el Reino Unido suele utilizarse para referirse a la comida india en general, independientemente de si lleva esta especia o no.
Pero vayamos al grano. El neófito que visita por primera vez un restaurante indio se sorprenderá seguramente de la recargada decoración de motivos hindues del local y de la obsequiosa amabilidad de los camareros. Luego se le ofrecerá la carta y posiblemente desfallecerá ante el papelón de tener que elegir algo de entre esa lista interminable. Si tiene suerte la descripción de cada una de las especialidades será lo suficientemente evocadora como para que le seduzca alguna de ellas ("tender pieces of chicken marinated in our chef´s special sauce"), pero muchas veces no son más que simples relaciones de ingredientes escritas con faltas de ortografía ("chiken with tomato, coriandor, pepper and creem").
¿Qué me pido? Ante la duda, sugiero lo siguiente: de entrante, un popudum, cuya ortografía es variable según el capricho de cada restaurante en cuestión: papadum, papadom, pupadum, etc. Es una especie de oblea enorme parecida a un bocabit, que está hecha creo que de harina de lenteja. Se toman partíendolas en trozos y poniéndoles encima alguna de las salsas o compotas (chutneys) con las que siempre vienen acompañadas: de mango, lima, cebolla, pepino, coco... De entrante también son muy típicos los bhajis de cebolla, especies de pelotas de cebolla frita, las samosas, empanadas triangulares rellenas de carne o de verdura, o quizás kebabs: rollos de carne enrollada adobada con especias.
¿Y de plato principal? Si es la primera vez que vas a un indio, sugiero sin duda el plato más típico: el pollo tikka massala. Consiste en trozos de pollo cocinados al horno servidos en una salsa espesa que lleva nata y diversas especias. Para quien lo prefiera, lo suele haber también con cordero o gambas en vez de pollo. No es un plato picante, así que podéis pedirlo tranquilos. Otros platos típicos son el balti (que pica un poco pero no mucho), el korma (hecho con coco y de sabor suave y dulce), el jalfrezi (con tomates, cebolla y pimiento, y medianamente picante) y el madras (bastante picante). Como nota curiosa, estos platos se suelen servir en una cazuelita que el camarero coloca sobre unos artilugios que hay en medio de la mesa, que tienen una vela dentro que los mantiene calientes mientras se toman. Todos ellos suelen estar disponibles con pollo, cordero o gambas. En otro orden de cosas, otra especialidad que quizás os interese es el tandoori. Consiste en pollo o cordero marinado cocinado a la brasa en un horno especial. Al revés que los platos anteriores, no suelen llevar salsa, o mejor dicho, ésta suele servirse aparte.
Ninguno de los platos que describo arriba es insoportablemente picante (bueno, el madras quizás sí lo sea, aunque todo depende de vuestra tolerancia). Si buscáis emociones fuertes, sugiero el vindaloo, y si lo que tenéis es tendencias suicidas el phaal. Una vez tomé este último y cuando acabé de tomarlo me dolía la boca, literalmente.
Sea lo que sea lo que hayáis pedido de plato principal, lo típico suele ser tomarlo con arroz. Éste a veces está incluido en el plato, pero casi siempre hay que pedirlo aparte. En el menú veréis varios tipos: si no sabéis cuál escoger, os recomiendo el pilau. Es un arroz de tipo basmati cocinado con especias aromáticas: laurel, clavo, cardamón. No tiene un sabor fuerte, y es el acompañamiento perfecto para la salsa de vuestro curry. También podéis pedir pan si queréis. El más típico es el naan, que es un pan ácimo plano con forma de halcón milenario. Lo hay relleno de carne o de coco o sin nada; yo prefiero éste último. Es ideal para mojar en la salsa. Otros platos de acompañamiento que se suelen pedir son las bombay aloo o patatas bombay, que son patatas cocidas en una salsa muy especiada pero que no pica apenas nada.
Después del festín, os retirarán los platos y os traerán una canastita con toallitas enrolladas. Cuidado: ¡están calientes! Son para que os limpiéis las manos. Luego, si os queda sitio en el estómago, podéis pedir el postre. No lo recomiendo: generalmente suelen ser helados o sorbetes que compran ya hechos. Tampoco pidáis café: posiblemente será de filtro. No hace falta que pidáis nada. No os mirarán mal: en España es raro, pero en Inglaterra es bastante común cenar y no tomar nada de postre.
Queda pedir la dolorosa, hacer las cuentas a pachas, el trasiego de dinero y el cuánto dejamos de propina. ¿A que no ha sido tan terrible? Así que ya sabéis: ya no tenéis excusa. Este mismo viernes os vais a cenar a un indio. Ya veréis como le cogéis el gusto y, después de unos pocos años, os habréis convertido en auténticos adictos como yo.
Más información: Curry Nights (Parquestrit)
Con el tiempo y frecuentando estos restaurantes uno acaba familiarizándose con platos tan exóticos. Pero al principio uno se pregunta siquiera si logrará acordarse para la próxima vez del nombre de lo que se ha pedido. A lo largo de estos años he hablado con muchos españoles en Inglaterra, y algunos de ellos me contaban que no solían ir a indios precisamente por esa sensación de ignorancia, de no saber qué pedir. También a la gente que visita el Reino Unido desde España le suelo recomendar que vayan a comer a estos sitios, pero a la mayoría les intimida entrar en un lugar donde no se tiene ni idea de lo que te van a servir.
La mejor manera de ir a un cenar a un restaurante exótico es cuando se tiene a alguien que conoce el tipo de comida y te puede aconsejar. Desgraciadamente, no siempre se dispone de quien que te pueda dar ideas sobre qué tomar, y el caso de los restaurantes indios es especialmente complicado porque en el menú suelen ofrecer infinidad de platos distintos. En esta anotación daré unos consejos sobre qué pedir cuando se visita un indio. Los platos y acompañamientos que recomiendo son los que suele tomar la mayoría de la gente. Donde fueres, haz lo que vieres.
De todos modos, como se puede imaginar, los restaurantes indios que se pueden encontrar en el Reino Unido no son más que un pálido reflejo de la gastronomía del subcontinente. Por no ser no son ni indios: la mayoría de ellos están regentados por bangladesíes. Otra confusión es el término de "curry". En el Reino Unido suele utilizarse para referirse a la comida india en general, independientemente de si lleva esta especia o no.
Pero vayamos al grano. El neófito que visita por primera vez un restaurante indio se sorprenderá seguramente de la recargada decoración de motivos hindues del local y de la obsequiosa amabilidad de los camareros. Luego se le ofrecerá la carta y posiblemente desfallecerá ante el papelón de tener que elegir algo de entre esa lista interminable. Si tiene suerte la descripción de cada una de las especialidades será lo suficientemente evocadora como para que le seduzca alguna de ellas ("tender pieces of chicken marinated in our chef´s special sauce"), pero muchas veces no son más que simples relaciones de ingredientes escritas con faltas de ortografía ("chiken with tomato, coriandor, pepper and creem").
Ninguno de los platos que describo arriba es insoportablemente picante (bueno, el madras quizás sí lo sea, aunque todo depende de vuestra tolerancia). Si buscáis emociones fuertes, sugiero el vindaloo, y si lo que tenéis es tendencias suicidas el phaal. Una vez tomé este último y cuando acabé de tomarlo me dolía la boca, literalmente.
Sea lo que sea lo que hayáis pedido de plato principal, lo típico suele ser tomarlo con arroz. Éste a veces está incluido en el plato, pero casi siempre hay que pedirlo aparte. En el menú veréis varios tipos: si no sabéis cuál escoger, os recomiendo el pilau. Es un arroz de tipo basmati cocinado con especias aromáticas: laurel, clavo, cardamón. No tiene un sabor fuerte, y es el acompañamiento perfecto para la salsa de vuestro curry. También podéis pedir pan si queréis. El más típico es el naan, que es un pan ácimo plano con forma de halcón milenario. Lo hay relleno de carne o de coco o sin nada; yo prefiero éste último. Es ideal para mojar en la salsa. Otros platos de acompañamiento que se suelen pedir son las bombay aloo o patatas bombay, que son patatas cocidas en una salsa muy especiada pero que no pica apenas nada.
Después del festín, os retirarán los platos y os traerán una canastita con toallitas enrolladas. Cuidado: ¡están calientes! Son para que os limpiéis las manos. Luego, si os queda sitio en el estómago, podéis pedir el postre. No lo recomiendo: generalmente suelen ser helados o sorbetes que compran ya hechos. Tampoco pidáis café: posiblemente será de filtro. No hace falta que pidáis nada. No os mirarán mal: en España es raro, pero en Inglaterra es bastante común cenar y no tomar nada de postre.
Queda pedir la dolorosa, hacer las cuentas a pachas, el trasiego de dinero y el cuánto dejamos de propina. ¿A que no ha sido tan terrible? Así que ya sabéis: ya no tenéis excusa. Este mismo viernes os vais a cenar a un indio. Ya veréis como le cogéis el gusto y, después de unos pocos años, os habréis convertido en auténticos adictos como yo.
Más información: Curry Nights (Parquestrit)
jueves, febrero 16, 2006
Chavs
Es evidente que, como yo, gran parte de la población británica también se había fijado en ellos. Su salto a la fama fue el año pasado: de la noche a la mañana se popularizó el término chav para referirse a estos jóvenes, a su (in)cultura y a su peculiar forma de vestir. El vocablo empezó a figurar en las conversaciones y chistes de los británicos, al tiempo que los medios de comunicación, siempre ojo avizor a las tendencias de la sociedad, lo adoptaban con entusiasmo, publicando numerosos artículos y reportajes para aplacar la repentina curiosidad de la población por esta peculiar especie suburbana.
Una vez popularizado el vocablo, la sociedad británica se lanzó con fiereza a vilificar a los chavs. Los oportunistas no tardaron nada en publicar libros y sitios web ridiculizándolos. Es evidente que tal saña no es sino una muestra del latente clasismo de los británicos, para quienes el aspecto estridente y el comportamiento de los miembros de esta cultura juvenil es suficiente justificación para denostarlos. Muchos comentaristas se han dado cuenta de esto y lo han criticado, señalando que la cultura chav no es más que una válvula de escape por la que esta clase desfavorecida trata de expresar (a su manera) su dignidad. La polémica periodista y misántropa Julie Burchill se ha autoerigido en defensora de los chavs, y recientemente presentó un documental reivindicándolos.
Yo después de tantas toneladas de reflexión me siento bastante avergonzado, puesto que también yo he participado con ligereza en los chistes y chascarrillos ridiculizando a los chavs. Y he de reconocer que sigo sintiendo desagrado cuando los veo. Al final todo es una cuestión de incomunicación: nunca he hablado ni he conocido a ninguno de ellos. El problema de la sociedad británica, tan estratificada y con tantas diferencias entre clases, es que es muy propensa a este tipo de prejuicios entre comunidades. Me quedo con la sociedad española, donde hay una mayor relación y entendimiento entre clases sociales.
Más información: Chavs (Wikipedia en inglés)
lunes, febrero 13, 2006
Brunel y el Puente Colgante de Clifton
El puente colgante de Clifton fue diseñado por Brunel cuando tenía apenas 23 años, aunque su construcción fue interrumpida durante años por falta de fondos. Pese a que finalmente se llevo a cabo un diseño algo más modesto que el planeado, el monumento es sin duda espectacular, tanto por su elegancia como por lo dramático del paisaje que lo rodea. El puente sigue siendo utilizado en la actualidad para el tránsito de vehículos, previo pago de un pequeño peaje de 30p. También es accesible para peatones, y los fines de semana se llena de visitantes haciendo fotos y asomándose para disfrutar de las fabulosas vistas de la ciudad.
El puente se puede ver a vista de pájaro gracias a Google Maps. Abajo podéis ver también un vídeo que hice hace unos meses, en el que se puede observar lo grandioso del paisaje que lo rodea:
Más información: Isambard Kingdom Brunel, Clifton Suspension Bridge (Wikipedia en inglés)
miércoles, febrero 08, 2006
Gran Bretaña contra Francia
Del mismo modo que la literatura y otros tipos de arte más elevado nos permiten descubrir lo más elevado y espiritual de una cultura, los anuncios de televisión son una forma fantástica de explorar su cara más mundana y, generalmente, no tan edificante: sus deseos y preocupaciones, sus pudores y sus prejuicios. No hace falta, además, escarbar muy hondo: mientras que esos otros tipos de arte más cultivado suelen evitar presentártelo todo masticado, prefiriendo la insinuación y la indirecta a la hora de comunicar su mensaje, la publicidad, cuyo fin principal es el mercantil, no puede permitirse el lujo de que éste pase desapercibido, de modo que dejan de lado por completo las sutilezas y apelan con desparpajo a las emociones y preocupaciones más básicas: la glotonería en los anuncios de dulces, el afán de afirmar el estatus propio en los anuncios de automóviles, la vanidad en los anuncios de ropa.
Mucho se podría decir de los anuncios que suelen poner en la televisión británica, pero eso lo dejo para otro día. Hoy quería simplemente hablaros de este anuncio del nuevo Renault Clio, que desde hace unas semanas ponen frecuentemente en la televisión y en los cines del país, y que ilustra a la perfección una de las particularidades de la psique británica: su obsesión por compararse continuamente con los franceses.
Los ingleses, por lo general, le tienen manía a los franceses. Es una antipatía distinta de la que tienen hacia los alemanes; mientras esta última está teñida de odio por motivo de la II Guerra Mundial, la que tienen hacia Francia es una complicada mezcla de admiración, envidia y sentimiento de inferioridad. Los británicos perciben a los franceses como sofisticados, y envidian su saber disfrutar de la vida. Frente a ellos, se sienten sosos y descoloridos. La prensa británica suele publicar con bastante frecuencia reportajes comparando ambos países, casi siempre de forma desfavorable hacia el Reino Unido: sobre educación, servicios públicos, alimentación. Hay un interés muy grande por todo lo francés, y mucha gente sueña con irse a vivir al país galo. Es significativo que a pesar de que Francia está sufriendo en estos momentos una crisis de confianza, y que durante los últimos años la marcha de la economía británica ha sido brillante, los ingleses siguen recurriendo a los revanchismos. Y a emitir anuncios de televisión recordándose a sí mismos que vencieron a Napoleón en la batalla de Waterloo.
Mucho se podría decir de los anuncios que suelen poner en la televisión británica, pero eso lo dejo para otro día. Hoy quería simplemente hablaros de este anuncio del nuevo Renault Clio, que desde hace unas semanas ponen frecuentemente en la televisión y en los cines del país, y que ilustra a la perfección una de las particularidades de la psique británica: su obsesión por compararse continuamente con los franceses.
Los ingleses, por lo general, le tienen manía a los franceses. Es una antipatía distinta de la que tienen hacia los alemanes; mientras esta última está teñida de odio por motivo de la II Guerra Mundial, la que tienen hacia Francia es una complicada mezcla de admiración, envidia y sentimiento de inferioridad. Los británicos perciben a los franceses como sofisticados, y envidian su saber disfrutar de la vida. Frente a ellos, se sienten sosos y descoloridos. La prensa británica suele publicar con bastante frecuencia reportajes comparando ambos países, casi siempre de forma desfavorable hacia el Reino Unido: sobre educación, servicios públicos, alimentación. Hay un interés muy grande por todo lo francés, y mucha gente sueña con irse a vivir al país galo. Es significativo que a pesar de que Francia está sufriendo en estos momentos una crisis de confianza, y que durante los últimos años la marcha de la economía británica ha sido brillante, los ingleses siguen recurriendo a los revanchismos. Y a emitir anuncios de televisión recordándose a sí mismos que vencieron a Napoleón en la batalla de Waterloo.
viernes, febrero 03, 2006
El cambio de la muerte
Pagar de esta forma, con cantidades no redondas de modo que el cambio sí lo sea y poder deshacerse de la calderilla, es algo bastante habitual en España. Los dependientes están acostumbrados a ello, aunque evidentemente casos tan retorcidos como el descrito arriba no creo que les hagan mucha gracia. Aquí en Inglaterra, sin embargo, estos líos aritméticos no se llevan. Incluso con situaciones no tan complicadas como la de arriba, como pagar con un billete de cinco y una moneda de 5p para algo que cuesta £4.55 (para que te den de cambio una moneda de 50p), lo normal suele ser que el tendero se quede desconcertado mirandose la mano con el dinero, intentando entender por qué diablos no te has conformado con pagarle sólo con el billete.
Esta reacción podría entenderla si sólo se limitase a mercadillos u otros sitios donde no cuentan con cajas registradoras de las que tecleas el dinero que te han dado y te dicen qué vuelta le tienes que dar al cliente. Pero es que hasta en los supermercados los cajeros se quedan perplejos y con aire de fastidio cuando les pagas con el cambio optimizado, a pesar de que lo único que tienen que hacer es contarlo y meterlo en la maquinola para saber lo que te tienen que devolver. Está visto que no están preparados contra la obsesión española de librarse de la chatarra como sea.
martes, enero 31, 2006
Pub quiz
Hoy volviendo a casa desde el trabajo ponían en la radio este programa de humor sobre los pub quizzes, y se me ha ocurrido que es un tema interesante del que podía hablar aquí. El pub quiz es otra de tantas tradiciones británicas y un componente pintoresco de la cultura de los pubs. Se trata de un concurso que se suele organizar en muchos de estos locales un día fijo de la semana, a menudo el lunes o el martes, me imagino que para animar un poco el ambiente del comienzo de la semana. Esta abierto a la participación de todos los parroquianos, y creo que siempre suele ser gratuito. Se suele jugar por equipos con la gente con la que has ido al pub.
La mecánica es muy sencilla: un camarero coge un micrófono y comienza a dictar preguntas, a las que se ha de responder en un papel que con un bolígrafo se ha repartido previamente entre los equipos participantes. Otras veces las propias hojas son fotocopias de preguntas, acertijos o fotos sobre las que hay que responder algo. Los quizzes suelen ser temáticos; los temas más típicos son música, deporte, cine o televisión. Pese a que la puesta en práctica suele ser informal y distendida, las preguntas pueden llegar a ser endiabladamente difíciles. Además, como siempre, los extranjeros tenemos el handicap añadido de que no siempre es fácil entender lo que están diciendo.
Los quizzes no suelen durar mucho. Al terminar de dictarse las preguntas llega el momento de comprobarlas. Es un momento de dolorosas reminiscencias de la vida escolar: los equipos se intercambian las hojas y las contrastan con las respuestas que el camarero va leyendo. Según los fallos y los aciertos se puntúa a cada equipo, y el que gana se lleva algún premio. No muy espectacular, claro: una botella de vino, una ronda gratis o quizás camisetas.
Pese a que todo esto suena bastante poco emocionante y algo bobo, y a que uno no se imagina a un inglés dejándose distraer por nada distinto de beber una pinta detrás de otra, los pub quizzes son sorprendentemente populares entre todo tipo de gente. Muchos pubs los anuncian en tablones con la misma profusión y aparatosidad con la que otros alardean de sus televisiones de gran formato para ver los partidos de la liga. El que el tema levante tanto interés lo demuestra la extensión de la literatura que se puede comprar al respecto.
Más información: Pub Quiz (Wikipedia en inglés)
La mecánica es muy sencilla: un camarero coge un micrófono y comienza a dictar preguntas, a las que se ha de responder en un papel que con un bolígrafo se ha repartido previamente entre los equipos participantes. Otras veces las propias hojas son fotocopias de preguntas, acertijos o fotos sobre las que hay que responder algo. Los quizzes suelen ser temáticos; los temas más típicos son música, deporte, cine o televisión. Pese a que la puesta en práctica suele ser informal y distendida, las preguntas pueden llegar a ser endiabladamente difíciles. Además, como siempre, los extranjeros tenemos el handicap añadido de que no siempre es fácil entender lo que están diciendo.
Los quizzes no suelen durar mucho. Al terminar de dictarse las preguntas llega el momento de comprobarlas. Es un momento de dolorosas reminiscencias de la vida escolar: los equipos se intercambian las hojas y las contrastan con las respuestas que el camarero va leyendo. Según los fallos y los aciertos se puntúa a cada equipo, y el que gana se lleva algún premio. No muy espectacular, claro: una botella de vino, una ronda gratis o quizás camisetas.
Pese a que todo esto suena bastante poco emocionante y algo bobo, y a que uno no se imagina a un inglés dejándose distraer por nada distinto de beber una pinta detrás de otra, los pub quizzes son sorprendentemente populares entre todo tipo de gente. Muchos pubs los anuncian en tablones con la misma profusión y aparatosidad con la que otros alardean de sus televisiones de gran formato para ver los partidos de la liga. El que el tema levante tanto interés lo demuestra la extensión de la literatura que se puede comprar al respecto.
Más información: Pub Quiz (Wikipedia en inglés)
domingo, enero 29, 2006
Ni frío ni calor
Este es uno de los misterios más incomprensibles para los españoles que vivimos en el Reino Unido: la aversión que los británicos sienten por abrigarse cuando salen de copas. A un número sorprendentemente grande de gente le da igual que haga frío o calor, que sea verano o invierno.
Visten siempre de la misma forma. Lo típico suele ser una simple camisa de manga corta para ellos, y minifaldas imposiblemente cortas y escotes hasta el ombligo para ellas. Recuerdo mi primera visita al país, meses antes de venirme a vivir aquí. Pese a que ya me habían hablado de ello, cuando vi por primera vez las cuadrillas de inglesas semidesnudas en pleno mes de febrero con temperaturas que hacían no podía creer mis ojos. Pasados cinco años, aún sigo igual de asombrado.
No es algo generalizado. Un buen número de personas sí que llevan abrigo o chaqueta cuando hace frío. O al menos se ponen un jersey. Pero incluso esta gente suele ir menos abrigada de lo que iría la gente en España con la misma temperatura. La explicación de que los españoles estamos menos acostumbrados al frío porque es un país más caluroso no me convence. Esto podría ser cierto para las regiones más templadas, pero en sitios como Madrid es bastante frecuente que las temperaturas sean más bajas que las de Inglaterra, donde no es habitual que bajen de 5ºC.
Y vamos, se mire como se mire es absolutamente de locos ir en manga corta con 0 grados. Aún no he encontrado ninguna explicación que me satisfaga. No puede ser que sea una muestra de simple virilidad "pa chulo yo": las mujeres también lo hacen. También he pensado que quizás sea que de beber tanto alcohol luego no sienten el frío, aunque también he visto gente en mangas de camisa durante el día con aspecto indudablemente sobrio. He preguntado a ingleses pero ninguno me ha dado una respuesta satisfactoria. Si alguien me puede dar una explicación le estaré eternamente agradecido.
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